martes, agosto 01, 2006

PORNOLANDIA PARK

Ya me contaron, ya lo sé todo, picarón" -me dijo hace poco, al teléfono, una vieja amiga con la que no hablaba en varios años-; "así que ahora te estás dedicando al cine porno, ¿no? ¡Pillín, pillín!" Aunque es obvio que, a esta avanzada edad, uno ya no está, pues, para esos trotes, ni siquiera me tomé la molestia de intentar desmentirlo. Para qué. Si siempre le van a terminar creyendo al enemigo.

No hay nada que hacer. Qué mala es la gente.Por más canchero que puedas ser en el asunto, no deja de ser aunque sea un poquito incómodo que para poder cumplir aceptablemente con tu rudo trabajo te tengan que maquillar el poto con polvos compactos -plach, plach, plach- a los palmazos, como quien apana un bisté o enharina una papita rellena mientras tú -relajando, relajando- esperas leyendo echado sobre la mesa de masajes el último libro de la Rowling para enterarte por fin de qué cosa era exactamente lo que hacía el príncipe mestizo con el Potter.

Nos encontramos -como dicen los reporteros de noticias, que lo más probable es que nunca se hayan encontrado porque estoy seguro de que, en realidad, ni siquiera se han buscado- nos encontramos decía en San Francisco, California, nada más y nada menos -como dicen los reporteros de noticias cuando no tienen nada más ni nada menos que decir- que en las instalaciones de Cybernet Entertainment, el Palacio del Porno Duro, un megaestudio de producción industrial de películas triple X para la internet que -a no dudarlo- está superequipado con la más sofisticada tecnología de punta, mueve millones de dólares (y de humeantes manitos) al año y es, pues, sin ir más lejos, un negocio frenético, recontrapujante y a todo meter.

Pero mejor volvamos al sabrosongo cojinovito al que con tanto envidiable tesón andaban empanizando, al lomito fino, al triplepapito que, para la ocasión, ha escogido el vendedor y guerrero nombre de "Rico Suave" por mucho que se llame Gerson Calderón, boricua a todo lo que da y, encima, del tipo mami, llegó tu papi con el funkete. Destroza, como corresponde, el español y dice pol favol, mi amol, qué calol, no importa, uno no le va a pedir, encima, facilidad de palabra y correcta pronunciación mientras oye cómo cuenta, emocionado, que esta es su primera vez -lo mismo les dirás a todos- y que ha venido -extraviado cervatillo del señor- por el aviso. Se lo dice -girando la cabeza para atroya- a la señora maquilladora de partes pudendas y no a mí, qué va, a mí no me mira ni para escupirme. I

gual le escucho decir chino de risa que ya firmó contrato y ya aceptó sin chistar que lo amarren y lo humillen y lo flagelen y lo ultrajen y, si se ofrece, le metan corriente y también -por decirlo de alguna manera- que lo paren de cabeza, you know what I mean. Porque eso está escrito bien clarito y con todas sus letras en una cláusula en negritas. No por gusto, mi querido jugador, el website para el que vas a posar se llama Men In Pain que, traducido, viene a ser Hombres Adoloridos (y no precisamente del corazón).

Pero, total, los latigazos y todo eso -piensa, ilusionado, Rico Suave- tanto, tanto no pueden doler, son quinientos dolarazos cash facilitos y hay mucha gente en este mundo que hace muchísimo más por muchísimo menos y mejor no pongamos ningún ejemplo, aunque se me están ocurriendo varios y toditos conocidos. It's okey -jura Rico Suave- serán dos que tres horitas de sudor, como quien se saca la chochoca en el gimnasio -digamos- y, por último, si va a doler, que duela, que ya lo dice el lema de los fisicoculturistas: no pain, no gain, que no por gusto somos machos. ¿Hembritas?, claro, cuñau, es lo que más hay, por montones, cuñau, adonde voltees: gringuitas, cuñau, por mi mare, peladitas, cuíau, alucina, en todas las poses y con todas las salsas, pero ojetividá tampoco me pidan, que acá el que cuenta lo que vio soy yo y si no me van a dejar hablar, siéntanse libres de optar por "El Tonel de Diógenes" de Alejandro Tudela Chopitea. Con toda confianza. Les garantizo que no me voy a molestar.

Vuelvo y repito: Princesa Donna, la dominatriz -que aquí es la reina del guaguancó porque es actriz y directora al mismo tiempo y más bien debiera llamarse Princesa Dora, La Abusadora- se ha embutido diestramente en su micro-mini de enfermerita chuchumeca y, al verla así, con el alma al viento a través de su lente digital, mi amigo Martín, El Camarógrafo del Perú, se ha puesto tan contento, pero tan contento, que cualquiera creería que trae un celular de los antiguos en el bolsillo frontal del pantalón, o que, por fin, logró grabar un alma en pena mandando un saludo para Zárate, o un escuadrón de ovnis haciendo acrobacias de vuelo en el cielo de Chilca o el remoto cumpleaños de la tercera hija secreta de Toledo.

Nada de eso, lo que ha visto nítidamente Martín -con el zoom, por supuesto, a todo chuzo- es la muy célebre totona -así se solía decir antaño- de la Donna que, estaba, pues, de fríquiti manganzúa o de la madonna, según tuvo a bien explicarme después porque tampoco es que me haya fijado al detalle. Hoy a la imponente Princesa Donna le toca "modelar" -se dice así- para un website que, con no poca inspiración, han bautizado Wired Pussy, algo así como, a ver, esto es un poquito fuerte, cómo decirlo: ¿papayitas electrizadas? Electrocutadas, más bien, con baterías de carro y toda la cablería de rigor, saquen su línea. Como para que se te crucen todititos los chicotes.

Mañana es un día bien duro porque le toca dobletear: por la mañana: una peliculita para Whipped Ass ("Derrières Azotados" Nótese la elegancia.) y, por la tarde: otra para Hogtied ("Chancha amarrada"), en fin, se rompe los lomos la pobre princesa, agenda más atorada ni la Elianne Karp, ya no se puede, así no hay cuerpo que aguante. No hay nada qué hacer que la creatividad empresarial de estos cristianos de Cybernet , más conocida como Kink punto com, no tiene parangón. Cómo se nota que hay detrás, por lo menos, un peruano que triunfa en el exterior, ni se imaginan, averigüen quién que no seré yo el que lo eche.

Hay que tener talento artístico. Porque no me van a decir que un orgasmo por inducción electromagnética se le ocurre a cualquiera. (Amiguitos: no intenten esto en casa.) No es por nada, pero las pornos de mis tiempos eran tan saludables y normales. De un humilde pan con pescado no se pasaba. "Hacemos lo humanamente imposible" promete el ingenioso eslogan de Fucking Machines, que, como su conchudo nombre lo indica, privilegia la actuación de robotitos con lubricación HD (ingeniería líquida) y nombres extremados como Penetrator que han dejado sin chamba a los actores varones en atención al multitudinario reclamo del público masculino que prefiere ahorrarse la visión no necesariamente gratificante de velludos glúteos a toda pantalla. O para decirlo de otra manera: Cómete la papa y déjame el cuy.

Una rubiecita toda dulcecita que bien podría estar viniendo de grabar Nubeluz acaba de llegar con sus cuadernos bajo el brazo. Es poco menos que una colegiala, pero, cual si fuese una superheroína de historieta, se quita toda la ropa y deja al descubierto su otra identidad: Vendetta, la fantasía secreta de los cientos de miles de usuarios del portal Hogtied.

Si estás solo y aburrido en tu cuarto y quieres entrar a este universo mágico de luz y de color, antes de digitar como un zombie carretón el número de tu tarjeta de crédito, tendrás que rezar el credo de la gran logia universal de todos los jeropas fetichistas sadomasos: "Yo creo que los juguetes eróticos no son ofensivos. Yo creo que la introducción recreativa de objetos (con preservativo) no es dañina para la salud física ni mental de las personas. Yo creo que ataduras, azotes y demás prácticas de maltrato simulado no constituyen obscenidad" Sírvase cliquear: "amén". O, en su defecto, consígase una vida, ¿no? Más práctico.

Luego de grabar a Rico Suave alejarse de mi vida para siempre, chino de risa, billete en mano pero cojeandito, pobrecito y de inmortalizar también a los muy nobles asistentes de rodaje que, al fin de la batalla y muerto el combatiente, cumplen con la ímproba tarea de trapear el teatro de operaciones de todo rastro de relajo y -lo que es más triste- deben lavar uno por uno esos sobrecogedores supositorios de hule a punta de escobilla y Salvo con Limonex, Martín apaga la cámara y formula su audaz pedido musical: basta de hipocresías, quiere saber de una vez por todas qué se siente quedar a merced absoluta de Donna y de Vendetta. ¿Te gustaría ser dominado? -pregunta, severa, la princesa, malísima ahora en su chaqueta de látex rojo, al tiempo que corta el viento haciendo culebrear su temible soga de Wonder Woman o girl scout.

Y antes de que él siquiera le atine a responder, zuaz, le arranca el polo de un violento zarpazo, crac, le tuerce los brazos hacia atrás y, lejj, se los amarra a la mala con un nudo que ni David Blaine. Oe, suave, oe. A un lado, cual indefensa exploradora a punto de ser devorada por una horda de caníbales, Vendetta espera, toda candor, toda inocencia, toda pudor, echadita boca abajo sobre su barril del Chavo del Ocho. Y es entonces cuando, de pronto... de pronto, nada. Guarda ahí. Este es un diario familiar, por favor, señores, más respeto.