<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-31965909</id><updated>2012-02-11T20:09:27.050-08:00</updated><title type='text'>ARTICULOS DE BETO ORTIZ</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://nadieseduerma.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31965909/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nadieseduerma.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Perú 21</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>39</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31965909.post-5936732173221412625</id><published>2007-08-03T09:58:00.000-07:00</published><updated>2007-08-03T10:01:40.115-07:00</updated><title type='text'>I AMO LA ARGOLLA</title><content type='html'>Bravo por la unánime ola de protesta que ha producido la brutísima censura oficial al amigo Piero Quijano, dibujante inimitable cuya obra ha acompañado a esta humilde columnita por 12 años. Sus libérrimos pinceles han opinado siempre sin miedo a discrepar del artículo que ilustran, con un brillo que iguala en tamaño a los bobos pretextos en que se escuda esta gente que no hubiera titubeado un segundo en descolgar también el Guernica de Picasso porque "lesiona el honor de las Fuerzas Armadas".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero la mordaza y la discriminación no son sino dos lados del gran poliedro de la intolerancia. No son dos ni tres los que en este país siguen creyendo que hay que prohibir lo que no les gusta y tirarle la puerta en la cara al que les apesta. Y nada expresa mejor esta patética manera de colocarse en el mundo que esa institución nacional a la que llamamos argolla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya se sabe que, en Lima, todo funciona por argollas. No importa cuán bueno seas, lo que importa es a quién conoces, de quién eres amigo, a quién le caes bien. De lo contrario, no existes. Ese sectarismo, no sé si se han fijado, constituye la más sutil -y por ende- la más perversa forma de marginación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y esta semana, el muy selectivo gerente de un canal de televisión tuvo la mala idea de vetarme, de impedir que se me entrevistara en "su" pantalla, o lo que es lo mismo, de cholearme. Como es apenas un canal de cable, no pienso encadenarme a sus rejas ni salir a recolectar firmas por las calles. Me vale verga. Pero como es una historia tan divertidamente AB, me han dado ganas de escribirla. Y dice así:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace apenas unos días, mientras arrasábamos, gozosos, con un azafate entero de pulpitos bebé, la deslumbrante Denise Arregui me hizo una propuesta que no pude rechazar. (Cabe aclarar aquí que diré siempre -y a ojos cerrados- que sí a absolutamente cualquier cosa que Denise me proponga porque es la única chica de Lima con la que yo -renunciando a mis principios, mis valores, mi fe y mi religión- me casaría mañana mismo por la iglesia, en la catedral y hasta con Cipriani bendiciéndonos, si así fuere menester). Me propuso, les decía, aparecer entrevistado en Alta Fidelidad, la coolísima secuencia que tiene en Jammin' ,un programa musical de Plus TV, ustedes manyan, o sea, el reggio canal seis, pues, ¿no?, o sea, el Café Del Mar de la televisión por cable, o sea, lo único que ve LA gentita más cuchifrunis, turry-panturry y pipirisnáis de Lima aunque también lo veamos, inevitablemente, un montón de igualados horribles -pof- que nunca faltan como, por ejemplo -aj-, yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo que enriquezco mi vocabulario, filosofo no te imaginas cuánto, me alimento horrores espiritualmente y siento que crezco un huevo como ser humano con cada nueva edición de ¡Oh, Diosas! No se rían. Hablo en serio, ¿ya? Bien esto son. Bueno, como iba diciendo: dado que procedía del cerebro sexy de Denise, la sola idea del reportaje me fascinó: consistía en hacer un recorrido por las canciones of my life: escoger cinco y ponerse a escucharlas, románticamente, sentados frente al mar, mil besos yo le di. Mientras navegábamos por auténticos ríos de Shiraz, Malbec, Merlot, Chianti y guinda de Huaura, nos pusimos de acuerdo, a los aplausos, en que semejantes himnos de pasión y pacharaquería tendrían que ser:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1) Bohemian Rhapsody de Queen.&lt;br /&gt;2) Dancing with myself de Billy Idol.&lt;br /&gt;3) Like a prayer de Madonna.&lt;br /&gt;4) Baby, can I hold you? de Tracy Chapman y&lt;br /&gt;5) Tenderness de General Public, sin desdeñar, por supuesto, nuestros mazamorreros orígenes que habrían ser, también, más que homenajeados con la desgarradora y sublime Yo la quería, patita a guisa de bonus track.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Habíamos quedado en grabar la tarde del viernes. La noche anterior, trémulo de emoción, dejé listecitos, uno sobre otro, cd's, cassettes y hasta vinilos y escuché, por millonésima vez en esta vida, en función repeat, todos estos sencillos temitas que nunca voy a cansarme de escuchar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me dejé derribar una vez más por la traicionera ráfaga de todos esos recuerdos que atacan siempre así, tan a quemarropa, mientras terminaba, con un estoicismo más bien desperate housewife, de planchar mi camisa más heterosexual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como puede verse, todo era dicha, felicidad y tralalán-tralalán hasta que, de súbito, tuve la pésima idea de darle a mi correo electrónico una de las cinco patológicas chequeadas que le doy por hora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El veintiúnico mensaje que encontré fue devastador. Como no podía ser de otra manera, era Denise, mi prometida, que, entre empinchada y triste, me decía que el destino conspiraba de nuevo contra nosotros, que lo nuestro no podría ser:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Beautiful man: Alucina que en el canal me dijeron que no haga la nota contigo porque, por alguna razón, alguien no quiere poner en nuestra pantalla a figuras. ¿¿¡¡ "tan polémicas" !!?? como tú. No podía creerlo cuando me lo dijeron y, por supuesto, piteé por su ridícula censura.&lt;br /&gt;Le he pedido a mi productor que, por favor, haga algo al respecto para que me dejen trabajar tranquila. Mientras tanto, esperaré.»&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Figuras "tan-po-lé-mi-cas"? Polémico, my ass. Esperarás bien sentadita, archiduquesa. Y más vale que comiences a armar, mientras tanto, tu rico rompecabezas reversible de cinco mil piezas o, en su defecto, a tejerle a tu carro un protector para la lluvia a crochet y en punto Santa Clara porque no hay Cristo sobre esta tierra que pueda cambiar la firme decisión corporativa de impedir, a cómo dé lugar, que el prístino plasma de la pantalla V.I.P. de tu canal se ensucie para siempre y sin remedio con mi poluta imagen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Obvio que he hecho, para variar, mi investigacioncita y ya tengo plenamente identificado al censor, al tiranuelo, al choteador, al Conde Bákula en este caso. Sé, de sobra, quién es y, como le conozco, bacalao, (porque alguna vez hemos coincidido en otra frecuencia en la que nunca me dijo ni mu), sé también lo que hizo el verano pasado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su nombre es Flavio Balaguer y puuucha, cómo te explico que le doy nervios, alucina. Le doy cosa. La gente medio que lo ubica porque es el hermano de un talentoso reportero gráfico y también porque estuvo a un pelo de lanzar por los aires al productor de Fulanos y Menganos cuando, en octubre del año pasado, me vio sentado allí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se armó la pampa, literalmente. Me cuentan que el buen Chema Salcedo tuvo que inmolarse y echarse la culpa inventando que fue él quien me había invitado personalmente para evitar así el inminente decapitamiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me pica la curiosidad por conocer el motivo de la perniciosa alergia que este atocinado Balaguer me tiene. Homofobia no puede ser porque, imagínense, tendría que botar a la calle, mínimo, a la cuarta parte del elenco del canal. Racismo tampoco porque como soy blanquiñoso y parezco de Celendín, paso piolín. Así nomás nadie se da cuenta de que soy cholo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces, ¿por qué será, eh? ¿Serán acaso los lógicos reparos morales del que ostenta la certeza extravagante de que nadie en Lima sabe, a ciencia cierta, de qué pie cojea? ¿Podrá deberse a que no me canso de cochinear a Butifarrón Acurio, verdadero fuckin' fourth wonder of the world? ¿Por qué me hace tantos ascos ese ejecutivo tan alto, tan blanco, tan adinerado y tan importante y tan importado? Oh, miseria. Oh, desolación. Oh, oh, tres veces oh.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué voy a hacer ahora con mi vida? ¿Cómo podré existir de nuevo sin volver a salir nunca más en Plus TV? Bah.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si no ha nacido todavía el peruano que consiga vetarme en mi país y quedar impune, saquen su cuenta si va a poder venir a botarme del tono un argentino badulaque.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Andá nomás, gordo choto!, ¡y apurate con ese chimichurri que sha se te recocinan las moshejas! Andá a vetar a Petinatto, aturdido, andá.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31965909-5936732173221412625?l=nadieseduerma.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nadieseduerma.blogspot.com/feeds/5936732173221412625/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31965909&amp;postID=5936732173221412625' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31965909/posts/default/5936732173221412625'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31965909/posts/default/5936732173221412625'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nadieseduerma.blogspot.com/2007/08/i-amo-la-argolla.html' title='I AMO LA ARGOLLA'/><author><name>Perú 21</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31965909.post-3381149387422482738</id><published>2007-07-08T17:45:00.000-07:00</published><updated>2007-07-08T17:52:24.687-07:00</updated><title type='text'>¿QUÉ ES NORMAL?</title><content type='html'>&lt;span &gt;Respondiendo a las cartas de atribuladas mamás que quieren saber si sus hijos son o no son, nuestro siempre listo consultor en temas de ambiente se aúna aquí a los jubileos de la mal llamada 'Semana del Orgullo Gay' despejando algunas de vuestras dudas más frecuentes con una seriedad digna de mejor causa. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span &gt;&lt;strong&gt;¿Es cierto que los gays viven soñando con ser mujeres?&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span &gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span &gt;Si sabemos tan bien qué hacer y qué no hacer con ella es, precisamente, porque tenemos una, señora. Y mejor no me pregunte una qué. Se equivoca usted con gran estrépito. El hecho de que, eventualmente, fantaseemos con su cónyuge no significa, en modo alguno, que queramos ser usted. Ni en nuestras alucinaciones más salvajes quisiéramos cambiar nuestro pequeño Willy por su estuche de peluche. Nos rehusamos a ello con el mismo entusiasmo con que usted celebra la suerte de no haber nacido coreógrafo de vedettes. Además, no es por compadecerlas pero aquello de tener que estar con la regla, el cólico, el tampón, la Kótex con alas, el genio atravesado, el ponstan, el alidol, la píldora del día siguiente, la cera depiladota, la T de cobre y toda esa madre junta la verdad que ha de ser tamaña inflamación tetal. No, thanks. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span &gt;&lt;strong&gt;¿No es una pena que haya chicos tan buenmozos que se pasan al otro equipo?&lt;/strong&gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span &gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span &gt;¡Qué desperdicio!No se apene tanto, señora, que, como decían las abuelas, siempre hay un roto para un descosido. Too cute to be straight -se dice en inglés-, demasiado bonito como para no ser gay así que de desperdicio, nada. La belleza, ya se sabe, siempre es digna de toda sospecha. No solo la propia sino, sobre todo, la de la esposa. Esos que se casan con las super Barbies perfectitas, mmmhhh, qué quiere que le diga. Insisto: usted no se apene, que lo que es una pequeña pena para unos puede ser, en cambio, un penón para los demás. Tenga usted por seguro que siempre habrá quién le saque estupendo provecho al material y ya se sabe que a quien Dios se la dio, que con su pan se lo coma. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span &gt;Que un joven sea educado o extravagante no significa que sea. así, ¿o sí?Educado también es mi perro Harry pero mejor ni intente ponerle lacito porque le arranca el dedo de un mordisco. ¿De cuándo acá la educación se volvió sinónimo de afeminamiento? Que se sepa este es el único país en el que decir que un hombre 'es una dama' constituye elogio. ¿Y por qué a una mujer relamida no la halagamos con un 'oiga, caballero'? Conozco cabros más ordinarios que un chiste de Néstor Quintero y, si quieren, se los presento para que vean ustedes cómo toda su teoría de la distinción se les va derechito al carajo. Refinamiento es una cosa, mariconería es otra. Demuestre su cultura y no confunda. Ahora bien, ¿cómo estuvo eso de seguir llamándonos 'raros'? De raros, nada, señora, todititito lo contrario. Más numerositos de lo que usted y el alcalde Masías quisieran. Raro será el que no ha probado todavía. Pero usted, tranquila, nunca se deje abochornar y ante la inminencia del menor escándalo, opte siempre por esa genial salida a la que echó mano la mamá de Carlos Cacho la tarde aquella en que su colorido retoño se apareció, en pleno té de tías, regiamente ataviado con makarios y palazzos: "Discúlpenlo, chicas, lo que pasa es que él..¡es hippy!" &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span &gt;&lt;strong&gt;¿No será que no se lo han sabido hacer como Dios manda?&lt;/strong&gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span &gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span &gt;¡Espera a que le toque una hembra de verdad.!.para que veas cómo la peina! -habría que agregar-. Mire señora, a este gallo le ha tocado en la vida más de un soberano hembrón en suerte y aquí lo tienen, terco, rebelde y en sus trece. El que nace pa' barrigón, aunque lo fajen de chico. A mí que no me vengan con esa de que 'ven acá que yo te curo, papito' que esa es más antigua que la no menos infalible.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span &gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span &gt;&lt;strong&gt;¿Y cómo sabes si no te gusta si no has probado?.&lt;/strong&gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span &gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span &gt;Ya sé que ahora me han salido con la modita esta, tan publicitada, de la bisexualidad pero -¿saben qué?- yo soy chapado a la antigua así que a mí nadie me venga a complicar la existencia con sus novedades. Las cosas son simples: se es o no se es. Punto. Nada de medias tintas conmigo. ¡Bi-se-xua-li-dad! Pero, ¿qué desorden es este? ¡Esas son cosas de forajidos rocanroleros! &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span &gt;&lt;strong&gt;¿Cuál es el problema de tener un amigo íntimo?&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span &gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span &gt;El problema es que uno no encuentra las palabras adecuadas para nombrarlo, señora. Cuando Starsky &amp; Hutch se decían 'pareja' el uno al otro, sonaba de lo más cool pero, por alguna razón, nunca es lo mismo cuando el que lo dice es Paco Ferrer. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span &gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span &gt;Es imposible decir 'mi pareja' y no sonar como una señorona divorciada y vuelta a casar que ya no podrá volver a decir 'mi marido' por más que quiera. Y, bueno, lo de llamar 'novio' al galifardo de turno se oye tan ridículo que, valgan verdades, trato de decirlo todas las veces que puedo aunque solo sea por reírme más seguido. Personalmente, me inclino más (no te inclines tanto) por el combativo 'mi compañero' porque es mucho más exacto pero, dada la actual coyuntura, la palabrita -ya saben- suena, sin falta, a pañuelos, palomitas, esa nota. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span &gt;&lt;strong&gt;¿Tiene algo de malo estudiar ballet?&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span &gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span &gt;En principio, nada. Ni tampoco aprender repostería ni jugar voley. Y últimamente ni siquiera escribir poesía. A esos extremos de perdición hemos llegado. Ya ni en los oficios más musculados y viriles se está a salvo. Pero tampoco hay que tener tanto miedo de explorar nuestro lado femenino: ¿por qué no pasarnos la tarde de hoy planchándole la ropa de cama al prójimo, por ejemplo? Combatamos el machismo. O vayamos quizás un poquito más allá: aceptemos con hidalguía que sucumbimos alguna vez ante la inofensiva tentación de una fonomimia de Paulina Rubio desmelenada frente al espejo. No hay que alarmarse. Total, así es la vida del artista. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span &gt;&lt;strong&gt;¿Es cierto que los del tercer sexo son tan promiscuos que se acuestan con medio mundo?&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span &gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span &gt;La mayoría de mis amigos hetero-sexuales debutaron antes de los dieciocho y ahora, que están casados -y se aburren-, la ven mucho más y mejor en un solo candente viernes ruqueril de lo que este sufridito escriba la ha alcanzado a atisbar siquiera en todo este invierno tan crudo. Y con mis amigas mejor ni aventuro estadísticas porque, en el fondo, soy un caballero. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span &gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span &gt;La vida es demasiado corta para ser todo lo promiscuo que uno siempre soñó sobre todo cuando se ha perdido tanto tiempo en la pelotuda represión, pero a qué llorar sobre la leche no derramada. Para qué le digo que no, si sí. Medio mundo se acuesta con el otro medio mundo, señora. Qué triste sería esta vida si así no fuera. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span &gt;&lt;strong&gt;¿Y qué de cierto hay en que, al caer la noche, los de la cumbiamba se ponen las medias nylon, los tacones y el rubor?&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span &gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span &gt;La verdad es que, salvo honrosas excepciones, la mayoría es, más bien, bastante ahombradita. Prefiere -como yo- salir a la calle sin afeitarse, con el mismo jean de ayer y carece hasta de la elemental coquetería de ponerse siquiera el más sencillo portaligas de encaje negro. Ya hasta eso se ha perdido. Ahora anda a verlos: si hasta tiran pollos por la calle y todo. Bollos, los de mis tiempos, carretas. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span &gt;&lt;strong&gt;Pero, ¿cómo hago entonces para identificarlos?&lt;/strong&gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span &gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span &gt;¡¡ si a veces ni se leS nota!Ay, seññññora. Usted es la reina de las cachudas y tampoco se le nota. ¿Y por qué? Porque ese es el truco, ¿no es cierto? Que no se nos note. Usted respire hondo y disimule que está pasando recontra piola. Usted ponga su mejor cara de digna y ya está. Que la procesión vaya por dentro, ¿no es cierto? Justamente. ¿Ya vio lo bien que nos entendimos con el ejemplito? &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span &gt;&lt;strong&gt;Pero.¿cómo es posible que un hombre casado y con hijitos sea de la moña?&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span &gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span &gt;Pues pasa exactamente lo mismo que con el nene que termina abogacía para darle gusto a la mamita y luego poder realizarse como decorador de interiores. Cumplo con recordarle, señito, que aquí en Limalandia se vive y se ha vivido siempre para aparentar. La existencia de los seres se organiza en torno a sus poseras, marketeras, clasemedieras relaciones públicas. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span &gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span &gt;Y el primer requisito para complacer a la tribuna consiste, pues, en sacar tu certificado de normalidad, fundando -como todo el mundo- tu propia bonita familia, célula básica de la soledad. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span &gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span &gt;&lt;strong&gt;Pero, ¿cómo?, ¿ustedes.funcionan?&lt;/strong&gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span &gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span &gt;Funcionamos, señora, funcionamos. Cualquiera puede. Cuando se sabe apretar el botón correcto, el motor enciende. Total, nadie es de fierro. Además, cuando está todo tan oscuro uno tampoco se fija mucho en los detalles. ¡Si yo le contara...! Ejem. En fin. Que quede claro entonces que ese es el requisito: una vez que te has casado y te has reproducido convenientemente, listo el pollo, ya puedes volver a poner tu colección de discos de Alaska y Dinarama. Y cuando te vean reinar en la pista de baile, varón, lo negarán en todos los idiomas: '¡Pero si es casado! ¡Pero tiene hijos!' (Ajá. Como Michael Jackson, tesoro.) &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span &gt;Pero, eso sí, a mi hijo que ni me lo miren. ¡porque los mato!Tranquila, Yocasta, que oponiéndose así con tanta fiereza a lo nuestro ya se está pareciendo usted peligrosamente a mi apapachable doña Petronila, la señora madre de mi novio Paolo Guerrero. Serénese un poquito y déjelo al chico que mate sus pulgas solo. Que viva su vida, oiga. Ya está grandecito, no quiera usted ser la eterna notaria de nuestro esplendoroso destino, por Dios. Pero, bueno, ya se sabe que ellas siempre van a ser así. Dominantes y posesivas. Hay que saber sobrellevar a la suegra con beatífica paciencia. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span &gt;&lt;strong&gt;Pero entonces, ¿quién es el hombre?&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span &gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span &gt;Los dos, madrecita, los dos. Si de eso se ha tratado todo este asunto desde que el mundo es mundo. ¿No me entendiste nada? No importa. Vuelve al principio y lee otra vez. No te preocupes. Es normal. &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31965909-3381149387422482738?l=nadieseduerma.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nadieseduerma.blogspot.com/feeds/3381149387422482738/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31965909&amp;postID=3381149387422482738' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31965909/posts/default/3381149387422482738'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31965909/posts/default/3381149387422482738'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nadieseduerma.blogspot.com/2007/07/qu-es-normal.html' title='¿QUÉ ES NORMAL?'/><author><name>Perú 21</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31965909.post-3290391752286333874</id><published>2007-06-24T14:26:00.000-07:00</published><updated>2007-06-24T14:31:17.570-07:00</updated><title type='text'>QUISPICANCHIS FOREVER</title><content type='html'>Por si no se han dado cuenta, hoy es Inti Raymi y lo único que toca es desearnos, todos, un feliz Día del Indio. Pero como aquí tratamos siempre de ser tan políticamente correctos, nos conformamos con contarles lo xiovi que se ha puesto nuestra ciudad más cosmopolita y open-minded. ¿Se han dado su vuelta últimamente? Como diría mi tío Melcocha: ¡no vayan!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Xiovi es la palabra de moda entre los desprejuiciados muchachones de Cusquito y es, de paso, la única oportunidad que tendré en esta vida de empezar una crónica con equis. Se pronuncia chovi y sirve para describir lo indescriptible: tú eres mi xiovi, muy xiovi de conocerte, qué xiovi está esa hembra o me llegas al xiovi. Significa, prácticamente, todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ello resulta de lo más práctico en esta Babel donde es menester vivir inventándose códigos novedosos siendo que el idioma hablado por los invasores bárbaros rara vez coincide con el tuyo. El lema que lleva impreso mi polanco nuevo -Manan Kanchu Carajo- sintetiza bastante bien la recóndita armonía que siempre se agazapa en la ininteligibilidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un cague de la risa, o para decirlo en jerga qosqoruna: un cache de la risa ponerse a leer, al vuelo, las libérrimas traducciones que ofrecen las pizarritas de las fondas: variedad de pastas, por ejemplo, se dice: several spaghetti, bisté a la plancha y bisté a lo pobre equivalen a steak to the iron y steak to the peruvian style, respectivamente y, claro, Sacsayhuamán, como su nombre lo indica, es el vocablo quechua para sexy woman. Para qué molestarse en ensayar siquiera el esperanto si, al final, la vida siempre te habla en chino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mis desquiciados wayqis de Bellas Artes sí que se han pasado p'al Cusco en esta oportunidad. Su desfile pre-Inti Raymi constituye cachetada general y en él, cada nueva comparsa, cada escola do huayno es más ocurrente y más cachosa que la anterior: una virgen de la leche de ocho metros, tetoncísima y en topless, un gran chamán del sur que exhala vaharadas del mismo humito que, (tú computas), se respira día y noche en Procuradores, una ruidosa carnestolenda de lúbricas bricheras, un Machu Picchu con letreros de 'Se Vende', (razón: New Seven Wonders of the World, suave que Bill ahorita compra), un porteador famélico del Camino Inca sepultado por fosforescentes mochilas marca Victorinox y un pavoroso Niño Manuelito con su espina en el pie y su mejor carita de Chucky.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Te acuerdas de mí? -me pregunta un montaraz ukuku desde detrás de su pasamontañas. La sola pregunta me sobresalta porque, por auto-defensa elemental, lo más sensato es olvidarse de todos sin excepciones. Mírame bien. Se quita la máscara y exhibe su rostro lunarejo, erizado de piercings desafiantes: su identidad secreta es Marvin, dice, sí, como los Jardines Marvin del Monopolio, ah, ya, sí, claro, por supuesto que me acuerdo. (Ni en pelea de perros).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tour 2007 que ofrece tan providencial cicerone incluye un tutti fruti alucinante de warikes favoritos que, rápidamente, se acomodan -sin orden ni concierto- en mi renovado top ten:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1) La excelsa sopa de quinua, la cuajada y la uchucuta de La Granja de Heidi, comidita para el alma en plena cuesta de San Blas.&lt;br /&gt;2) La contemplación de los astros desde el Planetarium María Reiche en Yanahuara, Urubamba y la observación (participante) del bricheraje mixto más conchudo en el efervescente Mythology cuyo slogan reza: sólo para dioses. Lo tenemos levantado hacia el señor.&lt;br /&gt;3) Los inimaginables wantancitos surtidos que amortiguan el tanganazo o toj roroj de rigor en la taberna Los Perros.&lt;br /&gt;4) La calculada irrealidad del almodovariano Fallen Angel con sus etéreos, seráficos meseros with an attitude.&lt;br /&gt;5) La fascinante colección del MAP o Museo de Arte Precolombino en cuyas salas los siglos de historia se han concentrado en intensísimos minutos de sobrecogedora belleza.&lt;br /&gt;6) Los anticuchos de alpaca del Mullu de Pisac. De otro planeta.&lt;br /&gt;7) Las exultantes misas en quechua del Coro de Cámara en el Qórikancha.&lt;br /&gt;8) El adictivo café de algarrobina del fichón Don Esteban y Don Pancho de la avenida El Sol.&lt;br /&gt;9) El setentero rock en vivo y la gentita terriblosa del 7 Angelitos.&lt;br /&gt;10) Las carnes del Tango Beef cuyo principal lomito argentino, lastimosamente, no figura en la carta, pero si se lo pides viene sonriente y te lo alcanza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eso sí, en cualquiera de los casos, lleven siempre efectivo suficiente porque la capital del Tahuantinsuyo será todo lo moderna que ustedes quieran pero, con tozudez digna de Cahuide, se resiste a aceptar credit cards.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el Valle Sagrado hacemos una escala técnica en el Colegio Señor de Torrechayoc de Yanahuara para asistir, por primera vez, a una truchada bailable. Truchada, sí, suculentas truchas a la parrilla, con su papita y su choclo más. Cinco luquitas la tarjeta. Todo pro-fondos de la refacción de los infames silos que fungen de servicios anti-higiénicos, de los ruinosos techos que están por desplomarse encima del alumnado y, si algún sencillo quedare, también pro-compra de la soñada, primera computadora del plantel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una para mil alumnos, más o menos. Alucinen: por acá el turismo deja millones de dólares todos los días, pero a la gente de Urubamba ni las gracias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Responsabilidad social que le dicen, pues, ¿no? Antes de subirme al tren que nos habrá de llevar a la octava maravilla, Marvin me ha estado grabando, con la ayuda de su celular, recorriendo con él las callejas empedradas: lo voy a colgar en You Tube -amenaza, feliz- a ver, pues, si siquiera le empatamos a la Tigresa del Oriente. Pides poco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Atravesamos Afligidos, Amargura y Ataúd, que así se llaman algunas de las más alegronas arterias de esta villa. No es posible, en cambio, jactarse de haber turisteado gran cosa por la infernal calle Purgatorio, berrinchudo meadero oficial de la urbe que parece concentrar la ancestral, prehistórica pichi de los cinco (in)continentes. Como todo el mundo sabe, hay tres maneras de llegar a Machu Picchu: como turista (previo madrugón), como aventurero (de tres a cinco días de matadaza lata inca), y como rey: Bill Gates y Drusila Zileri paladeando la atmosférica sofisticación que se respira a bordo del tren Hiram Bingham de Orient Express donde, para el brunch de hoy, señores pasajeros, les ofreceremos una terrina de trucha salmonada fresca y ahumada con poro, ensalada de manzana y papitas nativas a la vinagreta de eneldo y miel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicen que cada vez que viene, Leo Di Caprio reserva para él no un asiento ni dos, sino el vagón completo, aunque el máximo lujo reside -me ofrezco de voluntario para explicárselo- en el azul delirante de estos cielos. Más no son Bill y Drew las únicas luminarias invitadas, las acompañan también Mariella Balbi y Tomás D'Ornellas, Aldo Mariátegui y Anita Trelles, o sin ir más lejos: Cameron Díaz y yo que hasta hemos comido chuño y todo. Excuse me? Cameron, sí, Camincha para los amigos. Como podrán apreciar, el ombelico del mondo es, pues, the place to be, mis queridos igualados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si yo estoy aquí y tú estás allá habrá de ser porque uno de los dos está en el sitio equivocado, ¿sí o no? Admitámoslo, warmichas: Lima is dead.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31965909-3290391752286333874?l=nadieseduerma.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nadieseduerma.blogspot.com/feeds/3290391752286333874/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31965909&amp;postID=3290391752286333874' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31965909/posts/default/3290391752286333874'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31965909/posts/default/3290391752286333874'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nadieseduerma.blogspot.com/2007/06/quispicanchis-forever.html' title='QUISPICANCHIS FOREVER'/><author><name>Perú 21</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31965909.post-5036939620411289539</id><published>2007-06-11T12:41:00.000-07:00</published><updated>2007-06-11T12:43:42.528-07:00</updated><title type='text'>UN ALFABETO DE CENIZAS</title><content type='html'>"El país necesita más talentos como tú para plagiarlos" -me calumnia, muerto de risa, mi excelentísimo causita don Oswaldo de Rivero, más conocido como Ovi (Wan Kenobi), respondiendo al e-mail en que le preguntaba qué se siente ser tan glotonamente canibalizado por una de nuestras máximas glorias literarias: Bryce Echenique, nada menos. "Muy bien, ahora trabajo como escribidor en Ginebra y hasta me plagio Le Monde Diplomatique"- me contesta, siempre sacando pica y yo procedo, naturalmente, a ponerme verde de la envidia: ¿qué cosa habré hecho mal? ¿Por qué hasta ahora nadie me plagia?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La razón se cae de la mata: Ovi de Rivero -que no necesita colgársele a nadie del fustán- es autor de El Mito del desarrollo, super best-seller hipertraducido en todas partes, lo cual delataría un severo control de calidad en quien lo eligió como punto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tampoco se puede andar plagiando a cualquier atorrante que ande suelto por ahí. El buen Kenobi debe estar analizando lo ocurrido y, loco como es, ha de tirarse panza arriba a juguetear contento con Penélope, la chihuahua cosmopolita que hoy lo acompaña -fidelísima- en su incansable peregrinar por las grandes capitales del mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que Bryce Echenique elija un texto de tu autoría y lo publique como suyo es el mejor accidente que le puede suceder a un escritor peruano. ¡Qué de brincos no daríamos!, ¡plágiame, Alfredo!, ¡A mí, a mí! ¿Y qué tal si Mister Xerox fuera yo en lugar de él? -me pregunto- ¿si me ampayaran chorifateándome el párrafo, la frase, el versace de otro?, ¿con qué porcentaje de las piedras que a él no se atreven a tirarle (porque es un grande), me enterrarían vivo entre aullidos y cánticos apaches?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una digna integrante de nuestra farándula culturosa, llamándome alarmada ante el inminente escandalillo de café, me cuchicheó hace un par de días la siguiente memorable interrogante: ¿Puedes creer que hay gente que se alegra de lo que le ha pasado a Bryce?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La repregunta automática que brincó en mi mente al toque fue: ¿Lo que "le ha pasado"? Un momentito. Pero, ¿cómo?, ¿ahora resulta que él es la víctima?, ¿no será que lo que "le ha pasado" a los otros es él?, ¿no es acaso Bryce lo (mejor) que le ha pasado, por ejemplo, al artífice de Réquiem por el Perú, mi patria, Herbert Morote, a quien tú nunca has leído ni yo tampoco?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y para qué seguir mencionando los títulos de los (por lo menos) seis textos calcados a ignotos columnistas extranjeros, tijereteados con pana de las páginas de La Vanguardia, El Periódico de Extremadura y Galipress: los españoles Nacho Parra, Carlos Sentís, Eulalia Solé y José María Pérez Álvarez o el gringo ex directivo de la CIA, Graham E. Fuller que, pobrecito, no tiene cómo saber quién diablos es Julius, ni Cintita, ni Susan, linda ni Martín Romaña ni mucho menos Inesita, luz de donde el sol la toma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿No luce acaso nuestro segundo mayor novelista vivo, a todas luces, como el autor -valga la redundancia- de un delito? ¿Y si es así, tiene derecho tanto soldado desconocido a lanzarle instalazas desde sus sentenciosos blogs, que -las más de las veces- no son otra cosa que un premio consuelo para columnistas sin columna?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Apropiarte del trabajo ajeno no es algo que pueda "pasarte" casualmente -no jodamos-, plagiar no equivale a tirarse el pedito furtivo que -desobedeciendo tu voluntad- se te escapó frente a todos y se esparció por el aire como un mal presentimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nadie plagia por casualidad. Ya una vez, hace unos meses y con ocasión de un caso muy distinto, escribí aquí -cándido de mí- que había que parar un toque la mano con el maleteo, que a los tipos geniales no se les encuentra así nomás y que al talento se le cuida, miserables. Flaco favor. Fui vapuleado bien feo por no pocos lectores, por mis siempre draconianos coleguitas y -mejor mátate- hasta por el propio escritor por quien trataba de sacar cara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Difícilmente voy a olvidarme del muy cancelatorio "No me defiendas, compadre" de su carta. "Déjame decirte que una defensa tuya equivale, en Lima, a un ataque" fue lo que me escribió después de agradecerme el gesto con su seca cortesía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como quien dice: quise hacer una gracia y me salió una morisqueta. Pero como siempre en la vida va a existir gente -como yo- que es obcecada y no escarmienta, allá vamos de nuevo a perseverar en el error de meter la pérfida cuchara, aun a sabiendas de que El Entrañable ni me lo ha pedido, ni me lo va a agradecer porque la opción más probable -matemáticamente- es que se saltee esta página o este periódico entero, sin ir más lejos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He constatado, sin asombro, que en ninguna de las muchas notas que, esta semana, denunciaron el infame calco (o intentaron, sin fortuna, barajarlo) se ha consignado el nombre de los periodistas que las escribieron. ¿Por qué no firman sus goles, ah? ¿A qué le temen tanto? Al destierro literario, por supuesto, a la expulsión del reino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre los cuatro curruñaus de la Lima cultita, San Alfredo viene a ser una especie de patrono sapientísimo e intocable, muy por encima del bien y del mal, nos guste o no, I'm sorry con excuse me. De modo que ¡ay de aquel que se atreva a invocar su nombre en vano! ¡Sus turiferarios se lo bajan de un solo lapo en la nuca! No son lamentaciones desde la mesa de saldos y mini yayas, para nada. Se han visto casos. Cito, como ejemplo, uno reciente: haber firmado una nota poco pródiga en las obligatorias zalamerías para con Bryce le costó al novelista Enrique Planas el ser desembarcado sin pena ninguna de una mesa redonda para la que había sido convocado en la Feria del Libro de Trujillo, sanción ésta que obedeció a un pedido expreso de il divo que -según cuentan- se puso en plan de: O él o yo. Todas estas veleidades y disfuerzos se le consienten siempre por la razón arriba mencionada: Bryce es Bryce.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Es Alfredo Bryce Echenique quien debe asumir absoluta responsabilidad por las consecuencias de sus actos" -editorializó el viernes último, en un tono inusualmente tajante, El Comercio en un discretísimo recuadro (sin firma), confinado a la sección Cartas del Lector.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta ahí, todo muy bien, pero, ojo al piojo, la responsabilidad es suya... y de los distraidillos editores, pues, ¿no?, sobre todo del editor de opinión al que le pasaron por la huacha no uno, sino: ¡seis artículos bamba! ¿Y si ninguno de los legítimos autores protestaba? Hubiera seguido publicando otros seis más y él, ni enterado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el caso de que tengan interés, el Google no solamente sirve para piratear, también se puede usar para detectar material pirateado al instante. Si lo dudan, pregúntenle al colega Alonso Rabí, pugnaz editor de El Dominical quien, en reciente caso nunca reportado, recibió de manos de uno de los más vitoreados cronistas de esta villa, un textículo especial sobre Sofía Loren.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al encontrar Rabí, en aquella crónica, una expresión desconocida, puso en práctica sus dotes de verificador de datos y tipeó la rara palabreja en el buscador. El primer resultado que halló lo dejó de una pieza: allí estaba -no sólo la palabra- sino todito el texto que acababa de leer pero firmado, por supuesto, por su real autora, una reportera de Página 12 de Buenos Aires, muy conocida por su deliciosa propensión a utilizar palabras que no existen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al cierre de esta edición, otro viejo escritor del tipo 'yo-también-chupo-con-Alfredo' me cuenta que se ha encontrado hace no mucho con él y que lo ha visto devastado: completamente ido, maltrajeado, olvidadizo, aturdido, irascible, caótico, desorientado. Me dice también que Bryce "no sabe quién puede haber mandado esos artículos porque él no fue, que él no recuerda haber leído nunca La Vanguardia y que todo esto es una conspiración malévola de Morote y sus secuaces".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al escucharlo decir esto, me pareció estar oyendo las conmovedoras incoherencias con que mi padre de 77 años suele excusarse cada vez que vuelve a esconder el dinero que cobra de su pensión para luego olvidarse por completo dónde lo metió y maldecir con ajos y cebollas a la empleada que -él cree- le roba su plata con la secreta finalidad de matarlo de hambre y adueñarse de una herencia imaginaria. Todos esos síntomas me resultan harto familiares desde que, hace casi 14 años, aprendí a convivir con el absurdo infinito que suele acompañar a la vejez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y pese a que médico no soy y aunque sé que éste ha de ser el máximo de todos los tabúes, no puedo sino compartir con ustedes un temor: si el viejo Bryce, aquel genio tan unánimemente querido que, no obstante, escribe para que lo quieran aún más, bordea ya los 70 abriles y tiene varios millones de neuronas menos como amargo saldo de una vida exagerada, tal vez haya llegado la hora de aplicar el doloroso test. Oh, tremebundos árbitros de la decencia, ah, patricios de la corrección y la moral, ¿se han puesto a pensar en la trágica posibilidad de que, todos sin excepción, estemos confundiendo amnesia con sinvergüencería, demencia con irresponsabilidad y falta de escrúpulos con Alzheimer? Si no lo han pensado, piénsenlo. Piénsenlo mientras les dure, mientras buenamente puedan. Piensen primero, linchen después.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31965909-5036939620411289539?l=nadieseduerma.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nadieseduerma.blogspot.com/feeds/5036939620411289539/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31965909&amp;postID=5036939620411289539' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31965909/posts/default/5036939620411289539'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31965909/posts/default/5036939620411289539'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nadieseduerma.blogspot.com/2007/06/un-alfabeto-de-cenizas.html' title='UN ALFABETO DE CENIZAS'/><author><name>Perú 21</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31965909.post-9121743183581852921</id><published>2007-06-03T18:58:00.001-07:00</published><updated>2007-06-03T18:59:31.549-07:00</updated><title type='text'>REPÚBLICA AMPAY</title><content type='html'>Nunca lo dije porque éramos archienemigos, y quizás volvamos a serlo apenas nos pongan en el mismo horario. Nunca lo dije pero, aunque me muera de la pica o me arrepienta mañana, lo digo ahora: Magaly Medina ha producido una auténtica revolución cultural en este país. A la franca. No estoy siendo irónico. El espacio privilegiado de nuestra cultura moderna es la televisión. Y es claro que la ha cambiado para siempre, transformando, al mismo tiempo, la política, las maneras de hacer periodismo, el lenguaje y hasta la vida cotidiana de los peruanos. Alguien ya lo dijo antes. Lo repito: el Perú todo se ha magalizado. Y eso no es malo ni bueno. Simplemente, es.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;República Ampay&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De cada diez personas que me pasan la voz en el semáforo, en la cola del cine o en el supermercado, por lo menos siete lo hacen para lanzarme, al vuelo, alguna de las siguientes frases ingeniosas: a) "¡Te busca Magaly!", b) "¡Guarda con el ampay!", o c) "¡Ahí viene la 'Urraca'!" Las tres restantes -es fácil de adivinar- me desean todas las suertes, aseguran ser mi fans o me gritan chimbombo, palabra ésta que detesto con todito el corazón. Tal, el lacerante drama que me toca vivir. Pero es nuestro querido Perú y hay que comprenderlo. El glamoroso asunto de la fama nacional -por si alguien lo ignoraba- se reduce a eso y, de acuerdo a cómo te la tomes, tu existencia oscilará entre el perenne delirio de persecución y la sonrisita más indulgente y resignada. No me quejo, sin embargo. Solito me lo busqué. Pero luego de haber recordado, en el destierro gringo, la mortal insipidez del anonimato absoluto, la verdad es que, mal que bien, me quedo con esto. Y últimamente lo sobrellevo mucho mejor. Me lo tomo con la jubilosa serenidad con la que, dicen, hay que comportarse ante la inminencia de una violación: o sea, relájate y grítalo, campeón. Constituye tamaña jodienda ser el malo conocido, créanme. Pero ser un N.N. ha de ser peor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así lo han entendido, me parece, la mayoría de los distinguidos personajes que hoy se abren paso a codazo limpio hasta lograr, por fin, una portada. Está clarísimo que "ser o no ser" ya no es la cuestión. "Aparecer o no aparecer", he ahí la huevadita. No se requiere ningún mérito para ser famoso. No se requiere haber hecho nada, en realidad. El único requisito es tener cara. Si no me creen, pregúntenle a López, el celebérrimo perro bull terrier que nunca salvó a ninguna niña de morir ni devoró vivo a ningún ratero, pero se convirtió en estrella sin qué ni por qué, solamente porque era mascota de Raúl Romero. Si López puede, todos podemos. ¿Cuántos artistas y políticos López tendremos, no? Es que aquí hacerse "popular" es demasiado huevo. Basta con que alguna hetaira salga y diga que te sacó de piticlín. Basta con que aparezca tu nombre escrito en un posavasos o en la agenda de un gran estafador. Ser famoso -o tristemente célebre- es superhuevo, pero -ojo- lo que es más huevo todavía es ser desconocido. Algo debe estar cambiando cuando es menester que todos los candidatos presidenciales con chance de ganar marchen derechitos y de uno en uno al set de Magaly TV mientras mi pata Chichi conferencia con Yuru y mi querida Rosa María Palacios nos sumerge en las aleccionadoras complejidades filosóficas que atesora la ejemplar trayectoria vital de Tula Rodríguez, mejor conocida como 'La Peludita'.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para ser famoso en el Perú hay que haberse chifado al paso a una vedette o a un presidente. No sé qué cosa será peor. Haydeé Aranda ostenta el récord de los récords: demostrando que, a pesar de su anorexia galopante, es propietaria de un señor estómago. No se cansa de ufanarse de que cueros tales como Toledo y Kenyi pasaron felices y contentos por allí. Tampoco duda en echar al tarambana de No sé cuantitos Reggiardo quien, de tan admirable modo, nace a la luz pública y -aleluya- existe, pues resulta que era un congresista y nadie se había enterado. Capísima, Haydeé. Su rellenita hermana de leche, Lady Bardales, denunciada ex primera tombita de la nación, no quiso quedarse atrás y -cual si tener al cholo sagrado en tu haber fuera un certificado de buen gusto- protagonizó, esta semana, su auspicioso debut en el fashion world modelando exclusivísimos negligeés del afamado Ciro Taype que, más que el nombre de un diseñador, parece el del amiguito trinchudo de 'Paco Yunque'. Francamente, Lady Bi, what were you thinking? Súbete a tu moto y, por favor, no te me vuelvas a caer. Revisitar aquí cualquier índole de Pinchi Pinchis sería ya cansón y ocioso. Y nadie se atreva a importunar a mi pantera indomable Jackie Beltrán, que será todo lo que ustedes quieran, pero de que es una belleza, joder que es una belleza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para ser famoso en el Perú hay que haber ido a la cárcel o, en su defecto, haber mandado a algún cristiano preso. Hay que haber recibido plata de la mafia -cualquier mafia-, la de Vaticano, la de Cronwell, la del 'Doc' o la que sea. Da lo mismo ser 'Mujer Boa' que Beto Kouri. Wolfenson que Malú Costa. Arnie Hussid que Mantilla. Tarde o temprano, todos podrán firmar autógrafos y volver a estrenar otro diario chicha, otro ministerio, otra cebichería. Gracias a Dios, la vida siempre da una segunda oportunidad y todo, todo se olvida y, el día que me quieras, la rosa que engalana se vestirá de fiesta con su mejor color. Pero si sales a hacer una encuesta y preguntas quién es, por ejemplo, Jorge Eduardo Eielson, puedo garantizarte que nadie allá afuera lo sabrá. O acaso te respondan que fue el primer marido de la Huarcayo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para ser famoso en el Perú hay que saber sacar bien la vuelta. A tu mujer o a tus electores, a tu partido o a tu país. Lo mismo da. Ser un tránsfuga o un jugadorazo, al final, da igual. Cambiar de camiseta como de toalla higiénica. Sacar los pies del plato. Pasarse al bando de los que la llevan. Ser doble cara, doble agente. Traicionar y, lo que es aun más miserable: cobrar por traicionar. De esto pueden dar cátedra grandes luminarias como Olivera, ciertos travestis y una que otra porrista. Porque para ser famoso en el Perú hay que ser político o porrista. No sé qué cosa será peor. Tampoco sé en cuál de las dos te crece más el poto o en cuál se podrá chambear menos cobrando más. Cándidamente creí que el hecho de que eminencias tales como Tongo o Edwin Sierra no hubieran alcanzado escaño en el Congreso era síntoma de sabiduría popular. Y cuando ya me estaba convenciendo, tropecé con aquel mongolo tiradedo del Torres Caro que, en lo que a peliculina se refiere, nada tiene qué envidiarle a esa archiduquesa de la vulgaridad a la que, si no me equivoco, denominan Shirley Cherres. ¿Nadie te dijo que no te puedes llamar Chirley si te apellidas Sherres, corazón?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Señor de misericordia, ¿a quién le han empatado todos estos seres? ¿De qué ignoto planetoide son oriundos? ¿Por qué Torres Caro no se arma de valor y le pide a su mamá que deje de hacerle aquellos peinadetes tan cretinos? ¿Qué puede tener de pecaminoso que un congresista peruano se siente en las faldas de un soberbio garoto brasileiro si Gigi y Pía -esas visitadoras de establecimientos penitenciarios, esas impías- chapan con lenguado en la vía pública y normal? ¿Alguien encuentra alguna diferencia entre el lenguaje del enloquecido Abugattás y el del pobre diablo ese que sale por Canal 9 en las mañanas y cuyo nombre nadie se acuerda? ¿O entre el oscuro Benedicto Jiménez y la temible Marisela, la malvada hermana de Álex Otiniano? ¿Por qué está mal que Raúl Diez Canseco atrase al hijo con la hembrita jovenzuela si Lucía de la Cruz sigue saliendo con mocosos y nadie se atreve a pedirle que deje de cantar? ¿Qué están esperando para darle un talk show a Mauricio Mulder o a Elianne Karp?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Por qué está mal visto que el presidente tenga un hijo fuera del matrimonio si tantos futbolistas los tienen también y nadie deja de pedirles autógrafos? ¿Por qué está mal que Fujimori meta a sus hijos a la política si Susy Díaz y 'Chibolín' meten a los suyos al espectáculo? ¿No tiene acaso la deslumbrante Luciana León, hija de Rómulo, pleno derecho a ser -como es- la Florcita del hemiciclo? ¿Por qué es pecado que Keiko sea su Jossety? ¿Por qué Fiorella Rodríguez es más noticia por todo lo que adelgaza mientras Garrido Lecca no es más noticia por todo lo que engorda? ¿Por qué a él no le gritan aquello de: "El pueblo tiene hambre y Hernán está muy gordo"? Cual si fuese cosa de enigma o sortilegio, política y farándula se han fundido, pues, en una sola mazamorra incomputable: Farántica. Políndula. Pero, más que cualquier otra cosa imaginable, para ser famoso en el Perú se requiere bailotear. Bailotear muchísimo y en público. Si eres bataclana, postula al Congreso y ganarás, pero si eres político, ponte a menear el 'ravello' con urgencia. Zangolotea esos bofes de buenas a primeras y a propósito de nada. Esmérate y hazlo del modo más ridículo y grotesco. Ya tú sabes. Es nuestro querido Perú y hay que comprenderlo. Todo esto, decía, no es malo ni bueno. Simplemente, es.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31965909-9121743183581852921?l=nadieseduerma.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nadieseduerma.blogspot.com/feeds/9121743183581852921/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31965909&amp;postID=9121743183581852921' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31965909/posts/default/9121743183581852921'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31965909/posts/default/9121743183581852921'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nadieseduerma.blogspot.com/2007/06/repblica-ampay.html' title='REPÚBLICA AMPAY'/><author><name>Perú 21</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31965909.post-2757300236143350150</id><published>2007-06-03T18:55:00.000-07:00</published><updated>2007-06-03T18:57:00.565-07:00</updated><title type='text'>ODIO A LOS PITUFOS</title><content type='html'>Nunca dejes que el odio anide en tu corazón. Mejor sácalo de allí y vuélcalo todo sobre papel periódico. Aquí te enseñamos cómo. Porque tú lo pediste. Por primera vez. El esperado ránking de odios del más odioso de nuestros columnistas. Porque odio quiere más que indiferencia. Porque el rencor hiere menos que el olvido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Odio usar bividí. Odio la traición. Odio a la gente que va por la calle hablando por el hands-free porque parecen desquiciados que hablan solos y dan miedo. Odio los sacos de pana. Odio la prepotencia. Odio las sayonaras, los mocasines con pompón y los zapatos de charol. Odio a la gente que habla en el cine, a la gente que habla por celular a voz en cuello en los cafés y sobre todo a la gente que habla con la boca llena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Odio los gemelos, los distintivos, los sujetacorbatas, y los pañuelos que hacen juego con la corbata. Odio la pompa absurda con que hablan los asesores de imagen, los alcaldes de provincia, los obispos y los jueces. Odio la crema chantilly, la sopa tibia y la patita con maní. Odio la amnesia. Odio la resaca pero más odio la famosa bajada que triplica mi ya caballuno apetito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Odio los uniformes, las insignias, los galones, las medallas que se cuelgan al cuello los abogados y cualquier pedazo de trapo o lata que te dé derecho a parecer más respetable de lo que eres. Odio a los contadores y a los zancudos. Odio no tener 16 años de nuevo para sacarme el clavo de todo lo que me perdí por creerme el cuento del pecado. Odio el atroz crujir del teknopor y el chirrido escalofriante de la tiza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Odio el olor a mondongo o coliflores que se sancochan. Odio los tumores gigantes, las niñas-sirena y los pútridos cadáveres de los noticieros matutinos. Odio los zoológicos. Odio las notarías, los hospitales del Estado, las fiscalías, los asilos, las comisarías. Odio los platos de plástico, el whisky y los palitos mondadientes. Odio los lentes de contacto de colores. Odio los lentes con espejo. Odio el perfume Brut. Odio los bloques financieros o deportivos. Odio a Barney. Odio mi uñero. Odio, sin excepción, a todos los tarados que, cuando consiguen decir algo divertido, se aplauden solitos mientras se ríen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Odio las risas grabadas de los programas cómicos. Odio a las señoritas que no se afeitan el sobaco y a los caballeros que se lo afeitan. Odio a los políticos que bailan pésimo y en público. Odio a priori a cualquier mortal que tenga el pelo sin lavar. Odio los comerciales que exaltan la peruanidad con regios modelitos rubios y ojiverdes. Odio el look rasguña-las-piedras, aquel del chalequito, el bolso incaico y el polo jeteado. Odio el racismo legendario de las páginas de sociales y la indispensable estupidez con que se escriben.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Odio Mamacona sin saber siquiera qué diablos es. Odio a los sabios de O.N.G. Odio la puesta en escena de los matrimonios religiosos y toda la inútil super producción que las rodea: los partes, los recuerditos, las tortas que llevan un anillo oculto en la masa, los pajes, las damitas, los toldos, las sillas con faldita, el buffet, el bouquet y toda esa mierda. Odio muy especialmente las caritas de cojudas que ponen las novias en las ridículas fotos que se hacen tomar probablemente convencidas de que quedarán muy cuchis adornando la mesita de retratos de la sala. Odio mudarme. Odio pelarme. Odio afeitarme. Odio tener que lidiar siempre con los pelos de mi nariz, mis orejas y mi espalda. Odio a la gente-thermo que primero te calzonea impunemente para después zafar kool-aid, pegándola de virgen intocada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Odio a los escritores que perseveran en la producción de libros pésimos, pero odio más a las editoriales que se los publican, y más todavía a los críticos huelepedos que les revientan cuetes a cambio de ser invitados a la feria de Guadalajara el próximo año. Odio a los mimados practicantes de mi universidad que aún no saben ni pararse frente a una cámara pero llegan con ínfulas de superstars y exigen salir de comisión en Taxi Real. Odio las consignas, los juramentos, las liturgias, las maquinitas y cualquier cosa que te obligue a repetir a coro fórmulas absurdas. Odio a las niñas maquilladas y a los niños con ternito. Odio que lean sobre mi hombro lo que estoy escribiendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Odio que me digan "no te preocupes" porque sé que lo que toca es entrar automáticamente en pánico. Odio el color marrón y el color melón al que también denominan color salmón. Odio que me digan: "estás igualito" porque es una mentira y ni siquiera de las piadosas. Odio a los mozos lentos y también a los pateros. Odio que me digan: "no te pierdas" porque ya yo sé que es el preludio del olvido. Odio a todos los maricones que esperan que estés media cuadra más allá para atreverse recién a gritarte maricón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Odio el taladro demoníaco del dentista. Odio tener tanto miedo de probar ayahuasca. Odio mis fallas. Odio mis juicios. Odio mis deudas. Odio regresar al canal donde trabajé hace casi catorce años y comprobar que el muchacho que entonces cuidaba carros en la puerta continúa cuidando carros, tres gobiernos después.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Odio las conferencias de prensa. Odio ese ramillete de impresentables al que ha ido a parar mis pobres Marijuán y Borlini. Odio la clásica peruanada de tanto megalómano entusiasta que te convoca con carácter de urgencia a perder tu tiempo en hablar de proyectos fantásticos que siempre quedan en nada. Odio que todos los coleguitas del show biz me llamen ochenta veces al día para formularme siempre la misma única pregunta: ¿quién va a ser la modelo de tu programa? Odio la diaria serenata que me dan mis perras para que las saque a mear a un cuarto para las seis y el reggaetón de mi vecino a las ocho en punto. Odio a muerte a absolutamente todos los cabeceros, mecedores y floreros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Odio las tunas universitarias. Odio los almuerzos de exalumnos. Odio las misas. Odio a las barras bravas que se masacran en nombre de algún color y de ningún sueño. Odio a los enamoraditos que necesitan vivir chupeteándose las 24 horas del día y en todo lugar. Odio la deprimente oferta de la cartelera limeña. Odio que se peguen los tallarines. Odio que se me queme el arroz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Odio con toda el alma a Popy Olivera y a mi tío Salito y creo que si algún día los tuviera enfrente probablemente haría mi fulgurante debut en el glamoroso mundo del asesinato. Odio a cualquiera que se saque las tabas en público, que se suene los mocos y los lance por los aires con los dedos, que se saque el toffee de la oreja y después se mire el dedo o que expectore con gran escándalo para después dejar toda la avícola desparramada sobre el asfalto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Odio que los taxistas me pregunten qué hay de cierto en eso de que Magaly se casa con su novio gringo o si ya está por nacer el nietecito de Gisela. Odio haber vivido tan poco tiempo en Nueva York. Odio haber perdido tanto tiempo en Miami. Odio haber perdido tanto tiempo en el rencor. Odio invertir en esta huevada mis sábados de verano cuando mejor haría en estar tirado panza arriba en una playa que quede lejísimos del sur. Odio tener que andar midiendo siempre mis palabras para que me duren los trabajos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Odio cantar mal. Odio enamorarme menos. Odio no haber podido ser actor. Odio no saber tocar el violoncello. Odio haber dejado de jugar "Escrúpulos", de montar bicicleta, de dibujar, de ir al gimnasio y de bailar. Odio mi nariz Ortiz. Odio estar misio. Odio ser gordo. Odio haber vivido haciendo todas las dietas del mundo desde los 12 años por las puras. Odio las revistas de fitness porque me hacen sentir más feo que el hambre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Odio tener tan poco pelo y tanto culo. Odio escribir artículos en noviembre para que me los paguen en febrero. Odio escribir libros para que los manden requisar al segundo mes. Odio escribir tarde, mal y nunca. Aunque, viéndolo bien, lo que más odio de todo es escribir bien porque veo que tampoco sirve para nada.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31965909-2757300236143350150?l=nadieseduerma.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nadieseduerma.blogspot.com/feeds/2757300236143350150/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31965909&amp;postID=2757300236143350150' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31965909/posts/default/2757300236143350150'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31965909/posts/default/2757300236143350150'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nadieseduerma.blogspot.com/2007/06/odio-los-pitufos.html' title='ODIO A LOS PITUFOS'/><author><name>Perú 21</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31965909.post-7958575871134513629</id><published>2007-06-03T18:48:00.000-07:00</published><updated>2007-06-03T18:51:00.973-07:00</updated><title type='text'>CLÁSICOS DE LA PROVINCIA 2</title><content type='html'>- ¿Hay algo peor que llenar un auditorio con dos mil quinientas personas en la Feria del Libro de Trujillo y que tu prestigiosa casa editora "se olvide", providencialmente, de enviar ni un solo ejemplar de tu obra?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Sí. Llevar tú mismo tu cajón con 50 libros al hombro hasta allá para terminar vendiendo, con las justas, dos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;UNO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gracias a un formidable golpe de suerte nos había tocado viajar juntos: a la misma hora y en la misma empresa en nuestra recién estrenada y envidiable calidad de autores invitados, así que, cuando vi a María Luisita aparecer en medio de la mancha de viajantes del terminal terrestre lista para embarcarse a Trujillo con su morey y su cajón de libros a cuestas, toda atlética y dichosa rumbo a la primera feria de nuestras vidas, experimenté una suerte de súbita iluminación, una epifanía: ser escritor en el Perú tendría siempre no sé qué aura de mística guerrera, no sé qué invisible y extraño glamour. Ser escritor era pajita, pese a todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Dónde se ha visto que una autora de tu talento tenga que transportar su obra a la espalda? - la amonesté, ligeramente escandalizado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Mira, huevón -me contestó- mi editorial es chica y ni siquiera tiene stand allá. Nadie se va a enterar de que mi libro existe si no lo llevo yo solita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como mi editorial sí que era grande y nada hacía sospechar la sorpresota que -para variar- me esperaba, el asunto me sonó admirable, casi heroico y se lo dije: mis respetos, chola, dicho lo cual la ayudé a cargar tamaño bulto, cuidando de no afectar demasiado nuestra definitiva imagen de jóvenes glorias de la literatura nacional. Dábamos un poquito de pena, la verdad, pero optamos nomás por cagarnos de risa de lo costeante de la situación y caminamos juntos hacia el mostrador para asegurarnos de que nos asignaran asientos contiguos, mas cuando la señorita encargada cotejó nuestros boletos con la información de su computadora, se nos acabó, allí sí, todita la gracia:&lt;br /&gt;- Lo siento pero sus boletos no corresponden al mismo bus.&lt;br /&gt;- No puede ser. Si es la misma hora, la misma línea.&lt;br /&gt;- Pero los han puesto en dos servicios diferentes: la señorita viaja en vip y el señor en super vip.&lt;br /&gt;La diferencia entre uno y otro son cuarenta luquitas que te dan derecho, en realidad, a treinta grados más de inclinación en el respaldar de tu asiento porque, por lo demás, el sánguche de jamonada polaca y queso fundido, la gaseosita y la película pirata que te pasan son los mismos. Pero dejémonos de engreimientos: si todo aquello era gratén tampoco había que quejarse tanto. ¿Dónde creíamos que estábamos? Era absolutamente lógico que los invitados de honor como Echenique viajaran en avión y que los otros, digamos, los del deshonor, chapáramos nomás nuestro rico interprovincial, pero que, también existiera odiosas jerarquías entre un bus-camión y otro que superaba, de lejos, los pronósticos más surrealistas. "Te apuesto que a Bayly no le pasan estas cosas" - rezongué, frotándome la nuca. María Luisa soltó la más faltosa de sus carcajadas. Ahora se entendía del todo por qué nuestro James había declinado tan cordialmente de participar. Los vuelos nacionales carecen de first class.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;DOS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He de reconocer con hidalguía que los groupies del cuate Bellatín son bastante más churros que los míos en el supuesto negado de que yo cuente siquiera con alguno mínimamente presentable. Y el hecho, asaz arrobador, de que el chico Ezio Neyra fuera así de bonitico no me consoló gran cosa frente a la amarga constatación de que su foto apareciera del mismo tamaño que la mía -es decir:enana, a guisa de estampilla- en el vistoso catálogo de la Feria. ¿Había derecho? Ah, infortunio. Oh, desolación. Pero como de uno dependía querer ver el vaso medio vacío o medio lleno, pasé de página rápidamente para descubrir, no sin asombro, que anunciaban sin foto al laureado don Eduardo González Viaña. ¿Podría yo sobrevivir a semejante afrenta sin dedicar al llanto, por lo menos, una noche completa? O mejor aún: ¿podría Ampuero? ¿Existe algo peor para un escritor que no salir en la foto? Dios tenga misericordia. No se lo deseo a nadie, ni siquiera a mi peor enemigo que, como se sabe, nunca va a ser el mejor escritor. Pero no hay que serlo para ser programado en un mega evento literario. Sabido es que una buena manera de ser invitado sin tener -como Willy, por ejemplo- ningún libro reciente qué presentar es asegurándose de pertenecer al nunca bien celebrado team Los Orozco. Aquel del Yo-los-conozco-son-ocho-los-monos. ¿Remember? En ese caso siempre habrá pretexto para tenerte en el menú. Se puede, por ejemplo, armar una mesa redonda titulada "Los amigos de Alfredo" en la que, contando sabrosas anécdotas suyas, podrás colgarte un ratito, haciéndote un poco el pelotas, de su fama. Pero yo me pregunto: ¿cuándo se mosquean del todo y organizan el coloquio "Los amigos de Iván"? Allí sí que les van a faltar sillas. Porque de que los tiene, joder que los tiene. Ahora que me lo pienso, caigo en la triste cuenta de que carezco de los amigos adecuados en el medio. Eso significa que, como escritor, no voy a llegar nunca a ninguna parte. ¡Auxilio! ¡Quiero ser amigo de Gustavo, de Alonso, de Santiago! ¡Necesito ser amigo de Iván Thays! Porque, por si no se han dado cuenta: Thays rima con Bryce. So now think twice.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;TRES&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras haberle rogado en balde a los muchachones del Fondo de Cultura Económica para que nos hicieran el favor de exhibir el precioso libro de mi amiga, andaba yo compadeciendo la suerte del maestro Luis Enrique Tord. A causa de alguna desinteligencia, sus libros no habían llegado a tiempo y él había tenido que presentar su flamante Fuego Secreto con el único, solitario ejemplar que llevaba en la maleta. En ejercicio de tales piedades andaba cuando se me ocurrió constituirme en el stand de mi muy respetada editorial para ver si mi humilde producto -Grandes Sobras- había sido correctamente acomodado en la ubicación preferencial que todos los autores esperamos siempre para nuestras obritas, tan sufriditas. Ni bien llegué, todo entusiasta, recorrí despaciosamente los blancos anaqueles con la mirada: todo lo que vi fueron libros de recetas de cocina, más libros de recetas de cocina y todavía más libros de recetas de cocina, (todos escritos, como es obvio, por adivinen quién). Disimulando que acababa de entrar en perinola y haciendo gala de una candidez más bien impostada, le pregunté a los vendedores -como si lo ignorara- qué creían ellos que podía estar aconteciendo. Me respondieron que mi libro, sencillamente, no figuraba entre los títulos que se les había ordenado llevar. Siendo que faltaba solo un día para mi presentación interpreté entonces, frente a los pundonorosos organizadores, una sencilla pero significativa pataleta. Les dije que si el libro que presuntamente iba a presentar no existía en la ciudad, era mejor que me ahorrara el roche y me quedara en Huanchaco nomás, rumiando cachangas hasta el empachamiento. En cuestión de minutos, eficacísimos, los anfitriones movieron cielo y tierra y lograron la difícil luz verde de la casa matriz. Mis libros estarían allí a primera hora -me prometieron- y efectivamente, ni bien despuntó el alba, allí estuvieron. Cinco ejemplares en total. Tal es la cifra: cinco libritos contra dos mil quinientos que, según versión de Natalie Hooker del comité organizador, es la capacidad máxima de asistentes del abarrotado auditorio en que me tocó hablar, la noche del lunes -siempre omitiendo al gran ausente- para luego, durante horas y horas, autografiar condoritos, buenhogares, fascículos de esoterismo, boletos de micro, antebrazos, camisas, poemarios de Bécquer y García Lorca y hasta la Biblia del mormón. Firmé y firmé sobre todas las superficies imaginables excepto la de mi propio librito negro. Supongo que eso debe de convertirme en el escritor más aborrecido y boicoteado de esta Lima fariseo, pero eso no importa mucho cuando puedes ser el escritor más apapachado de Moche, Laredo, Limoncarro, Huaranchal y Alto Chicama. Así que, por si esa noche no me escucharon, se los repito: Gracias, Trujillo, te odio con ternura.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31965909-7958575871134513629?l=nadieseduerma.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nadieseduerma.blogspot.com/feeds/7958575871134513629/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31965909&amp;postID=7958575871134513629' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31965909/posts/default/7958575871134513629'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31965909/posts/default/7958575871134513629'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nadieseduerma.blogspot.com/2007/06/clsicos-de-la-provincia-2.html' title='CLÁSICOS DE LA PROVINCIA 2'/><author><name>Perú 21</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31965909.post-1885329285324698416</id><published>2007-06-03T18:47:00.000-07:00</published><updated>2007-06-03T18:48:37.379-07:00</updated><title type='text'>EL PORQUÉ DE LAS COSAS</title><content type='html'>En la isla de Vancouver -cuenta el escritor Eduardo Galeano-, los indios celebraban torneos para medir la grandeza de los príncipes. Los rivales competían destruyendo sus bienes. Arrojaban al fuego sus canoas, su aceite de pescado y sus huevos de salmón, y desde un alto promontorio echaban al mar sus mantas y sus vasijas. Vencía aquel que se despojaba de todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo único que me falta en esta vida es una licuadora. He comprado siete licuadoras en los últimos cuatro años. Pueden parecer demasiadas licuadoras para tan poco tiempo pero no. No son tantas si consideramos que en los últimos cuatro años me he mudado catorce veces de casa, seis veces de ciudad y tres veces de país. Vista así la cosa ya el número no suena tan alto, ¿se fijan? Tampoco es que me compute un lama tibetano pero puedo vivir perfectamente sin las cosas que otros parecen necesitar con desesperación. Puedo vivir, por ejemplo, sin auto, sin olla arrocera, sin plancha, sin tostadora, sin celular y, por inverosímil que parezca, también puedo vivir -más tiempo del que nadie se imagina- sin televisor. Lo que no puedo -y lo sé bien porque lo he intentado- es vivir una vida sin licuadora. La razón, increíblemente, no es el pisco sour que ahora nos hemos puesto de acuerdo en venerar, tampoco el milkshake: sucede nomás que dificulto vivir sin limonada de limón licuado entero, ni sin albahaca para el tallarín verde, ni mucho menos sin culantro para el seco, ni siquiera sin ají molido. ¿Y por qué diablos he tenido que comprar tantas?, ¿se puede saber? Porque viajar llevando una licuadora en la maleta de mano me parece una indignidad. No es dable. Si el vista de aduana te revisa el equipaje y te la encuentra, vas a dar lugar a malos entendidos, a que te miren como el ama de casa ahorrativa que nunca has sido ni serás. Creo que, al igual que con los polacos furtivos, tampoco es bueno encamotarse ni un poquito con las licuadoras porque después, llegado el momento, no vas a poder llevártelas contigo y se las vas a tener que dejar, a guisa de austera herencia involuntaria, a algún amigo que quizás no la merece. Si alguien me preguntara entonces cuál es la velocidad promedio a la que viajo por la vida, tendría que responder que me muevo aproximadamente a 3.5 mudanzas (o a 1.5 ciudades), por año, o lo que es lo mismo: a dos mudanzas por licuadora de, por lo menos, cuatro velocidades: chop, mix, pureé, liquify.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aprendí a no aferrarme ni siquiera a las computadoras en que escribo desde la tarde lluviosa en que, con la mejor intención del mundo, mi buen amigo Augusto Thorndike dejó olvidada la pantalla plana de mi vieja HP en un baño del aeropuerto de La Guardia por entrar al vuelo a echar una meada. Casi me pongo a llorar cuando me llamó de Lima, muerto de la pena, a contármelo. La suerte estaba echada. ¡Había perdido para siempre aquel monitor lleno de stickers que tanto valor sentimental tenía! ¡Mi monitor Huáscar! ¡Cuántas noches insomnes me había pasado sentado delante de él! ¡Cuántos relatos rechazados por los editores había escrito infructuosamente en aquella trajinada pantalla que ahora yacía abandonada en un urinario vil, cubierta de pichi y de ignominia! Qué importaba. Igualito nomás, llegada la hora de regresar, introduje con muda resignación el ahora mutilado CPU de mi pobre PC en una maleta negra y lóbrega como un ataúd. Embutidos a los lados, el teclado y el mouse (ambos inalámbricos) eran los últimos, dignos vestigios de un antiguo esplendor, Ahora, en cambio, mientras esto escribo, parecen abochornados de formar parte de esta computadora Frankestein, de este vulgar amasijo de partes propias y ajenas. Los pobres mouse y teclado inalámbricos no toleran la humillación de tener que chambear unidos a este aparatoso monitor antediluviano y seguramente bambarén, sin duda comprado a cincuenta cocos o menos en algún tugurio de la avenida Wilson. Pero lo cierto es que: pantalla plana, esférica o hexagonal, estos artículos siguen saliendo igualito nomás. Así que a las pelotas con el valor sentimental de las cosas materiales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez, relojeando por Circuit City, una de esas megatiendas de cachivaches electrónicos, llegué a pensar que había llegado el momento de tener un i-pod. Alucinen. Yo, un i-pod. Yo que carezco de la eficiencia tecnológica necesaria para que al aparato que está a la entrada del banco le salga un puto ticket con numerito. Yo todavía. «Si todos en el subway tienen siempre un i-pod puesto se supone que yo debería tener uno también», fue la impecable lógica del momento, de modo que agarré y, casi sin mirar cuánto costaba, me lo compré. Salí de la tienda verificando que no me embargaba ninguna emoción en particular. Lo saqué de la cajita y lo quedé mirando con la misma felicidad que te produciría ponerte a contemplar un tajador: era plano, rectangular y blanco. Tenía una pantallita como de calculadora, una redondela al medio y, claro, los audífonos blancos que religiosamente se enchufaba todo Nueva York. Me leí íntegro el manual de instrucciones y de lo poco que entendí pude colegir que para lograr que a aquella huevonada le saliera algún sonido había primero que 'subir' toda la música de tus discos a una computadora para luego "bajarla" al adminículo en cuestión, lo cual te obligaba, de paso, a saberte de memoria los nombres de todas las canciones y de todos los intérpretes para poder luego ubicarlas alfabéticamente en el infinito menú. Francamente. Me pareció muchísimo más esfuerzo del que estaba yo dispuesto a desplegar para algo tan pedestre como escuchar música. En mis tiempos, con machucar play te bastaba. Obvio que ni bien llegué a Lima le regalé el indescifrable juguete nuevo a mi pequeña ahijada que, pletórica de júbilo, me escribió un e-mail diciéndome que ya lo estaba usando para ver sus videos de High School Musical y que era, de lejos, el mejor regalo que le habían hecho en toda su vida. Difícil creer que se refería al rectángulo ese blanco con bolita al centro. Fue la última cosa completamente inútil que me compré en Estados Unidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera cosa útil que me compré al regresar aquí fue un hermoso futón o lo que es lo mismo: un sofá-cama, uno enorme, rojo y bien mullido. Y no porque estuviera planeando recibir a muchos huéspedes precisamente, sino porque como allá me tocó dormir en tantos y tantos de ellos, terminé acostumbrándome por completo y hasta comencé a extrañarlos, a preferirlos, de lejos, a los camastros convencionales. Ostentan la enorme ventaja de ahorrarte el fastidio de tener que tender tu cama todos los pinches días de tu vida: te levantas, los regresas a su posición inicial y ya está. Son una completa genialidad. Nada como las cosas que parecen una y en realidad son dos, las que se camuflan, las que se disfrazan, las que se transforman, sin ningún problema, en otra cosa. Un sofá-cama, por lo demás, es un magnífico recordatorio de tu transitoriedad, sirve para que no te olvides nunca que hoy estás acá y mañana quién sabe, que, en tu raudo vuelo, esta es una escala técnica nomás, que aquí todo es prestadito y solo por mientras, que en esta casa vas a ser bienvenido todas las veces que quieras, siempre y cuando no se te ocurra incurrir en la impertinencia de permanecer más tiempo del estrictamente indispensable.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31965909-1885329285324698416?l=nadieseduerma.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nadieseduerma.blogspot.com/feeds/1885329285324698416/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31965909&amp;postID=1885329285324698416' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31965909/posts/default/1885329285324698416'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31965909/posts/default/1885329285324698416'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nadieseduerma.blogspot.com/2007/06/el-porqu-de-las-cosas.html' title='EL PORQUÉ DE LAS COSAS'/><author><name>Perú 21</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31965909.post-4403462455688718141</id><published>2007-05-20T04:24:00.000-07:00</published><updated>2007-05-20T04:30:24.405-07:00</updated><title type='text'>BORRIQUITO COMO TÚ</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;"Leer o morir", nuestro post pasado sobre libros y profesores provocó un inusitado y apasionante tsunami de cartas, algunas de las cuales nos revelan -acaso sin querer- lo que realmente está ocurriendo con la educación peruana y nos lo explican mejor que una veintena de sesudos analistas. Aquí, algunas de las más ilustrativas reacciones de nuestros lectores (algunos de ellos, maestros), todas ellas debidamente respondidas con la habitual desorientación básica de este educando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debo manifestar mi profunda preocupación porque en un diario de marcado prestigio se pueda utilizar un lenguaje extremadamente vulgar para denigrar a los maestros de nuestra patria. El señor Ortiz manifiesta descender de una familia de profesores, pero no duda en llamarlos "profes".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siguiendo su lógica, yo soy un maestrucho iletrado, infame, pichiruchi, adalid de la ignorancia, mantecoso cónsul de la mediocridad suprema que se resiste con uñas y dientes a que certifiquen la inmensidad de mi ignorancia. Sepa usted que ejerzo con mucho orgullo el cargo de maestro por concurso público, estoy debidamente afiliado al Sutep y no pertenesco a Patria Roja para que no existan malos entendidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bueno sería que el señor Ortiz hiciera uso de su loable profesión para investigar las causas que originaron dichos fracasos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Atentamente,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;David Esteban Espinoza. Maestro de Física Matemática I.E. San Luis 1128 y Premio Presidente de la Republica en Ciencias Básicas- 2002&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Será como usted dice, galardonado y ciertamente autocrítico apóstol del magisterio nacional, pero, por respeto a nuestros lectores, cumplimos con el penoso deber de informarle que la palabra pertenezco se escribe con zeta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por su bien y el de su promisoria carrera, hacemos votos porque no le haya tocado un percentil ortográfico en el tan temido examen del lunes pasado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y mientras nosotros seguimos acumulando pistas para intentar descifrar el enigma del desastre educativo prosiga usted enseñando física, matemática. Maestrazo, ni se le vaya a ocurrir enseñar ningún otro curso, por el amor de Dios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soy profesor desde el año 1992 en que inicié mi carrera en la serranía de Tacna. Le escribo para desaguevarlo y sacarle al fresco, nosotros los profesores no acudimos a la evaluación docente por que no creemos en este gobierno de turno, tal vez usted sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alan no tiene plan educativo, lo único que busca es puro figuretismo para quedar bien con la población. La evaluación docente es una caballada que se le ocurrió en una noche sin valium, es una patada a los maestros que tenemos el único sindicato capaz de enfrentarlo, ese es su temor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Afortunadamente, señor Ortiz, a nadie le interesa su opinión con respecto a nosotros... ¡así que guárdesela donde usted ya sabe! ¡No podrán disolver al Sutep así usted y la Hildebrandt lo griten!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mario Juan Gómez Arratia&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Docto e ilustrísimo preceptor de juventudes, brillante faro que guía a las nuevas generaciones:&lt;br /&gt;Ya que, con tanta gentileza, me quiere usted desahuevar, le voy a pedir un único favor: desahuéveme con hache, por lo menos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus alumnos -que quizá hasta ayer lo admiraban- podrían estar leyendo esto. No querrá usted que lo sorprendan así, con los pantalones abajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque no te admiro ni comparto tu manera de pensar, tu artículo me ha parecido de la puta madre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soy profesor y me encanta la lectura, enseño lengua y literatura en un pueblito perdido de Morropón y creo que es una gran desgracia que tantos colegas malos y mediocres hayan hecho que el profesorado vaya a parar al tacho de la basura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luis Javier Castillo Mena&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y quizás el modo de salir del tacho sea reconciliándose con los libros a los que aborrecen, como fehacientemente hemos comprobado líneas arriba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No creo tener coincidencias con Patria Roja; pero estoy seguro de que, tanto Caridad Montes como tus profesores, pueden exhibir alumnos más valiosos que tú.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hay que ser tan irresponsables al satanizar al Sutep pues no sólo le hicieron frente y sobrevivieron con dignidad a la dictadura sino que además impidieron el avance de Sendero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Apra ya no puede crear miles de plazas -como en 1985- para sus "cultos" militantes; está desesperada por disponer de las ya existentes y así esperan hacerlo en todas las entidades públicas, atropellando todos los derechos laborales. La sociedad civil debe estar muy atenta a los masivos exámenes que se vienen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fedor Llerena Dextre&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Coincido plenamente en que mis profesores pueden jactarse de mejores alumnos que este modesto escriba que acabó secundaria con matrícula condicional, pero aquel sobrevaluado rollete de "haberle hecho frente con dignidad a la dictadura" ya está bastante gastadito, me parece.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si los sutepistas salieron a las calles y lavaron la bandera, felicitaciones. Pero ojo: no sucumbir tampoco constituye la gran hazaña excepcional. Era lo que nos tocaba hacer a todos, nada más. No hay razón para pasarse la vida cantaleteándoselo a todo el mundo, como quien reclama diplomas por no venderse o condecoraciones a cambio de no robar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tu artículo, bien intencionado por una parte, se cae a pedazos por otra, cuando despotricas injustamente contra los maestros del Sutep.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Empeoras tu posición cuando señalas que solo tus familiares que fueron profesores, tenían méritos como tales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Es que, nos quieres hacer creer que por arte de birlibirloque, quien no es familiar tuyo, está negado para ser un buen profesor? ¡Por favor, Beto! ¡Demórate un poco, tú puedes escribir mejor!, ¡no te dejes llevar por el hígado! ¿Has conversado alguna vez con Caridad Montes? ¿Por qué, en intonsa actitud, la prejuzgas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Domingo Alegre&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ninguna parte dije que para ser buen maestro había que ser pariente mío, mi querido disléxico.&lt;br /&gt;Se saluda, eso sí, su proverbial rebuscamiento que siempre palia la clamorosa indigencia de nuestro vocabulario y nos obliga a consultar la edición on line del diccionario de la Real Academia: Intonso (del latín intonsus) 1. adj. Que no tiene cortado el pelo. 2. adj. Ignorante, inculto, rústico. 3. adj. Dicho de un ejemplar de una edición o de un libro: Que se encuaderna sin cortar los pliegos de que se compone. Gracias, Happy Sunday.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estimado señor Ortiz: solamente unas palabras para decirle que su artículo "Leer o morir" tiene el raro carácter de genial. Reciba pues un abrazo de su amigo a través de la lectura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Leopoldo Chiappo. Psicólogo y filósofo.&lt;br /&gt;Universidad Peruana Cayetano Heredia&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Reflauta. Va a ser difícil volver a escribir y no muñequearse de pensar que tremendas eminencias también lo pueden leer a uno.&lt;br /&gt;Se agradece la calumnia generosa, doctor Chiappo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te diré, Pichula Cuéllar, que tienes razón cuando dices que la mayoría de veces en internet se huevea, pero me gustaría que hagas una invitación: soy parte de una comunidad que lee libros en internet y los comparte mediante torrents, ahí se les llama ebooks que no son otra cosa que libros electrónicos, algunos los encontramos desde las mismas editoriales en formato pdf pero también hay mucha gente que generosamente los escanea y los comparte con la humanidad "because knowledge must be free", claro que tuve que aprender inglés a la fuerza ya que la mayoría están en ese idioma pero gracias a eso, amigo, leer ya no me cuesta absolutamente nada .&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Saludos de Do Not Disturb&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Extraordinario hallazgo. Acabo de entrar a www.torrentvalley.com/ebook_torrents.php y también a www.torrentbox.com y, en efecto, he encontrado miles de libros gratuitos que van desde Harry Potter hasta Hemingway y algunos de ellos están hasta en versión audio-book. ¿Qué esperamos? Empecemos a "colgar" libros peruanos ahora mismo. Si eso no es democratizar la cultura, díganme ustedes qué cosa es.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Apelando a tu último artículo y a tu iniciativa de sembrar libros por la ciudad te pido que así como quien no quiere la cosa me siembres un libro que no me puedo comprar: el tuyo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si realmente crees en lo que escribes, pregona con el ejemplo y siémbrame tu último libro. Y si no es mucho pedir que sea autografiado. Gracias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gustavo Velasco Puma&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sumamente mosca de su parte, jugador. Quedo a la espera de instrucciones precisas a fin de concretar dicho sembrío.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31965909-4403462455688718141?l=nadieseduerma.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nadieseduerma.blogspot.com/feeds/4403462455688718141/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31965909&amp;postID=4403462455688718141' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31965909/posts/default/4403462455688718141'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31965909/posts/default/4403462455688718141'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nadieseduerma.blogspot.com/2007/05/borriquito-como-t.html' title='BORRIQUITO COMO TÚ'/><author><name>Perú 21</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31965909.post-8265096981299815021</id><published>2007-04-22T16:20:00.000-07:00</published><updated>2007-04-22T16:22:26.930-07:00</updated><title type='text'>LEER O MORIR</title><content type='html'>Mientras muchos maestros peruanos se resisten, con uñas y dientes, a que certifiquemos la inmensidad de su ignorancia, las nuevas generaciones tienden a ver los libros como objetos extraños, aburridos y anacrónicos cuando no completamente inservibles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero la gente que no lee no tiene idea de lo que se está perdiendo y no es menester ser profesor para decírselo a tiempo. El título de esta nota es, en realidad, una consigna de urgencia para el 2007.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A leer, carajo. A bombardear de libros el país.¿Y todo eso te lo aprendes? - me pregunta, entre cachoso y asombrado, el reggaetonero taxista al verme subir a su caña a gas con un libro en la mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y este?, ¿qué tiene? -se preguntará. Por supuesto está convencido de que los libros aburren porque se han inventado para obligarte a estudiar huevadas que no te van a servir nunca para nada. Debe pensar que soy una especie de chanconcete ridículo que se desvive repasando la tarea hasta cuando sale a comprar pan. No me lo aprendo, causa -le digo- porque este libro no lo estudio, solamente me lo leo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le suena a rocón, lógicamente y su clamorosa cara de exijo una explicación no hace sino empeorar todavía más: ¿Entonces?, ¿pa'qué chucha lees? Para hacer hora -le contesto-, es mi bacilón. Me queda mirando, ladea la cabeza como un basset hound, entrecierra los ojos como si intentara detectar la minúscula cámara escondida con la que debo estar queriéndole jugar una mala pasada tras la cual, sin duda, me burlaré a mis anchas en televisión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Leer es.tu bacilón? 'Ta qué monse, oe. Y acto seguido, se recaga de la risa. Al llegar al semáforo, ya algo repuesto de su ruidosa hilaridad, me quita el libro de las manos y lo observa con la extrañeza más profunda, como si fuera un meteorito fosforescente recién caído del cielo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nota que tiene una pistola en la portada y esboza la leve sonrisa del que reconoce un rostro familiar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vuelve a reírse cuando cae en la cuenta -ah, manya- de que las tres balas que aparecen junto al arma son, en realidad, tres lápices labiales. ¿Y de qué trata? De una hembra sicaria y recontraavezada. ¿A la firme? A la firme, ¿te leo? Ya pe'.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Como a Rosario le pegaron un tiro a quemarropa mientras le daban un beso, confundió el dolor del amor con el de la muerte. Pero salió de dudas cuando despegó los ojos y vio la pistola».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cierro el libro de un solo golpe y el ferchito frena en one, se achora, se aferra frenético a su timón cambiado: ¡sigue leyendo, pe' tamare, sigue! ¿Y de ahí qué viene?, ¡habla pe'!, ¿qué más, qué más? Sigue leyendo tú -lo reto, dejándole al bajar mi pitita edición de Rosario Tijeras del colombiano Jorge Franco, no sin antes advertirle que si la busca en Polvos, también podrá encontrarla en película y hasta en canción, en el disco Mi sangre, de Juanes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eso sí -le advierto- te lo regalo con una condición: que cuando lo acabes se lo juegues a otro y ese a otro y así. Pueda que ese sea el único terrorismo que estamos necesitando. Me tinca que es lo que habría que hacer por calles y plazas: bombardear con libros este país, sin misericordia ni contemplación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Propósito de año nuevo: que los que todavía podemos comprarlos, los regalemos religiosamente apenas terminemos de leerlos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez que los has leído ya los llevas puestos, no hay lógica ninguna en acumularlos por purita ostentación culturosa, arrumarlos al infinito no le sirve a nadie más que a las polillas. Habría que imitar lo que suele hacerse en los albergues mochileros: dejas un libro y te llevas otro. Como quien siembra minas antipersonales, hay que dejar los libros regados indiscriminadamente, por todas partes, dale: olvídate adrede un libro en el asiento del micro, deja otro sembrado en la mesa del café, en la banca del parque, en el mostrador de la bodega, en la cabina telefónica, en el murito del malecón y vamos a ver qué pasa. No son pocos los que andan diciendo que la Internet ha reemplazado a los libros. ¿Ah, sí? No me digan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A ver métanse a una cabina y ensayen una estadística sencilla: cuenten cuántos causas están jugando a dispararle a algo, cuántos andan pegadazos en el chat, cuántos husmeando porno duro con la mano en el bolsillo y cuántos buscando a quién se levantan esta noche. ¿A la Internet a leer? Pichula Cuéllar. Volver los ojos a los libros es la voz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Presentárselos a quienes les temen o no los tienen o no se han enterado de que existen es una completa obligación y la última esperanza que nos queda para intentar siquiera comenzar a revertir la tragedia incubada desde la noche de los tiempos por las infames hordas de maestruchos iletrados y pichiruchis como Caridad Montes, esa chihuahua ojona y desquiciada que tienen por cabecilla los adalides de la ignorancia del Sutep. Acabáramos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡El Sutep! Los mantecosos cónsules de la mediocridad suprema. ¡Hay que verlos levantar cretinamente el puño en los noticieros!, ¡resistiéndose a ser examinados igualito que el choro a la salida de la tienda!, ¡forcejeando desesperadamente para salvarse porque se saben perdidos y culpables! Ninguna coartada es suficiente para justificar el obsceno analfabetismo magisterial. Claro que la docencia es la más noble y sacrificada de las profesiones y por supuesto que ganan y han ganado siempre una porca miseria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A mí nadie me tiene que venir a contar lo heroico que es ser profesor en el Perú; lo sé de sobra porque orgullosamente vengo de una familia de maestros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi madre se pasó 35 años enseñando a leer y escribir, mañana y tarde, en una escuelita fiscal de Breña, donde -lo recuerdo como si fuera ayer- los niños se desplomaban, uno tras otro de sus carpetas, desmayados como pollos porque los mandaban a estudiar sin desayuno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Seis de mis ocho tíos maternos también fueron maestros: Livia y Washington, mis adultos preferidos, pasaron íntegras sus vidas dictando clases en ruinosos, paupérrimos colegitos de Barrios Altos y Huancayo en los que, de chico, pude admirarlos dando cátedra de historia del Perú, literatura, educación por el arte o geografía y en las postrimerías de una hermosa vida consagrada a la niñez en la provincia de Aija, departamento de Áncash, mi abuelo Max Abdón Pajuelo -al que no conocí- fue merecidamente premiado con las palmas magisteriales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estoy convencido de que cualquiera de ellos se hubiera paseado con esa cacareada y seguramente papayita evaluación a la que tantísimo miedo le tienen ahora. Así en la casa como en las aulas he tenido siempre, lechero yo, la inmensa suerte de estar rodeado de profes de verdad, humanistas genuinos que se complacían en contagiarte su pasión por las letras, la música, la pintura, el cine, el teatro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Maestros que podían sentarse a conversar de cualquier tema con cualquiera, porque siempre estaban conectados con lo que pasaba en el país y en el mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tipos de primera que siempre iban a todas partes con uno o más libros bajo el brazo. Lo poco o mucho que haya hecho o vaya a hacer en esta vida se lo debo a ellos, tanto como el país les debe a sus impresentables sutepistas el habernos legado generaciones íntegras de prósperos cobradores de combi, siempre colgados del estribo de la historia o progresistas ejércitos de guachimanes somnolientos vigilando -en doble turno y por quince luquitas al día- el futuro diferente del Perú.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31965909-8265096981299815021?l=nadieseduerma.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nadieseduerma.blogspot.com/feeds/8265096981299815021/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31965909&amp;postID=8265096981299815021' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31965909/posts/default/8265096981299815021'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31965909/posts/default/8265096981299815021'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nadieseduerma.blogspot.com/2007/04/leer-o-morir.html' title='LEER O MORIR'/><author><name>Perú 21</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31965909.post-116537589126135772</id><published>2006-12-05T19:26:00.000-08:00</published><updated>2007-03-02T12:29:26.376-08:00</updated><title type='text'>EL PLANETA DE LOS CULTOS</title><content type='html'>Perdido en un extraño mundo al que -obviamente- no pertenece, el personajillo de la farándula que, a veces, funge de columnista en esta página pretende aquí filosofar sobre la actividad libresca en el Perú y, como no podía ser de otra manera, fracasa con gran estrépito. Bien hecho, caracho. Zapatero a tus zapatos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La tapa:&lt;br /&gt;Sostiene Caretas en su penúltima edición que la carátula de mi librito Grandes sobras constituye flagrante plagio gráfico. Que el dibujo del hombrecito que arroja su cabeza al tacho de basura se les ocurrió a ellos primero, jojolete. Lo cierto es que no hay nada qué inventar: en Canal Street, en el Chinatown de Nueva York se venden -a 10 cocos desde hace años- unos llamativos polos con ese mismo decapitado muñequito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En fin, a mí qué me importa. Está probado científicamente que hasta los más modestos escandalitos resultan siempre beneficiosos para los libros, de modo tal que no pude menos que regocijarme con la notita aguafiestas. No veía las horas de que algún otro espontáneo más salga a carbonear en la clásica onda: huy, huy, no me dejo, huy, huy. Nadie salió a decir nada, sin embargo. Cero controversia. Qué papelón. Caretitas ha dejado ya de ser la de mis tiempos. Salir allí ya no te sirve para nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salir en El Comercio, en cambio, sí. Pero allí ningún escritor inédito le va a sacar media línea a ese negro libro que la casa, inexplicablemente, ha decidido publicarle al enemigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Prólogo:&lt;br /&gt;«Quiero grabar un tema de Paul Mc Cartney» -dijo Daniela Romo una madrugada- «¿Por qué Paul Mc Cartney no me puede dar una letra suya?» Sus músicos se rieron en su cara. Pero ella buscó la dirección de la casa discográfica y le escribió una carta. Al mes siguiente, desde Londres, Paul Mc Cartney le envió un sobre por courier. En su interior estaba, de puño y letra, la letra de la linda canción que le regalaba. Al leer la historia en una revista de espectáculos, Gisela Valcárcel sonrió y dijo: «Quiero un prólogo de Vargas Llosa» y, de inmediato, le escribió un e-mail a la secretaria de este, mandándole los tres primeros capítulos de su libro y rogándole que los leyera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Tu vida tiene el encanto de las buenas novelas» -le respondió Vargas Llosa, autorizando, de lo más feliz y contento, que su opinión fuera impresa en los once mil y pico ejemplares por ella vendidos hasta hoy. Yo, por mi parte, le escribí hace un mes un mail a Balo Sánchez León y hasta ahora no me responde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Agradecimientos:&lt;br /&gt;La buena noticia es que acaba de llegar a mis manos mi tercer libro. La mala es que no lo firmé yo sino un bonachón amigo colombiano que fue envidiablemente contratado por una importantísima casa editora gringa más que interesada en sus memorias de líder hispano. Él, a su vez, me reclutó como su ghost writer, es decir, como su escritor fantasma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;O, peor dicho: como su negro literario, lo cual -me imagino- ha de convertir al que firma la obra en rubio literario. En la página de agradecimientos de este libro cuyo título estoy prohibido -por contrato- de revelar, se lee: «Gracias a mis amigos Beto Ortiz y Marcia Morgado por su guía editorial.» Mi guía editorial que consistió -ejem, ejem- en escribirlo. Marcia Morgado es una escritora cubanaza que tuvo la difícil labor de podarme todo el recutecu hasta que, de tan simple, mi pobre escritura luciera calata, al punto que ni siquiera yo mismo fuera capaz de reconocerla. Lo logró pero no lo celebro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escribir el libro de otro es una chamba infausta que espero en Dios no tener nunca que volver a hacer. Personalmente, prefiero, de lejos, lavar platos. Lo que nadie sabe es que este conjunto de relatos (que tantos meses pagó mi renta y me dio de comer), no lo escribimos solamente entre dos, sino entre cinco pues, por aquellos días, este aparatoso espectro andaba tan hediondamente sumido en su redonda depresión que no tenía tripas ni corazón de escribir nada. Ignoro si este sea el único caso de su especie pero yo, a mi vez, estoy obligado a agradecer a otros tres ghosts, mis buenos amigos, los talentosos periodistas Elsa Ursula, Kike Sánchez y Luis Miranda que, echando mano a los mismos personajes que, mal que bien, garabateeé, escribieron cuatro de los once cuentos que conforman este futuro guión cinematográfico que ya se encuentra en amazon.com. Coleguitas: todavía se los debo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Solapa:&lt;br /&gt;Con la sana intención de pachanguearse gorreándole música al tono de los vecinos, el libresco mozallón me sugiere pensar en algo que sirva para poder promocionar mi ya maltona y jamás presentada novela magenta. Se me insta a solicitarle una frase marketera a algún consagrado que yo respete. Casi todos están muertos. No son muchos pero son.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Una pluma inteligente desperdiciada como chaveta para desangrar vidas privadas» -escribe Magaly Medina, haciendo gala de gran correa ya que se trata de un libro que -encima- la alude. Su sentencia se imprime ipso pucho en centenares de stickers que habrán de pegarse (junto a la etiqueta que anuncia el precio de ofertón) sobre cientos de ejemplares con el noble fin de salvarlos de la aterradora inopia de la mesa de saldos y mini-yayas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasan las semanas, sin embargo, y la famosa pegatina no aparece por ninguna parte. Intento preguntar qué pasó pero nadie me sabe dar razón. Semanas después, me topo con el (no) mencionado ejecutivo editorial en la sección higiene personal de Wong y, sospechando que se asustaron por lo polémico del personaje elegido, le pregunto qué fue de la estrategia de relanzamiento. «Al final la descartamos. demasiados stickers, je, je.» -me responde de lo más sonriente este patita que siempre me da la impresión de estar regresando de un campeonato interplayas de morey boogie o piti-tabla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Indice:&lt;br /&gt;7 de enero: adefesiero. 8 de marzo: chercheroso. 27 de junio: impajaritable. 19 de julio: lorna. 25 de noviembre: tetelememe. Adefesiero resulta de la fusión de la locución latina ad ephesios, título de una epístola de San Pablo en la que recordaba a los habitantes de Éfeso las penalidades que le tocó sufrir en ese lugar. Chercheroso es un derivado de chérchere (o chéchere o cherche) que significa cursi, ramplón. Formado sobre el diminutivo pajarito con el prefijo in- y el sufijo -ble, impajaritable hace pareja con su equivalente peninsular impepinable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicen algunos pescadores que la lorna es tan poco inteligente que suele morder el anzuelo aunque no se haya puesto en él carnada alguna. Palabra catalogada como "de creación expresiva", tetelememe es un peruanismo cuyo solo sonido retrata o evoca su significado: tonto. ¿Para qué los voy a engañar? Que nadie se pique, pero estoy tan chocho con la Agenda Culta 2007 de Martha Hildebrandt que no me da ni el menor roche hacerle el cherry. Pique, chocho, roche, cherry. Apuesto que también son peruanismos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fe de erratas:&lt;br /&gt;Enamorándome con la idea de organizar juntos un taller de crónicas para el verano, los fabulosos Etiqueta Boys me persuaden de volver a escribir para ellos después de años. Digo que sí como siempre, como siempre espero hasta el día del cierre y me amanezco escribiendo, como siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la mañana siguiente, horror, me devuelven por mail mi texto absolutamente tachonado de correcciones en rojo, lleno de anotaciones, sugerencias y enmendaduras como esta: «En el primer bloque había un desface de tiempos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Empezabas narrando en presente y terminabas en pasado». Beg your pardon? ¿No han oído hablar del periodismo experimental? Me pico horrible. Piteo. Me enfermo. Me pudro. Me enemisto con la humanidad en general y con mi afable editor en particular porque es, por lo menos, diez años menor que yo y tengo la sensación de que no respeta mis canas, no puedo evitar sentir que me quiere venir a dar clasecitas de redacción siendo que yo debo haber empezado a publicar cuando él todavía cantaba súbete a mi nube, Nubeluz .&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero como me he propuesto lograr mi membresía en el Club de los Humildes, respiro muy hondo y, a fin de tragarme tamaño pejesapo, corrijo nomás, de lo más mansito mientras me autoayudo recitando con unción a doña Louise L. Hay: En la infinitud de la vida donde estoy, todo es perfecto, completo y entero. Todo está bien en mi mundo. It's O.K. It's O.K. (Pero, eso sí: desfase se escribe con ese).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La contratapa:&lt;br /&gt;La jacarandosa autora del máximo bestseller peruano de la década, mi dulce amiga Frieda Holler, se pone de pie como impulsada por un asiento eyector, horrorizada, y, siempre cuidando de no hacer sonar sus elegantes taquitos, abandona rauda la añeja sala de la triple A, justo a tiempo de evitar oír el tercer carajo. Es mi culpa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No debí haberla invitado el martes último a la lectura de un libro tan desaseado, tan míseramente infestado de procacidades como el mío. ¿Cómo se me ocurre?, ¿cómo se me ocurre invitar a la dama más distinguida de Lima a un dudoso griterío acaso digno de carreteros, de estibadores ebrios, por Dios, de salchihueseros?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Me cago echado por la puta madre!, ¡no soy más huevón porque no entreno! ¿Cómo mierda he podido ser tan vulgar?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31965909-116537589126135772?l=nadieseduerma.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nadieseduerma.blogspot.com/feeds/116537589126135772/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31965909&amp;postID=116537589126135772' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31965909/posts/default/116537589126135772'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31965909/posts/default/116537589126135772'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nadieseduerma.blogspot.com/2006/12/el-planeta-de-los-cultos.html' title='EL PLANETA DE LOS CULTOS'/><author><name>Perú 21</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31965909.post-116217554549562906</id><published>2006-10-29T18:27:00.000-08:00</published><updated>2006-10-29T18:32:25.510-08:00</updated><title type='text'>NI BIEN VOLVI</title><content type='html'>Hemos sabido que, durante todos estos días, le han estado preguntando a nuestro repatriado y ciertamente ocioso colaborador qué tanto hace que no escribe su columna hace semanas. A continuación, su escueta y evasiva respuesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ni bien volví lo primero que hice fue bromear con un oficial de Requisitorias, cuya oficina en el aeropuerto está decorada -alusivamente- con vistosos afiches turísticos que promueven el más inquietante destino: Canadá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Atrapar al vuelo un celular que alguien me lanzó por la ventana del carro para poder comunicarse conmigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Convertir en súbita pascana una chicharronería del jirón Dante con tal de aquietar la estampida periodística, evitando así una nueva tragedia Lady Di, pero en Sullorqui.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recibir la avispada visita oficial del alcalde de ese distrito que, enterado de la abundancia de cámaras, se constituyó en el término de la distancia, o sea: al toquefá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Subir y bajar de la vía expresa perseguido infinitamente por dos motos-liebre de Barranco al Sheraton y viceversa hasta que se le acabe toda la gasolina a una y a la otra la detenga una tombita por ponerse a circular por el zanjón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Organizar un operativo relámpago para alejar a mis viejos de las cámaras y poder ir encubierto a saludarlos como doce horas después de haber llegado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Encontrar que ahora resulta que tomar pisco es lo más cool del planeta siendo que nadie le daba la más mínima bola cuando me fui.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Descubrir el pisco sour de maracuyá, el anticucho de calamares, la causa a la parrilla, el risotto de conchas negras y el sandwich de lomo saltado y palta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Adorar ciegamente el pan francés caliente del desayuno. Engordar ocho kilos en tres semanas a causa de la interminable tragazón de bienvenida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Proponerme visitar mañana sin falta al doctor Pun. (Postergarlo otra vez para pasado.) Sorprenderme de que existan alquileres de doscientos dólares en Miraflores, flores en el Parque Universitario, geniales polos con frases de parachoques de interprovincial y saltimbanquis émulos de Los Ángeles de Arena en absolutamente todos los semáforos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Querer siempre apretar el botoncito para que cambie la luz y recién poder cruzar la calle. Desorientarme con frecuencia, confundiendo la vía expresa de Javier Prado con la de Grau que, al igual que la Biblioteca Nacional de San Borja o la torre inclinada de Interbank, tampoco existían cuando me fui.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volverme bastante loco con el ruido impune de los cláxones, con el surtido buffet de tumores gigantes, atropellados, linchados y destripados que ofrece sin falta el menú de todos los noticieros y con la majestuosa cordillera de basura que atraviesa -de un extremo al otro- La Victoria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Extrañar malamente la camioneta Santa Fe que me comí con tuco tallarini. Agradecer la imposible baratura de los taxis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Preguntar como un idiota qué cosa es Tottus, quién es Camote, qué cosa es Brahma, quién es Jason Day, qué cosa es Claro, quién es Ezio Neyra, qué cosa es T'anta, quién es Luciana León, qué cosa es Plus TV, quién es Karina Borrero, qué cosa es Wayra Perú, quién es Aldo Miyashiro, qué cosa es Vivanda. Insistir en dejar el 15% de propina en los restaurantes, generando airados reclamos de mis amigos o, peor aún, querer darles propina a los taxistas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Conocer a Mayte, a Juan Carlos, a Mauricio y a Rosanna, cuatro queridos amigos-internet que no conocía en persona y a los que he abrazado como si no los hubiera visto en muchísimos años (treintiocho, en total). Visitar por primera vez la redacción de Perú.21.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mandar a la lavandería todos los ternos mohosos que me esperaron cuatro años en el clóset y ponérmelos solo para comparecer ante la justicia anticorrupción y recibir así los memorables silbiditos -no necesariamente galantes- de los huéspedes de San Jorge que chonguean por entre las rejas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Terminar de leer el conmovedor diario de Constantino Carvalllo, mientras espero que se inicien las sesiones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esquivar las merecidas miradas de odio letal que, de rato en rato, me lanza César Almeyda, concentrándome en sus zapatos de charol sin poder evitar sentir un poquito de la pena o solidaridad gremial que me producen siempre todos los traicionados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escuchar la voz de un policía que, por la radio, ordena: "Dígale al detenido que tenga la bondad de guardar la compostura necesaria" y demorarme varios minutos en caer en la cuenta de que el detenido al que se refieren soy yo, que me he parado faltosamente recostado en la barandita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Demorarme todavía más en descifrar el venerable idioma judicial, que es tan exquisito que hay que referirse a los hechos que se juzgan como 'los justiciables', que más parece el nombre de una nueva banda de asaltantes. (Y para decir: "Explique por qué esa prueba es importante" es menester exclamar: "Oralice usted la pertinencia y el aporte.")&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Amistarme con el personaje más complejo de toda mi mitología personal: El General. Aparecer bromeando con César Hildebrandt en la Revista Magaly TV.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Haber vencido todas mis resistencias y perdido, de paso, un par de amigos asistiendo tranquilito al programa del mismo nombre, modesta hazaña solo comparable a la de haberme trepado a la montaña rusa de Universal Studios, por encima del absoluto pavor que me generan todas las montañas rusas sin excepción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ser rápida y honrosamente tentado por la revista Belleza y Estilo del meteórico estilista Marco Antonio. Enterarme casualmente y justo a tiempo de la segunda orden de captura que se dictó en mi contra el 16 de octubre y ahorrarme, de milagro, un nuevo papelón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recibir el airado reclamo de un joven colega que me acusó de haberle mentido con descaro a Jaime Bayly cuando le dije que no me enamoré de nadie en Estados Unidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Contabilizar -durante las dos horas que duró el chat de Perú.com- las bromas homotemáticas de los cibernautas (47) y, durante los 25 días que llevo aquí, las veces en que mis eventuales interlocutores han necesitado, a estas alturas del partido, que confiese -de una vez por todas- cuál es mi verdadera orientación sexual (9).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gastarme en llamadas a mis extrañados paisanos niuyorkos el doble de lo que me gastaba extrañando a los del Perú. Recibir de un silencioso y barbado cliente que hojeaba libros en Crisol un afectuoso wai o reverencia oriental con las manos juntas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ser detenido en los estudios de Canal Dos por una señora del público que quiere regalarme una caja de toffees La Ibérica, apapachado a teatro lleno por Pilar Brescia en la espléndida sala del ISIL y abordado en la Facultad de Letras de San Marcos por Miguel, un estudiante que me condecoró con una desmedida frase que, no obstante, me permitiría morirme tranquilo mañana mismo: gracias por escribir tan paja.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31965909-116217554549562906?l=nadieseduerma.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nadieseduerma.blogspot.com/feeds/116217554549562906/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31965909&amp;postID=116217554549562906' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31965909/posts/default/116217554549562906'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31965909/posts/default/116217554549562906'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nadieseduerma.blogspot.com/2006/10/ni-bien-volvi.html' title='NI BIEN VOLVI'/><author><name>Perú 21</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31965909.post-116092861779166667</id><published>2006-10-15T09:06:00.000-07:00</published><updated>2006-10-15T09:10:17.796-07:00</updated><title type='text'>COMILONA EN LA MANSION VANDERBILT</title><content type='html'>Es una de las casas más impresionantes -y más caras- del Perú, y está en Manhattan. En 1973, aprovechando una auténtica ganga, el embajador Javier Pérez de Cuéllar nos la compró por la módica suma de 420 mil dólares, y si quisieran venderla ahora -cosa que nadie quiere-, su precio no bajaría de los doce millones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Está signada con el número 45 de la calle 67 Este, entre las avenidas Madison y Park, a sólo un par de cuadras del Parque Central y en sus cinco distinguidos, afrancesados pisos vivió, en la década de los sesenta, la célebre Gloria Vanderbilt, diseñadora de modas, ícono de la sofisticación neoyorquina y madre del mejor aspectado de los conductores de CNN, Anderson Cooper.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy la habita una pareja singular y también ilustre: el sorprendente Oswaldo de Rivero, embajador del Perú ante la ONU, y la impredecible Penélope, su chihuahua.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sábado último, la sola presencia de don Raúl Vargas, providencial canciller de la jamancia, no presagiaba sino desmesuras. La gloriosa perspectiva de una causa de langosta hizo el milagro de que una docena entera de peruanos errantes -y muchos de ellos desconocidos entre sí- fuera convocada urgentemente a la residencia del embajador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El único pronóstico posible para aquella pluviosa tarde que bañaba de suave melancolía los imponentes ventanales de la mansión era, ciertamente, el del ágape deleitoso, el fluir incesante del gran tinto, la tertulia infinita, en suma, la cuchipanda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era el almuerzo de la buena suerte, había que hacer fuerza mental conjunta para que el lunes nos llovieran los votos de modo tal que el Perú ganara en algo alguna vez y fuera electo miembro del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, cosa que -como se sabe- efectivamente ocurrió gracias a la gestión tesonera de diplomáticos tenaces y muy bien papeados como nuestros créditos Rolando Ruiz Rosas y Miguel Barreto pero, sobre todo -sería mezquino negarlo a estas alturas- gracias a las propiedades vivificantes y vasodilatadoras del chupín de cangrejos que se administró la misión peruana antes del partido decisivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Es para que Penny me tenga a su altura" -explicó el embajador De Rivero al ser preguntado sobre las razones que lo llevaban a permanecer echado boca arriba en el piso del salón rojo mientras su hiperkinética perrita le mordisqueaba tiernamente la nariz-, "su psicólogo me ha dicho que es lógico que ella se toque de nervios cuando se le acercan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A ver, dime: ¿cómo te pondrías tú si te tratara de acariciar Godzilla?". Cuando, movido por la exigencia social, nuestro hombre en la ONU se ve obligado, de rato en rato, a levantarse del suelo y volver a ponerse vertical, ha de llevar siempre en el bolsillo una pistolita de agua con la que -cada vez que se presente un cuadro de ansiedad canina- dispara unos esporádicos pero certeros chorritos que ejercen un efecto calmante sobre la temperamental Penélope.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no los lleve esta curiosa anécdota a ningún equívoco; la mayor excentricidad de don Oswaldo es el vicio solitario de la escritura. Su libro El mito del Desarrollo ya ha sido traducido a cinco idiomas, japonés incluido. Por si acaso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"De la pitri mitri", respondió Blanca Rosa Vílchez, de Univisión, cuando Pedro Olaechea, de Tacama, le pidió su opinión -de lideresa- acerca de la textura y del aroma de su Blanco de Blancos. Pero, cuando el historiador del Community College of New York, José Luis Rénique -feliz esposo de la arriba mencionada-, detectó hábilmente la presencia de la citada bebida espirituosa en el aliño del asado, la expresión del prestigioso empresario vitivinícola no fue precisamente de complacencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Detesto que me presenten como la hija de... y la ex de..." -protestó, reivindicando su justo derecho al anonimato, la enigmática Marta Núñez, orgullosa hija del genial muralista arequipeño Teodoro Núñez Ureta y ex de Lúcar, que pasó de inmediato a dar cátedra artística sobre el hermoso trabajo de patchwork (o "arpillera", según el no menos enterado fotógrafo Jorge Sarmiento), que cubre íntegramente las paredes y el techo de la espléndida habitación de huéspedes, para luego disertar sobre las claras influencias de Paul Gauguin y Henri Rousseau en las selvas naif que adornan los muros del baño del segundo piso, cuyo original W.C. está íntegramente enchapado en madera y en cuya antediluviana bañera con patitas de león se suicidó de un pistoletazo el abuelo Vanderbilt, que todas las madrugadas regresa de ultratumba a penar por los pasillos del sótano, sobresaltando a su solitario morador, el perturbado Rubén, fiel mayordomo chumbivilcano.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31965909-116092861779166667?l=nadieseduerma.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nadieseduerma.blogspot.com/feeds/116092861779166667/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31965909&amp;postID=116092861779166667' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31965909/posts/default/116092861779166667'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31965909/posts/default/116092861779166667'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nadieseduerma.blogspot.com/2006/10/comilona-en-la-mansion-vanderbilt.html' title='COMILONA EN LA MANSION VANDERBILT'/><author><name>Perú 21</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31965909.post-116042075618184681</id><published>2006-10-09T12:01:00.000-07:00</published><updated>2006-10-11T16:56:01.583-07:00</updated><title type='text'>GRACIAS, MUCHACHOS</title><content type='html'>Hago un recuento de la ansiedad que sentí  desde que partí de Estados Unidos hasta que arribé al aeropuerto Jorge Chávez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Detectando la presencia de un objeto sospechoso en la pantalla de rayos X del aeropuerto de Miami, el inspector con los guantes quirúrgicos de jebe abre mi maletita carry-on y, en cumplimiento de las nuevas normas de seguridad aérea, me despoja del enorme y nuevecito pomo de Egoiste -mi perfume de la suerte- y lo bota al tacho con desdén al promediar las 11 de la noche del pasado 3. Tal atropello me parece un pésimo presagio que me emputa. Maldigo entre dientes, me araño, chesumadreo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras me recupero de tan grave revés moral, los aguerridos coleguitas Mabel Huertas y Johnny Sánchez Sierra -con las casaquillas del 9 y del 2, respectivamente- intercambian furtivas miradas de diplomático rencor. "¿Estás seguro de lo que estás haciendo?" -me pregunta, juguetona, la aeromoza del vuelo 2111 de American Airlines al recibir de mis manos el I-94, cartoncito que me acredita como lo que estoy a punto de dejar de ser dentro de tres segundos: un asilado político en gringolandia, mon amour.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Pa'trás ni pa' coger impulso" -respondo apelando al estilacho que aprendí una vez de cierto quimboso cuerito quisqueyano y, acto seguido, pongo legendariamente el zapato rojiblanco en el avión y voy -camino de Amancaes con aquel mi paso peruano- hasta el muy económico asiento que me ha tocado en suerte y que, por supuesto, está en la fila del medio y, por si fuera poco, en puerta de emergencia, así que -bingo- no es reclinable. Habrá que permanecer en posición de firmes durante las siguientes cinco horas que van a parecer diez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La tensión de los últimos días hace que la espalda duela cual si un jodido ejército de cangrejos se me hubieran prendido a todo lo largo de la columna, a razón de uno por vértebra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero la deliciosa expectativa que precede a los grandes acontecimientos me burbujea en la panza confundiéndose con el New York Sirloin Steak de brontosaurio con el que un amigo providencial tuvo el buen gusto de portarse a guisa de última cena en el Morton's de Brickell Avenue, mientras se complacía recordándome:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Saboréatelo bien porque en San Jorge no los preparan iguales". Alrededor de las doce de la noche (lo cual significa a las once y cincuenta o a las doce y diez o a cualquier hora), nuestro tantas veces pospuesto aeroplano finalmente decoló, regalándonos una majestuosa vista de edificios resplandecientes que automáticamente produjo en el bobo bovino ese cóctel de tristeza con nostalgia que los brasileños llaman saudade y los poetas, melancolía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Van dos horazas de vuelo, a duras penas. Todo duerme en derredor. Y la odiosa certeza de ser el único pasajero insomne en todo el avión me llena de envidia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Ya dormiré en la carceleta" -me (des)consuelo. Muy de rato en rato, algún connacional sobrepara en su camino al ñoba y se da tiempo para palmotearme el hombro y desearme suerte o susurrarme con todo cariño lo mal que debo andar de la cabeza por haber decidido regresar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Intento seguir el hilo de la película que se multiplica en monitores retráctiles a todo lo largo del pasillo, pero no encuentro los audífonos: parece que es una de negritos que vencen la adversidad y ganan un match de ortografía, pero no escucho las palabras que les dictan, así que no entiendo mucho de qué va.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La ansiedad continúa in crescendo y no es precisamente la de Nat King Cole. El aire acondicionado o el polvillo de la frazada o el caramelo superácido que chupo o las tres cosas juntas desencadenan mi consabida alergia emotiva: las fosas nasales quedan taponadas con cemento y la garganta pica y no hay manera de dejar de estornudar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El capitán comunica a su dormida audiencia por el altavoz que sobrevolamos no sé qué zona de Cuba, Panamá o Colombia a una velocidad tal y una altitud cual. Bueno saberlo. Quiero leer algo pero no tuve cabeza de traer nada, no tengo qué.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me pudro de mirar las fotitos del catálogo del bazar de a bordo y los detallados planos de aeropuertos del mundo que incluye la revista de la aerolínea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya en el clímax del tedio me pongo a inspeccionar el contenido de mi sufrida billetera y encuentro el papelito que me vino en la galletita de la fortuna de mi último delivery oriental: You will pass a difficult test that will make you happier.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasarás una difícil prueba (¿otra?) que te va a hacer más feliz (¿más?). "Buenos días, señor Ortiz. Bienvenido al Perú" -me saludan, enternados y sonrientes, los educadísimos caballeros de Requisitorias que me están esperando a la salida del avión, al final de la insospechada manga que me impide arrodillarme, como corresponde, a besar el asfalto bendito de este Jorge Chávez con aires de Schiphol, Amsterdam.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Son las cuatro de la mañana con veinte minutos en Radio Felicidad y la canción de mi vida es Regresa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los amigos policías tienen la enorme gentileza de no hacer uso de las reglamentarias esposas y, mientras caminamos hacia Migraciones, me preguntan qué tal se vive por allá, cuánto se gana como mozo o cocinero y se sorprenden cuando les cuento que veinticinco cocos por hora y, a veces, hasta cuarenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunos pasos más allá, luciendo sus fotochecks de la Defensoría del Pueblo, me esperan don Mario Razzeto, el mismo profe que hace 20 años me enseñó a escribir mi primera noticia sobre papel bulky, y la doctora Imelda Tumialán, respetada ex fiscal que parece conocer el nombre de todos y cada uno de los integrantes de la Policía Nacional y a quien Beatriz Merino ha encomendado monitorear mi caso como quien nos devuelve al seno del pueblo, es decir, al status que creíamos perdido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi causa Martín me acaba de dejar su celular limeño, por si las moscas, no sin antes llevarse consigo todas mis maletas. Llamo de inmediato a Jorge Castro, mi madrugador abogado y le pregunto si la prensa está allí afuera y me dice que por supuesto, que allí está absolutamente toda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya no me pasa "lo de antes" al escuchar eso. No percibo aquella vieja excitación. Me siento sí, en cambio, aliviado, inmerecidamente protegido por una cantidad de gente a la que no le debo haber dedicado nunca ni medio adjetivo amable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mis presuntos enemigos mortales han enviado, una vez más, todo el grueso de su artillería, pero ahora vienen -qué cosa extraordinaria- en mi defensa. Todas las cámaras, todas las grabadoras, todos los micrófonos están allí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los de Cecilia Valenzuela, los de César Hildebrandt, los de Eduardo Guzmán, los de Magaly Medina. ¿Los de quién? Oíste bien, chavón, oíste bien. Mira y aprende. La razón es una solita: lo que le ocurre a un periodista, nos ocurre a todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gracias, muchachos. Mientras me trasladaban detenido hacia la Cuarta Sala Penal Especial en una camioneta con lunas polarizadas y contemplaba el maravilloso caos de las combis por la avenida Faucett tuve la sensación, no de que volvía, sino de que, en realidad, jamás me había ido de aquí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Parecerá raro pero es exactamente así como se los cuento. Como bien dice Páez, el Fito: Cuando me fui, no me alejé.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31965909-116042075618184681?l=nadieseduerma.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nadieseduerma.blogspot.com/feeds/116042075618184681/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31965909&amp;postID=116042075618184681' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31965909/posts/default/116042075618184681'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31965909/posts/default/116042075618184681'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nadieseduerma.blogspot.com/2006/10/gracias-muchachos.html' title='GRACIAS, MUCHACHOS'/><author><name>Perú 21</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31965909.post-116023552531558375</id><published>2006-10-07T08:37:00.000-07:00</published><updated>2006-10-07T08:38:45.330-07:00</updated><title type='text'>PELIGRO : PERIODISTAS</title><content type='html'>Dos coartadas tiene el chakanato para tratar de hacerle creer al mundo que el Perú es "fiel respetuoso de la libertad de expresión". La primera -su favorita- es compararse con los galifardos anteriores.Así cualquiera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos somos flacos si nos comparamos con Porcel. La segunda es alegar que al gobierno -pobrecito- se le da con palo y que -en toda la historia- a ningún otro presidente se le ha dado tan duro, cosa que quizás se deba a que ninguno había logrado pulverizar tantos récords en su imparable producción de chongo político de la peor estofa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero ahora, a la luz de todo lo ocurrido y ya en las postrimerías del gran papelón, se yergue como un Palacio (de Justicia) una verdad monolítica, imposible de solapear: el Poder Judicial peruano se ha convertido en un temible, avasallador instrumento de presión y de amenaza contra los periodistas incómodos para el régimen. Es quizá lo único en que sí se muestra de lo más expeditivo, agilito y eficaz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"La prensa peruana, por lo general, es considerada libre, sin embargo, algunos periodistas son blanco de amenazas legales y de juicios" -dice Steven Levitsky, catedrático de política latinoamericana en el Departamento de Gobierno de Harvard University-. "De hecho, hay razones para que determinados periodistas se sientan en serio riesgo de perder su libertad en el Perú. La más importante de estas es que sus instituciones políticas y, muy en particular, sus instituciones judiciales son muy débiles y altamente susceptibles a la corrupción y a la presión gubernamental".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cómo será de aparatosa la corrupción de hoy que hasta el propio Walter Vásquez Vejarano, presidente del Poder Judicial -en entrevista con El Comercio el pasado 5- ha tenido que tragarse el sapo en público y admitirla: "Algunos jueces, por debilidad ética, incurren en actos de corrupción, no lo niego. La corrupción se da, pero estamos procesando a los corruptos. Quizá nos falte ser más drásticos." Y a nosotros, los periodistas, también.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos falta ser más drásticos a la hora de cerrar filas cada vez que otro Mufarech, otro Pollack, otro Olivera o cualquier otro matoncete de similar calaña vuelve a utilizar al condenado Poder Judicial como si fuera una uzi para encañonarnos. Para convertir, sobre el pucho, a los denunciantes en culpables, que es la creacioncita con la que nos salen cada vez que hay que taparnos la boca otra vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lindo sería que, por lo menos, nos defendiéramos entre nosotros -aunque sea- cuando el poder ataca. Pero ya se sabe que -salvo raras excepciones- esperar solidaridades entre periodistas peruanos equivale a esperar que por Navidad nos caiga nieve en el Cercado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En estos días más bien aciagos, las alertas -cada vez más frecuentes- del Instituto Prensa y Sociedad (IPYS) se han convertido, prácticamente, en el único recurso que tenemos los periodistas para protestar y protegernos cada vez que la aplanadora de los juicios oficiales vuelve a embestir con toda la potencia de sus sobrecogedores engranajes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero, cuidado, tampoco se trata de defender a rajatabla -por ignorancia o exagerado espíritu de cuerpo- al primer hampón que logra trasladar su foto de los archivos policiales a un carnet de periódico (ver recuadro). Más vale investigar primero y no comprometerse a ciegas cuando existen antecedentes ante los cuales no se puede silbar y mirar al techo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si Álvaro Vargas Llosa regresara mañana al Perú y -empapelado como está por la Corte Suprema tras haber escrito contra el primer amigo de la nación- fuera llevado del Jorge Chávez a San Jorge, segurito que habría colegas que lo celebrarían a grandes titulares en sus portadas ("Ya fuiste, Alvarito!").&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si en vez de pucallpino hubiera sido limeño el periodista Alberto Rivera Fernández, asesinado brutalmente el 21 de abril del año pasado por sicarios contratados por Luis Valdez, alcalde de Coronel Portillo, ya se habría ensayado por lo menos algún mínimo amago de investigación y el presunto autor intelectual no estaría -como está- chino de risa, haciendo turismo en el exterior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una tragedia que este Perú que la pega tan bien de democrático vuelva a convertirse -gracias a los intocables de siempre- en un país peligroso para el periodismo: la Organización Reporteros Sin Fronteras, en su más reciente clasificación mundial de la libertad de prensa, acaba de señalar que "los actos de violencia contra algunos periodistas alcanzan proporciones vertiginosas: más de una treintena de casos y sesenta si añadimos las amenazas y los intentos de intimidación".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay que agradecer que el documento no se haya referido a la violencia entre periodistas que en los últimos días ha alcanzado niveles de auténtico frenesí. Qué más se querrán los Mufas, los Pollacks, los Oliveras. Y los Pachecos, ¿dónde los dejan? Y los Genaros, claro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y las Eliannes. Sí, pues, ¿no?, cómo friega admitirlo, pero lo cierto es que de un tiempo a esta parte -perdonen la tristeza- formar parte del gremio periodístico nacional no constituye precisamente un orgullo. Ni siquiera un desafío. Tampoco una suerte. Mucho menos, un honor.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31965909-116023552531558375?l=nadieseduerma.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nadieseduerma.blogspot.com/feeds/116023552531558375/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31965909&amp;postID=116023552531558375' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31965909/posts/default/116023552531558375'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31965909/posts/default/116023552531558375'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nadieseduerma.blogspot.com/2006/10/peligro-periodistas.html' title='PELIGRO : PERIODISTAS'/><author><name>Perú 21</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31965909.post-115999022816718687</id><published>2006-10-04T12:28:00.000-07:00</published><updated>2006-10-24T08:22:40.686-07:00</updated><title type='text'>COMO ESCRIBIR MALDITO</title><content type='html'>No tengo idea de qué cosas haya que hacer para ser un escritor de prestigio, o para que te traduzcan al holandés, o para ganar premios literarios, o para parir sin descanso sucesivas camadas de best-sellers internacionales, o para que te apadrine Vargas Llosa (aunque he estado más que tentado de pedirle el secretito a doña Gise).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De lo que sí poseo algunas pistas es de cómo hay que hacer para escribir bonito. Cualquier hijo de vecino puede. Aquí, los diez mandamientos. Más papaya, ni aprender inyectables.1. Vive triste. Es menester derramar ríos de lágrimas mientras se escribe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se requiere haberse abierto alguna vena con gillette y albergar, bajo la ropa, una que otra cicatriz de la pobreza. Cualquier pobreza: la de valores, la de criterio, la de espíritu, cualquiera. Pobreza obliga. Los escritores somos hijos naturales del maltrato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Caminamos sobre cocodrilos. Sacamos a pasear delante de todos el perro negro de la desesperación. Buscando la palabra justa escarbamos en la tierra con las manos hasta que nos sangran.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ni con esas. Nos lanzamos de cabeza por el despeñadero, nos descacanamos contra las piedras hasta quedar hechos jirones y todo con tal de conseguir rastrear nuestros invisibles signos interiores de riqueza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. Sufre como negro, como cholo o como chino. A las pruebas me remito: cuando estoy jodido y derrotado y sombrío y, sobre todo, misionero, necesitando a gritos el chequecillo que habrán de darme a cambio de este kilo y medio de palabritas chocolateadas, escribo de lo lindo, olvídense, a más y mejor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando estoy contento y ganador y radiante y, sobre todo, billetón y el mundo se me acolcha como un edredón de plumas y la vida se me convierte en una elegante revista de decoración de interiores, no escribo nada o, peor: escribo como escribiría un decorador de interiores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora, claro, si me dan a escoger entre vivir mal escribiendo bien y vivir bien escribiendo mal, no hay nada que pensar: elijo lo segundo pero, veamos: ¿el lujo o el horror? Mucho me temo que nadie te va a poner jamás en semejante encrucijada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Además, pareciera que para ser buen escritor hay que ser, al mismo tiempo, jovial y dicharachero, en suma: un cague de la risa. Nunca voy a olvidar que el día en que, ahíto de emoción libresca, quise conocer al literato Echenique, me tuve que pasar horas escuchándolo cantar sevillanas recontrahuasquita y con aquel insufrible acento españolado. Y llamar "¡Mechó!" a su analfabetísimo editor que ni siquiera se llama Melchor. Quiero creer que aquel ser, en el fondo, también sufría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3. Lee. O para decirlo con el énfasis indispensable: Lee, mierda. Lee o muérete. Para llegar a cocinar rico hay que comer. Para escribir rico hay que leer. Aunque leer enfermizamente a John Cheever o Paul Bowles mientras escribes te convertirá en su peor imitador antes de que logres llegarles siquiera al hongo de la uña.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lee mucho, pero no demasiado. Cuidado. Todo lo que uno lee, tarde o temprano, fermenta y, eventualmente, se pudre y apesta. Se convierte en el prodigioso guano que abonará tu espíritu hasta hacer florecer, de mil colores, la energía creativa. La que uses quizás engendre la maravilla. O quizás no. La que no uses se acumulará peligrosamente y, llegado el momento, costará vidas. Comenzando por la tuya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4. Colecciona palabras como si fueran figuritas Navarrete. (Y las repetidas, cámbialas por otras nuevas). Las historias sobran, lo que falta son palabras. De García Márquez aprendí una sola: estragado. Otra de Hernández: feérica. Cochambroso y pelandruja son dos que le debo a Pedro Juan Gutiérrez. A Guido Monteverde: marlonbrandeado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y a Quino, una perturbadora exclamación que casi suena a desafío: ¡Mecacho! Pero tampoco te me pulas demasiado, no quieras laurearte porque te encebollas. Escribe fácil que es más difícil que escribir difícil. Esos autores eruditos y afectados que dan la impresión de escribir con pluma de ganso y blusón de bobos, me repelen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si has de usar una exquisitez que nadie entienda, barnízala de llonja, vacúnala de vulgaridad. Ejemplo: «Espero, anhelante, la llegada del estío» es una frase ridículamente pretenciosa. En cambio: «Espero, anhelante, la llegada del puto estío» es mucho mejor. ¿Vieron qué fácil? Repito por si no se me entendió: colecciona historias que las palabras sobran.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Apúntalo todo maniáticamente. En tu libretita nomás. En tu block Loro. O en tu organizador electrónico de vidas o blackberry. Empapela todo de post-its a lo Michael Moore. Anota eslóganes de publicidad de zapatillas, frases sueltas que escuchas en el bus o en la tele o en el cine, noticias estúpidas, citas citables. Recorta todo, guarda todo, sé cachivachero: una vez a la entrada del tren en Nueva Jersey me dieron una tarjetita con la foto de una hembraza en topless y una leyenda que decía: Artículos para el Hogar. Importación directa de Ecuador, Colombia y Perú. Llámenos. ¡Qué exquisitez, qué sutileza de lenguaje! El que escribió eso tiene que ser un genio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;5. Escribe lo que te incomode, lo que te aterre, lo que te dé mucha vergüenza, lo que te vuelva más vulnerable, lo que te mande preso. Tarde o temprano la lengua encuentra la muela que más duele. Síguele la pista, pues.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ve a donde tu dolor de muela te lleve. Sácate las historias de encima, una por una, como quien se arranca garrapatas. Escribir es comenzar a existir: hacerse visible, ponerse de pie en un salón donde todos los demás cabros quieren pasar piola y se van a quedar siempre sentados. Escribir es ponerse a tiro y esperar lo peor, en consecuencia: bolsas de pichi, plastilitros, pollos, cáscaras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Qué chucha. Agarra y sé lo más imperfecto que puedas. La gente perfecta, linda y feliz no puede escribir porque fuera de sus jacarandosas veleidades de jet-setter nunca tendrá nada mínimamente intenso que contar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tus caídas me interesan más que tus momentos kodak, chocherita. La gente perfecta, linda y feliz debería escribir libros de autoayuda para que otras personas puedan también ser perfectas, lindas y felices, pero no lo hacen porque no quieren competencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;6. Escribe de 8 a 12 religiosamente. Y haz un break a las 10:25 para tomarte un tecito con biscotelas. Pero ¿qué disfuerzos son esos? Ni que la escritura fuera una cita con tu manicurista y pudiera convertirse en un ítem más de tu recargada agenda. Huevonadas. Escribe siempre a tiempo incompleto. No se escribe cuando uno buenamente quiere o puede, se escribe cuando no queda más remedio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No se escribe como se va a sacar plata al cajero y luego a Wong o como quien riega los helechos. Tampoco como quien vierte un sobre de chicha instantánea en una jarra de agua y listo, ya está. Se escribe como quien destila aguardiente, más bien: lenta, exasperantemente. No te dediques a eso por entero, por favor, porque escribir, en realidad, es tremendo dolor de culo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Literalmente. Te duele la espalda, te duele el cuello, te duele la cabeza, te duele el Perú y te duelen Darfur, Rwanda, Mozambique y Etiopía pero sobre todo te duele el culo. Y por mucho que te quieran convencer de lo contrario, lo cierto es que eso nadie lo disfruta. Si me vas a creer solamente una vez en mi vida, créeme en esta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;7. Escucha música sin letra. Una vez, como quien saca al mercado el champú al huevo con que se lava esa cabeza de la que, a veces, salen cosas geniales, Almodóvar sacó Viva la tristeza, un disco con las canciones desgarradoras que escuchaba mientras escribía el guion de Hable con ella. Me maté escuchándolo semanas enteras pero fue inútil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No pude escribir ni michi. Ni una sola línea de diálogo decente para una película de Cartucho Fortunic.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No descartes, sin embargo, la música con letra. Especialmente los valsecitos despechados: ¡qué vale más, yo niño y tú, orgullosa! ¡Qué vale más tu débil hermosura! ¡Piensa bien que en el fondo de la fosa, llevaremos la misma sepultura! (Eso estoy escuchando yo ahorita, mientras les escribo -así, así- esta bonita pieza, sin duda, inmortal).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;8. Pon el aire acondicionado a 73 grados Fahrenheit. Apertréchate de agüita mineral Perrier, nueces y frutas secas, power bars. Asegúrate de tener una lap Mac de color blanco igualita a la que usa Fuguet. Manda a callar a todos. Procúrate un silencio monacal o, en su defecto, cantos gregorianos. ¡Pelotudeces! El que quiere escribir, agarra y escribe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con lo que haya: ametrallando una máquina Remington Rand de comisaría o puesto de vigilancia fronterizo, o escribe con lápiz sobre el reverso de una etiqueta de chocolate triángulo o en computadoras vetustas que ni siquiera tienen word porque sus dueños -Dios le da el procesador al que no tiene las palabras- solo las usan para jugar Zelda o citarse en Internet con otros gourmets de la coprofagia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He escrito en cabinas y bibliotecas públicas en las que apenas si he alcanzado a completar un par de párrafos antes del deadline: el instante en que expira mi turno de una hora. Sin ir muy lejos, en este instante escribo con el teclado sobre las piernas, la espalda apoyada en la pared y el monitor en el piso porque en este cuartito del barrio de Astoria, Queens no hay mesa ni silla. Normal. Si no hay pretextos para dejar de escribir, mucho menos los hay para darse el lujo de escribir feo. Aquí lo que importa -por si acaso- no es el piano, es el pianista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;9. Déjate llevar por todas las distracciones. Si hay que optar por la página o el polvo, elige el polvo. Siempre. De lo contrario, llegará el día en que tendrás todo el tiempo del mundo para escribir pero no tendrás de qué. Contra lujuria, templanza. Contra soberbia, humildad. Contra pereza, diligencia -nos hacía repetir en el colegio un profesor de religión que no era más marica porque no ensayaba-. Propongo la siguiente modificación en el syllabus: Contra razón, pasión. Contra prudencia, crudeza. Contra lógica, delirio. Contra decencia, demencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;10. No pienses. Y, en la medida de lo posible, cállate la boca. Y deja que el que hable sea el alien que, tarde o temprano, crecerá y te pondrá a escribir sus dictados infernales hasta el punto en que llegarás a convertirte en su obediente secretaria, en su taqui-meca. Los dos deditos con que escribes -o los cuatro- danzarán arrechísimos y enloquecidos al caprichoso son que el alien les toque.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando levantes la mirada hacia la pantalla y, presa de pánico, leas lo que acabas de escribir, te preguntarás: "Pero... de dónde salió esta mierda tan excelsa, Dios mío, Jesucristo?, ¿yo escribí eso?" Es que escribir es el único modo que nos queda para rezar o maldecir. Los escritores no saben que saben lo que saben hasta que lo escriben. Nunca sabrás qué diablos tienes dentro hasta que vayas al quiosco, compres tu periódico y te leas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31965909-115999022816718687?l=nadieseduerma.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nadieseduerma.blogspot.com/feeds/115999022816718687/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31965909&amp;postID=115999022816718687' title='7 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31965909/posts/default/115999022816718687'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31965909/posts/default/115999022816718687'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nadieseduerma.blogspot.com/2006/10/como-escribir-maldito.html' title='COMO ESCRIBIR MALDITO'/><author><name>Perú 21</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31965909.post-115983178821288035</id><published>2006-10-02T16:27:00.000-07:00</published><updated>2006-12-14T16:42:18.706-08:00</updated><title type='text'>EXTRAÑOS EN EL TREN</title><content type='html'>El muchacho con traza de guerrero nubio era tan alto que tuvo que agacharse levemente para subir al metro sin golpearse la cabeza en el dintel. Su estampa era estilizada e imponente y a pesar de lo renegrido de sus ropas de pordiosero, exudaba aún ese raro brillo del que, en otra vida, había sido un rey.&lt;br /&gt;Su olor a tierra de monte empapada por la lluvia iba formando en torno suyo un aura de fabulosa irrealidad, mientras que, en sus ojos feroces, chisporroteaban, intermitentes, los tenues resabios de la majestuosidad perdida:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Buenas noches, damas y caballeros -exclamó dejando retumbar su voz vibrante y cavernosa hasta el último asiento del vagón-. Buenas noches, repito. ¿Pueden verme?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ni uno solo de los pasajeros se inmutó. En Nueva York, la gente parece desarrollar una especial habilidad para quitarle el cuerpo a la miseria ajena y aprende a evadir con éxito la menor agresión del dolor de los otros con la misma graciosa agilidad con que, por la calle, se esquiva una rata.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Pueden verme? Respóndanme, señores, si son tan amables. ¿Pueden verme?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nadie contestó. Pero una anciana japonesa levantó los ojillos del periódico indescifrable que leía para mirar al vagabundo con desdén, un par de guapas cubanas, muy bullangueras y laberintosas, dejaron súbitamente de chismorrear, un corredor de bolsa de Dow Jones metió la mano en el bolsillo de su sobretodo para apretar pausa en los controles de su i-pod en el que escuchaba una sinfonía electrónica de Tiesto, una escuálida rubia guardó en su bolsa de Whole Foods el envase descartable con la ensalada de alfalfa orgánica que estaba comiendo y un señor de sombrero bombín y barba cana cerró en la página 84 el ejemplar de -La Cena Secreta- que tenía entre sus manos. Algún tipo de poder secreto debía poseer aquel gigante entristecido para haber logrado la proeza de captar para sí la atención de los que -de lejos- debían ser los seres más indiferentes del planeta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Últimamente he comenzado a creer que estoy volviéndome invisible. Es por eso que quiero que me lo digan. Señores, ¿pueden verme? Por lo que Dios más quiera, que alguien me lo diga. ¿Soy invisible, señora? ¿Soy invisible? Sólo quiero estar seguro de que no lo soy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No lo eres. Tranquilo. Yo te veo -le dijo en su inglés imperfecto una mujer de cejas tupidas y larga nariz que debía ser una refugiada iraní, a juzgar por los negros mantos que la envolvían.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y qué es exactamente lo que ve? -volvió a preguntar el mendigo, sonriendo apenas con la mirada algo vidriosa, maravillado de que, por fin, alguien le hubiera respondido-. Dígame: ¿qué es lo que ve?&lt;br /&gt;-Veo a un hombre que parece tener algo tremendamente urgente que decir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Quiere decir entonces que no son solo ideas mías. Quiere decir que estoy aquí. Esa es la noticia que he venido a hacerles esta tarde. Existo, señores. ¿Qué les parece? Respiro. Siento. Vivo igual que ustedes. Sufro, pienso, extraño, anhelo. Lloro y río. Amo y odio. Recuerdo y olvido. Y, si me cortan con un cuchillo, me brota una sangre que es salada y tibia y roja, exactamente igual a la de ustedes. ¿Pueden verme ahora?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí - respondieron, lánguidos, dos que tres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No los oigo, ¿pueden verme?- volvió a preguntar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sííí - exclamaron a coro, casi todos, como si fueran niños respondiéndole al payaso que pregunta si quieren jugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Nací de una mujer como ustedes y, como ustedes, tiemblo cuando tengo que pasar la noche a la intemperie en el invierno, mis tripas rugen como leones enfurecidos cuando paso demasiado tiempo sin comer, la saliva se convierte en ceniza dentro de mi boca cuando el agua me falta y sueño que todos mis muertos están vivos cuando duermo. Díganme entonces, por favor: ¿Qué es lo que me falta para ser igual a ustedes?&lt;br /&gt;Todos guardaron un incómodo silencio tan solo alterado por el pregón sordo y metálico del subway: This is forty-second street. Please stand off the closing doors.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué necesito para ser como ustedes? -preguntó el vagabundo-. ¿Qué me falta? Quiero saber.&lt;br /&gt;-Tal vez solo necesites una buena pizza - dijo, por fin, la llamativa mujer que, con su apabullante obesidad, ocupaba dos asientos en lugar de uno y que, con gran afán, le entregó la caja que llevaba sobre sus piernas elefantinas. El gesto -que desencadenó risitas de simpatía- era un desafío directo al odioso letrero que prohibía, en varias lenguas, dar limosnas en los trenes del mismo modo en que no se permite alimentar a las ardillas en los parques.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Gracias, hermosa -dijo, contento, sin dejar de abrazarse a su regalo-. ¿Alguna otra persona que quiera compartir conmigo? Cualquier cosa. Cualquier cosa que me haga parecerme a ustedes. Cualquier cosa que me quieran dar, menos dinero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin saber muy bien si aplaudir o no, el hombre del sombrerito bombín se puso, pesadamente, de pie al llegar a la estación de Union Square, se quitó el abrigo marinero de paño azul y, empinándose un poco, lo acomodó sobre los altos hombros de aquel gran actor. Como si lo que acababa de hacer fuera una fechoría, se bajó del tren a trompicones, como si fuera un carterista. Antes de que las puertas se cerraran tras él, alcanzó a escuchar que el menesteroso le decía:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Se va a resfriar, señor. Además... soy extra-large.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por un instante estuvo tentado de voltear pero no lo hizo. Subió las gradas y emergió a la superficie con lo que, a todas luces, era una sonrisa. La violencia de ese viento helado que le adormecía las orejas pareció despabilarlo y casi podría decirse que lo puso de buen humor.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31965909-115983178821288035?l=nadieseduerma.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nadieseduerma.blogspot.com/feeds/115983178821288035/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31965909&amp;postID=115983178821288035' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31965909/posts/default/115983178821288035'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31965909/posts/default/115983178821288035'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nadieseduerma.blogspot.com/2006/10/extraos-en-el-tren.html' title='EXTRAÑOS EN EL TREN'/><author><name>Perú 21</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31965909.post-115946405201830873</id><published>2006-09-28T10:15:00.000-07:00</published><updated>2006-09-28T12:46:48.466-07:00</updated><title type='text'>LA TRITURADORA</title><content type='html'>Manzanita del Perú, ¿cuántos juicios tienes tú? Yo tengo cuatro. Dos en contra, dos a favor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así son las cosas en este reino boca abajo donde el Estado se venga con saña del periodista que destapa la corrupción oficial y lo arroja de cabeza a esa monstruosa trituradora en que se está convirtiendo el Poder Judicial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te inventan delitos tremebundos con muchos años de prisión, a ver si así logran que el resto de tus colegas se lo piensen muy bien antes de meterse con los que la llevan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero a los periodistas no se nos calla trabajándonos al susto, por si acaso. Y lo que no nos quieran dejar decir en un tribunal, igualito nomás lo escribiremos aquí para que todos lo lean, al igual que estas inútiles reflexiones:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1.Que yo haya estado tratando -en vano- de volver durante las últimas seis semanas no es tan increíble. Lo increíble es que sean los probos e insospechables jueces y fiscales, o sea, «los primeros interesados en llegar a la verdad» quienes se muestren empeñados -de manera francamente contumaz- en impedir que me presente a declarar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como si prefirieran nunca oír todo lo que hay aún por descifrar del intrincado enigma Almeyda-Villanueva. ¿Quieren saber lo que REALMENTE pasó en ese caso? Pregúntenme a mí. Vamos a contar esa historia de una buena vez, pero -eso sí- contémosla todita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2.El Departamento de Justicia de Estados Unidos considera que en el Perú de hoy se persigue periodistas. Por esa razón se me concede el asilo político indefinido. Eso significa que puedo quedarme legalmente en Nueva York por el resto de mi vida: sin enemigos, sin juicios, sin despellejamientos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con permiso de trabajo, social security, green card, seguro médico y, si así lo requiriera, hasta una pensión de desempleo. ¡Qué no darían los millones de indocumentados que salen aquí a las calles a protestar por tener la mitad de todos esos derechos que yo sí tengo y que perderé automáticamente si regreso!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3.Si regreso, tendría que dirigir una carta formal a las autoridades de inmigración de aquí agradeciéndoles su protección y, por supuesto, renunciando a ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tendría que decirles: «He decidido regresar a mi país porque hay un nuevo gobierno, porque las condiciones han cambiado, porque los corruptos ya se fueron, porque ya no existe ensañamiento contra la prensa, porque confío en el Poder Judicial, porque ahora tengo todas las garantías necesarias para ejercer mi trabajo en libertad sin temor de irme preso al primer callo que pise».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como comprenderán, al país que me abrió las puertas y me acogió cuando más lo necesité, yo no le puedo mentir de esa manera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4.Nadie entiende por qué extrañas razones puedo estar tan empeñado en abordar de nuevo ese Titanic del que el 77% de pasajeros quiere saltar, aun cuando fuera sin chaleco salvavidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si yo ofreciera canjearme por algún peruano que quiera venirse a vivir en mi lugar a Nueva York... ¿Cuántos millones de voluntarios tendría? Manden su carta, jóvenes. A ver, ¿quién quiere?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;5.¿Existe la pena de destierro? Que yo recuerde, es la Biblia la que la consigna y no el Código Penal. Ha de ser, entonces, un castigo bíblico (encargado por algún saliente sumo sacerdote) el que me ha tocado en suerte. Como las siete plagas, más o menos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;6.Lo mejor que se puede hacer -en el Perú- es ponerse siempre en el peor de los casos. Ese es el caballo cojo al que hay que apostarle porque, por absurdo que parezca, siempre gana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Absurdo -dije. Mala palabra cuando se usa en el Perú, donde lo peor que se puede hacer es «ponerse a derecho» porque, casi siempre, equivale -más bien- a «ponerse a chueco», a marchar -derecho, justamente- cual tetudo voluntario al matadero para solaz de palcos, mezzanines y cazuelas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;7.El único que alza la voz cada vez que se intenta aplastar a un periodista es otro periodista. Y apoyo de mis colegas no me falta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, tras leer y releer los dictámenes de los fiscales que me acusan, compruebo amargamente que sus "elementos probatorios" son los testimonios -es decir, los dichos- de otros periodistas. Ocho, en total. De esos ocho, ¿cuántos me odiarán? ¿Siete, seis? ¿Qué de pestes habrán dicho, no? Caray, qué curiosidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;8.Me sugieren que acuda al despacho de la defensora del Pueblo, Beatriz Merino, en busca de ayuda. Me parece buena idea y le escribo un e-mail el pasado 16 de agosto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Jamás me responde. Eso debe querer decir que yo no califico como "pueblo", ¿qué soy, entonces?, Probablemente, un cerdo burgués.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;9.Quedándome corto, una vez más, en mis cálculos más pesimistas, me pongo como plazo para regresar a Lima el 31 de agosto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Que te quiten la orden de captura es cuestión de días», vaticinan -en julio- los abogados. Informo a mis empleadores aquí que sólo trabajaré hasta el 31. (¿Te vas a tu país? ¡Quién como tú!) Hago lo mismo con el dueño del depa que alquilo y lo desocupo. Cambio por quincuagésima vez la fecha de mi boleto y la fijo para ese día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por último, devuelvo el televisor, el microondas, la lámpara, el sofá y la computadora a las mismas calles de donde los recogí en perfecto estado a fin de que sigan sirviéndole a nuevos prófugos del mundo. Desecho sin pena todo lo que no cabe en mi mochila. Han pasado catorce días desde que el plazo se venció. Catorce días sin casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Peloteado de aquí para allá. No te deprimas -me dicen todos. También me dicen: «Por algo pasan las cosas», «si me necesitas, me avisas» e infinidad de fórmulas por el estilo. Mayoritariamente aconsejan paciencia, yeah, right, paciencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;10.En la acusación fiscal en mi contra por presunto encubrimiento real en agravio del Estado se dice textualmente que quien esto escribe «tuvo conocimiento de la conducta antijurídica del procesado César Almeyda Tasayco (audio Almeyda-Villanueva) y, a sabiendas de ello, lo ocultó, pese a que constituía material probatorio de vital importancia en la investigación a que estaba sujeto Almeyda Tasayco».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Investigación? ¡Pamplinas! ¿A qué investigación iba a estar sujeto Almeyda si -en su calidad de sicario, hoy traicionado, de Toledo- era intocable? Los únicos que lo investigamos fuimos los periodistas porque, a la sola mención de su nombre, jueces y fiscales se ponían a temblar y le archivaban toditito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mal podría yo haber querido encubrir a alguien como Almeyda, a quien fui uno de los primeros en denunciar cuando a mediados del 2002 me envió a una amiguita suya como emisaria para intentar persuadirme de que emitiera, en mi programa, una tristemente famosa entrevista que era el Plan B de Toledo para evitar reconocer a Zaraí. Los elefantes nunca olvidan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;11.Desde que supe que el audio existía, todos mis esfuerzos tendieron a persuadir a mi fuente de que entregara el material, y a los responsables de los medios, de que me publicaran la historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto último era complicado ya que las pruebas con que contaba eran frágiles pues NUNCA TUVE ESE AUDIO EN MI PODER y, así lo hubiera tenido, podía haberme tomado todo el tiempo que fuera necesario para culminar mi investigación, pues ninguna ley peruana me obligaba a publicar una información ni muchísimo menos a entregarla a las autoridades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Haber escuchado el contenido del audio tampoco es delito pues si así lo fuera tendrían que incluir en la denuncia a la infinidad de personas que lo escucharon antes que se hiciera público: Coqui Toledo, el general Mora, Daniel Lazarte, el periodista Fernando Viaña y un largo etcétera. Nullum crimen nulla poena sine legem -eso me enseñaron en primer ciclo de derecho penal: No hay crimen ni pena si no hay ley. Y no hay ninguna que tipifique los imaginarios delitos que me imputan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;12.Cronología de ciencia ficción. El 21 de abril, el fiscal superior Pedro Angulo solicita que se archiven todas las acusaciones en mi contra porque no encuentra mérito para abrirme instrucción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El 13 de junio, la fiscal suprema transitoria María de Lourdes Loayza Gárate expide una resolución discrepando con el dictamen de Angulo y opinando que debo ir a juicio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El jueves 20 de julio -aún con Toledo en el poder- sale al aire la promoción del reportaje que, tan generosamente, me dedicó Día D de Canal 9, anunciando la mala nueva: mi regreso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las imágenes de archivo me muestran en Lima. Como es natural, alguien monta en cólera. Al día siguiente: viernes 21 (una semana antes del cambio de mando), se informa que el fiscal superior Pedro Angulo ha cambiado -por iluminación divina- de opinión y me ha formulado acusación por encubrimiento. Esta noticia se hace pública el 21 de julio. ¿Y saben cuándo formuló la acusación? El 24 de agosto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más de un mes después. Hasta hace poco, en el suplemento de humor político El Otorongo, yo escribía una sección que, premonitoriamente, se llamaba: Noticias del Futuro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;13.Solo a mi proverbial promiscuidad le debo el no haber terminado -todavía- durmiendo en el último vagón del tren N que es el ideal porque es el que tiene el recorrido más largo: casi dos horas en total. En cuatro viajes, mal que bien, completas tus ocho horas de sueño. Y hasta tiene aire acondicionado. ¿Les dio risa? A mí no. Créanme. Quedarse en la calle no tiene nada de divertido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;14.Me siento afortunado, sin embargo, porque conservo lo más importante de todo: mi libertad. Porque, eso sí: primero muerto que encerrado. Ahora que me mato pidiendo que me dejen acudir a declarar y no me dejan, me queda clarísimo que a mí no se me incluyó en la denuncia del caso Almeyda para esclarecer ninguna verdad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es evidente que eso es lo último que les interesa pues muchas de sus conclusiones son risibles: no tienen mayores pistas sobre lo que realmente ocurrió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A mí se me denunció por pura revancha popy-toledista, con la única finalidad de meterme a la canasta «mientras duren las investigaciones». O sea: años y años. ¿Alguien sabe cuánto tiempo llevan presos Miguel Salas, el 'agente Sun' y Ruth Díaz Méndez, la viuda del general Villanueva? Treinta meses.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dos años y medio. ¿Han sido sentenciados? El juicio ni siquiera empieza todavía. ¡Treinta meses presos! Casi mil días enjaulados. ¿Saben qué? No tienen derecho de hacer esto con la vida de la gente. Y encima ahora pretenden que yo le pague reparación civil al Estado, al mismo Estado que me tiene completamente reventado hace tres años. ¡Reparación civil! ¿Quién me devuelve a mí estos tres años perdidos? Espero, en verdad, que sus hijos o los hijos de sus hijos lean esto algún día y sientan, por lo menos, un poquito de vergüenza. Porque esto que ustedes hacen es monstruoso.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31965909-115946405201830873?l=nadieseduerma.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nadieseduerma.blogspot.com/feeds/115946405201830873/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31965909&amp;postID=115946405201830873' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31965909/posts/default/115946405201830873'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31965909/posts/default/115946405201830873'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nadieseduerma.blogspot.com/2006/09/la-trituradora.html' title='LA TRITURADORA'/><author><name>Perú 21</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31965909.post-115854137893173012</id><published>2006-09-17T18:02:00.000-07:00</published><updated>2006-09-17T18:02:58.936-07:00</updated><title type='text'>ESE VIEJO LIBRITO MORADO</title><content type='html'>Solo tiene sentido regalar las cosas que uno más atesora para que la gente tenga idea de cuánto se le quiere -o se le quiso- y, sobre todo, para vivir arrepintiéndote por el resto de tus días. Esta vieja carta a un perfecto desconocido es justamente eso: la breve historia de un regalo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estimado muchachón:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Quién no quisiera ser este libro!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si nos guiamos por la escritura a lápiz de su última página, lo compré en marzo de 1988 en trescientos cincuenta que, en realidad, deben haber sido treinta y cinco soles. Recuerdo bien que lo que me convenció de llevármelo conmigo no fueron los poemas (pese a que yo asistía gansamente al Taller de Poesía de la Universidad, aún no sabía quién era Lucho Hernández). Tampoco el chuchumeco lila de su portada ni los dibujos animados a plumón ni la sonrisita interbarrios del autor en la contraportada. Lo que realmente me animó a gastarme mis ralos ahorros de redactor chistoso del suplemento "NO!" fue el providencial papel de seda de que estaban hechas sus páginas. No lo compré en un arranque lírico de periodista beat con alma quebradiza. No. Lo compré para rolearme centenares de tronchos con él. Esa es la verdad. La primera vez que quise a Luis, lo que quería era fumármelo. Estoy seguro de que a él le hubiera encantado que lo hiciera. No me lo fumé, sin embargo, porque al abrirlo al azar me topé con esto:&lt;br /&gt;A TODOS LOS QUE ALGUNA VEZ&lt;br /&gt;ME ABANDONARON&lt;br /&gt;DIOS LOS ILUMINE&lt;br /&gt;CON LA LUZ QUE CUBRE&lt;br /&gt;LO PERDIDO&lt;br /&gt;A partir de entonces me enamoré perdidamente de este rechucha, busqué por todos lados la viejísima edición que hizo Sologuren de Las constelaciones, inventé pretextos para conocer a sus hermanos Max y Carlos, me entrevisté con sus amigos del alma Luis La Hoz, Fedor Larco, Édgar O'Hara, Nicolás Yerovi, rastreé sus pasos ebrios por el cine Colina, los bares de La Herradura o la Avenida 6 de Agosto, donde toqué el timbre de su casa y me metí -con engaños- a husmear, buceé en el archivo hemerográfico de una biblioteca y me robé varios de sus poemas de puño y letra que arranqué salvajemente de sus sagrados cuadernos. En una caja de Leche Gloria en el garaje de mis padres guardo doblado en cuatro el desteñido original de:&lt;br /&gt;Te amo ?-1&lt;br /&gt;Eres un amor&lt;br /&gt;Irracional).&lt;br /&gt;Pero no fue ese el único delito cometido en su nombre. Me robé también la macheteada copia de Una impecable soledad, el corto documental que, sobre él, filmó el pobre Cartucho Guerra y luego de proyectarlo en un homenaje, me lo llevé del Aula Magna en el viejísimo Datsun de mi viejo -tal, como según cuentan, él (Hernández, no mi viejo) habría hecho alguna vez con una copia de Yellow Submarine del cine Roma. Hice reportajes sobre él que no alcanzaron ni 5 puntos de rating en Panorama y, finalmente, me pasé una noche en casa de Betty Adler, la célebre frazadita hoy convertida más bien en mullido edredón, tomando chelas y comiendo pizza en su depa del malecón, contemplando la silenciosa belleza en foto de su hijo Danny y haciendo preguntas y más preguntas enfundado en mi mejor disfraz de fan sicópata: un polo negro estampado con una ampliación de su libreta tributaria (que, me olvidaba, robé también). Huelga decir que aquella memorable charla que -con más engaños- propicié y que culminó con la exhibición de la carta previa al suicidio: Betty: Mi felicidad está fuera de toda esperanza. Hoy me voy a matar.- terminó convertida -Dios mío, soy horrible- en una crónica de Somos de título obvio (La musa del poeta) que Ampuero ilustró con las fotos que, "de recuerdo", nos tomamos frente al Suizo.&lt;br /&gt;He escrito todo eso para contarte que, desde entonces, cual si se tratara de un talismán o de la Biblia pringosa de una beata vieja y fea, este librito de marras me ha acompañado siempre por doquiera -nótese la exquisitez del lenguaje-, me ha hecho la taba -decía- por todos los vericuetos o recovecos de mi existencia -tan accidentada ella, tan a salto de mata- y no sabría decirte a ciencia cierta por qué, acaso porque en sus suaves páginas, en la achori ternura de sus palabras creí encontrar ese extraordinario brillo que muy rara vez detecto en los humanoides. Ha ido conmigo hasta las cúpulas extrañas de la dorada Tailandia y conmigo también a las feroces conferencias de prensa en las que me tocó volver a explicar interminable, inútilmente, que nunca he violado a nadie (todavía). Ha ido conmigo a los desoladores burdeles de Amsterdam, donde un muchacho marroquí se aprendió de memoria:&lt;br /&gt;I gotta go now&lt;br /&gt;and if sadness reaches me&lt;br /&gt;I'll cover myself&lt;br /&gt;With the water of the sea&lt;br /&gt;And I won't die anymore&lt;br /&gt;And I won't&lt;br /&gt;Y ha ido conmigo también a las nieves enloquecedoramente blancas de Valle Nevado en Chile, donde la carátula se rasgó y hubo que remendarla con un pedazo de masking tape de los que usábamos para marcar los cassettes de Betacam (y por eso hasta ahora se lee: "Beto Chi" (Contra lo que pudiera pensarse, la sílaba que falta es "le". Le, le. Viva Chile). Ha ido conmigo por calles y plazas, por las líquidas y umbrías calles de Belén en Iquitos o por los ostentosos pasillos alfombrados del extinto Hotel Plaza de Nueva York. Ha ido conmigo cerca de ocho o diez veranos seguidos hasta el extremo último del muelle azul de Huanchaco, donde releyendo y releyendo como un loco de la calle me sentaba a esperar que llegara un futbolista trujillano deslumbrado por las bonitas cartas que puntualmente recogía cada semana en la sección paquetes, y ha ido conmigo también a ponerle girasoles -en su faraónico sepulcro de Pére Lachaise- al gordito cabro ese al que le decían Oscar Wilde y al que los enamorados le piden milagros mediante cartitas y cuya losa está -qué cosa absurda- toda cubierta por miles de besos de mujer. Este libro pues, chiquillo, ha estado en todas partes. Ha estado en la Guerra del Cenepa y ha estado siempre a mi lado convenciéndome de que me quedara, que no he visto nada todavía:&lt;br /&gt;NO MUERAS MÁS&lt;br /&gt;OYE UNA SINFONÍA&lt;br /&gt;PARA BANDA&lt;br /&gt;VOLVERÁS A AMARTE&lt;br /&gt;CUANDO ESCUCHES&lt;br /&gt;DIEZ TROMBONES&lt;br /&gt;CON SU AÑIL CLARIDAD&lt;br /&gt;Cuando todo falló, cuando todo se hizo mierda de nuevo, allí estuvo -siempre fiel- este librito incomputable: DIOS PONGA CABE A NUESTRAS LÁGRIMAS. Allí estuvo para volver a levantar de sus esplendorosos escombros esta estúpida alegría que llamamos esperanza. La eterna acuchillada. La sufridita. La indigna. La cenicienta esperanza. Y, sin embargo, la única aguachenta gasolina que a veces nos queda. A mí, por ejemplo, en este momento, mientras afuera un sol asesino lo cocina todo y en los esféricos parlantes de mi PC canta La Ley, a mí que me queda solamente una esperanza pequeñita: que cada vez que abras el buzón de tu correo electrónico y vuelvas a no encontrar una carta mía, tomes este libro -que ha significado tanto en mi desierto- entre esas manos tuyas que tú no tienes cómo saber cuánto amo, esboces una muy leve sonrisa y, leyendo cualquier página al azar, me recuerdes con esa difuminada alegría que es, en realidad, la nostalgia de lo que nunca ocurrió.&lt;br /&gt;Qué más te puedo decir. Qué otra cosa que no sea repetirte lo que ya sabes, que yo daría absolutamente cualquier cosa por ser este libro. De alguna manera, quizás lo sea y esté llegando a ti en este sobre manila acolchadito y repleto de estampillas, vía air-mail. Cuídalo bonito como si fuera tuyo, ¿ya?. Chau, pues. Cuídame bien.&lt;br /&gt;Beto&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31965909-115854137893173012?l=nadieseduerma.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nadieseduerma.blogspot.com/feeds/115854137893173012/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31965909&amp;postID=115854137893173012' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31965909/posts/default/115854137893173012'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31965909/posts/default/115854137893173012'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nadieseduerma.blogspot.com/2006/09/ese-viejo-librito-morado.html' title='ESE VIEJO LIBRITO MORADO'/><author><name>Perú 21</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31965909.post-115809002035928287</id><published>2006-09-12T12:37:00.000-07:00</published><updated>2007-03-26T22:00:08.516-07:00</updated><title type='text'>LOS ANTIGUOS ESPIRITUS DEL BIEN</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Es reconfortante saber que todavía quedan lugares en el mundo donde a uno lo esperan con los brazos abiertos. Una amiga que los visita con frecuencia me dice que le cuesta trabajo creer cómo estos gallos que alguna vez se computaron pechugones pavos reales: que hace poquito nomás tuvieron a su total disposición más montañas de billete y más poder del que nadie en el planeta necesita, hoy se comportan como mansos palomitos. Que más que presos, parecen colegiales bullangueros, collerita jovial y relojera de barrunto populoso. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Pienso en eso y casi me dan ganas de hacer mi ingreso triunfal, con maletas, sobretodo y lentes Ray-Ban en Saint George: Come on, boys, do you believe in love? Me da risa imaginar a Wolfenson encabezando el comité de bienvenida y llevando en la mano -no es indirecta- una legendaria botella de Moet Chandon. Wolfenson, sí, el dueño del inolvidable diario El Chino, ¡quién todavía! A poca gente en este mundo he odiado tanto como a él: algunas de las peores horas de mi vida se las debo al vómito negro de sus arteras primeras planas. Una vez me lo encontré, cara a cara, en un restaurante rififí y estuve a punto de romperle una silla en la chichera cabeza, de meterle un tacle, una quebradora (peso cien kilos) y, de postre, un pollo en el ojo. El tiempo ha pasado, sin embargo, y creo que ahora no tendría ningún problema en darle la mano. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Total, de repente también tiene mamá, extraña a su esposa o hasta llora en las Nochebuenas cuando habla por teléfono con su hijo. De repente una vez cedió su asiento en el autobús, compró un boleto de "Fe y Alegría" o, qué sé yo, le hizo cariñito a un perro callejero. De repente entre toda esta gente que la cagó y a la que ahora todos arrojan pepas de mango baboseadas hay un filántropo o un genio, un erudito en orfebrería Chimú o un poeta surrealista. "Ahora no matan una mosca" -me jura esta amiga- "La cárcel los ha vuelto así". Le creo. Para que los hombres se vuelvan defensores locos de la libertad, nada mejor que encarcelarlos. Nada como la fatalidad para que los hombres se abracen. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;"Si a mí me pasara todo lo que te pasa, yo me suicido" -se me ha dicho últimamente, más de una vez, como si hubiera una sola persona que supiera qué me pasa. Nadie sabe lo de nadie. ¿O sea que si vienes te vas en cana? ¿O sea que a tus viejos les embargan la jato? Pucha, cholo, qué fuerte -te dicen, como quien ensaya alguna frase de consuelo. Pero ¿por qué te pasan esas cosas?-se preguntan. Pero, pero, pero, ¿cómo es posible? Es posible, simplemente. La desgracia está allí siempre, merodeando -como mosca- por el aire. Nada es más posible que la catástrofe, mis queridos. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Y lo más probable es que "esto que me pasa" no sea nada comparado con lo que le ha pasado a un montón de gente que está leyéndome y que me canjearía, sin titubear, su vida por la mía. Bien fácil es hablar: si una bala me confinara a una silla de ruedas, si mi esposa quedara embarazada de otro, si arriesgara los ahorros de toda mi vida y los perdiera, si mi Elisa diera positivo, si tuviera que ver a mi padre enmarrocado, si al doblar la esquina atropellara un niño y lo matara, si hasta mi propia familia me tirara la toalla, si llegara a gastarme todo el sueldo en comprar coca, si mi hijo amaneciera alguna vez muerto en su cama, puta madre, me suicidaría. ¿Ah, sí? No me digas. Apuesto que no te suicidas nada. Apuesto que aprietas los dientes y guerreas. Bien fácil es hablar. Lo difícil, lo imposible es ponerse en el lugar del otro.&lt;br /&gt;- Tú no sabes lo que es esto.&lt;br /&gt;- ¡Ya me imagino!&lt;br /&gt;- No. No te imaginas. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;El disparo que te va a hacer mierda viene siempre de donde tú menos te imaginas. No existe modo de que nadie se imagine nada. Aquel de quien tú menos sospeches será el primer voluntario a la hora de jalar el gatillo, luego de lo cual -si, por mala puntería, quedas vivo- tu misión será, como siempre, hacerte otra vez el cojinova y acordarte nomás de ese poema bellísimo que te hacían repetir cada mañana en el colegio: Señor, que yo no busque tanto ser perdonado, como perdonar. Algunas veces, como con Wolfenson, lo logras y le echas tierrita. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Otras veces, fracasas con roche y, con todo derecho, perseveras sin descanso en el difícil arte del rencor. Les voy a contar muy someramente y sin mencionar nombres ni detenerme en los peores detalles, una historia horrible que solo mis mejores amigos saben: en el año 2002, cuando la vida me mostraba su mejor sonrisa Kolynos, quise remodelar la casa de mis padres para adaptarla a las nuevas exigencias de su edad y, claro, para hacerla más bonita de lo que -para mí- ya era. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Cuando el momento de iniciar las obras se acercaba, me tocó pensar adónde los mudaría durante el tiempo que durara la construcción y ya andaba yo buscando algún departamento en primer piso por las zonas más apacibles de Lima cuando recibí la llamada de una pariente. Por el bien de todos, llamémosla así. Esta pariente, muy católica ella, se pasaba las noches en vela rezando maratones de rosarios a nombre de su pariente favorito (yo) en gratitud -decía, siempre tan lacrimosa- a lo mucho que la había apoyado en sus momentos álgidos, vamos, en las caídas hondas de los Cristos de su alma. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Estaba casada con un embetunado y otrora exitoso profesional al que las vacas flacas se le habían venido, pero, en estampida: estaban completamente reventados de deudas, la Sunat los tenía del pescuezo, la cantidad de plata que debían en décadas de arbitrios municipales era mayor al precio de venta de su casa y sus múltiples acreedores grandes y pequeños ya habían ejecutado tantos y tantos embargos a sus bienes que lo único que les quedaba eran sus camas y un jueguito de comedor de plástico blanco de esos que siempre se usan en las cebicherías. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Por si todo eso fuera poco, se habían visto obligados a sacar a su hija más mimada de la universidad pituca en que estudiaba y habían tenido que pedirle, con el dolor de su alma, que se buscara un trabajo, cosa que la princesa, por supuesto, no encontraba ni quería encontrar. Supongo que no hace falta decir que, en este caso, fue elegido como paño de lágrimas, una vez más, el pinche celebrity de tan aristocrático clan de prehistóricos ancestri italiani, el chico de la tele: Don Pelotudo Producciones, para servirlos (que, a partir de ahora, abreviaremos D.P.P.). Incontables veces tocaron, contritos, a mi puerta en pos de tremendos préstamos en verdes que yo, conmovido hasta los mondongos, siempre otorgaba y que, así pasaran los meses y los años, jamás hicieron siquiera el ademán de pagarme ni mucho menos, yo de cobrarles. Pobrecitos, seguramente no tendrán-pensaba. Total, ni falta que me hacía. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Pero esta vez, la llamada de la pariente tenía un motivo: se había enterado de que yo andaba buscando casa para rentar y ella se había animado a proponerme que alquilara el espacioso primer piso de la suya. De esa manera -me dijo- podrían ellos ir pagando -de a poquitos- la arrugaza que me tenían y además... ¡mis padres estarían siempre rodeados de la familia! ¡qué mejor! ¡La famiglia, mascalzone!. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;A D.P.P le pareció excelente idea (lo cual no es tan extraño si consideramos que poner una discoteca en Iquitos también le había parecido excelente idea«Eso sí, para que tus papás estén más cómodos» -dijo la pariente- «va a haber que hacer unas pequeñas refacciones» Dichas mejoras me costaron una pequeña fortuna e incluyeron la construcción de nuevos baños, cocinas, puertas, ventanas y escaleras, todo a cargo, por supuesto, de otro expeditivo miembro de la tribu. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Quedamos en ir descontando de la deuda un considerable monto mensual por concepto de alquiler. ¿Abogados?, por favor, ¡si somos sangre de tu sangre! Mis viejos, finalmente, se mudaron y todo fue armonía, dicha y ventura, mientras estos cachetes permanecieron en pantalla. Cuando el show mancó, la cosa comenzó a tomar, cada vez más, color de hormiga. Pero fue sólo cuando sobrevino, bíblico, el saqueo, la ruina amazónica y la paralización de las obras que salieron a relucir por primera vez esos voraces y filudos dientes. Los dientes de mis parientes. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;El epílogo es facilito de adivinar: el saldo a favor se agotó y hubo que comenzar a pagar renta. Y el día que ya no les pude pagar, ¿saben qué hicieron? Echaron vilmente a mis padres a la calle, con engaños, y cambiaron la chapa. Y, de no haber sido porque de repente, un ángel se los encontró, asustados, intentando cruzar una avenida, probablemente se hubieran extraviado del todo como se extravían cientos de ancianos todos los días. No contentos con eso, los parientes se apropiaron de absolutamente todo: muebles, artefactos, enseres, ropa, todo. Los dejaron sin nada. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Ni siquiera quisieron devolverles sus documentos, ni sus medicinas. Nada. Eso -que jamás hubiera ocurrido si yo hubiera estado en Lima- pasó el sábado 4 de diciembre del 2004. No hubo nada que pudiera hacer. En ese momento yo no tenía -como sí tengo ahora- un Valle Riestra que me defienda ad honorem sólo porque él piensa que escribo bonito. Hay una denuncia puesta en un juzgado -de recuerdo- sólo para que nadie diga que yo invento. Sobra decir que a estos parientes miserables yo los odio con todito el corazón. Y las muchas veces que he deseado en secreto llegar a vengarme horrendamente de ellos, el único que ha logrado exorcizarme ha sido el viejo Francisco, con la letra de su espléndida canción: &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Señor, haz de mi un instrumento de tu paz. Allí donde haya odio, que yo ponga amor. Donde haya desesperación, que yo ponga esperanza.&lt;br /&gt;- Tú no sabes lo que es esto.&lt;br /&gt;- ¡Ya me imagino!&lt;br /&gt;- No. No te imaginas. &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31965909-115809002035928287?l=nadieseduerma.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nadieseduerma.blogspot.com/feeds/115809002035928287/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31965909&amp;postID=115809002035928287' title='4 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31965909/posts/default/115809002035928287'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31965909/posts/default/115809002035928287'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nadieseduerma.blogspot.com/2006/09/los-antiguos-espiritus-del-bien.html' title='LOS ANTIGUOS ESPIRITUS DEL BIEN'/><author><name>Perú 21</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31965909.post-115766725048706833</id><published>2006-09-07T15:11:00.000-07:00</published><updated>2006-09-07T15:14:10.493-07:00</updated><title type='text'>MANCHA REBELDE</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Es más o menos así: mientras el profe muge o tu vieja relincha o te ruge el zóncora como un dragón o te ronronean las tripas, se atina a buscar no sin desesperación cualquier espacio en blanco y se dibuja. No tiene que ser un papel, puede ser directamente la pared, la carpeta, el asiento del micro. Cualquier superficie es buena: madera, asfalto, tela, piel (especialmente si es ajena). &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Se dibuja, plano por plano, la película que nunca filmarás. Se dibuja los músculos de los que, a todas luces, se carece. Los poderes que ninguna araña radioactiva nos inoculó. Las hembras sajironas que no nos pudimos tirar (porque no existen). La sangre que optamos por no regar (aunque nos sale igualita). Se dibuja como alternativa al desamor o al asesinato. Se dibuja con carbón como quien se encarga de encender la hoguera, con tinta china de tatuar Ches y Saritas en la carne de presidio. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Se dibuja cuesta arriba, todo el tiempo, sobre planos inclinados. Se dibuja encerrado, aislado, encogido sobre una lóbrega blancura que hay que llenar con las sombras más negras de que se disponga, se dibuja con lápices filudos como estacas que sirven para ahuyentar a los vampiros que te mordisquean, a los buitres que se pajarean, a los pterodáctilos que revolotean y, muy especialmente, a las pesadillas. Las pesadillas que merodean como tigres domesticados. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Pero ¿cómo es esa nota del talento? Según se me ha hecho entender, eso del talento es una jodienda. Saca tu línea. Nadie solicita talento en los avisos de empleos ofrecidos. Buena presencia sí, puntualidad, pero... ¿talento? Olvídate. Todo te será muchísimo más sencillo sin él. Si de todos los lugares del mundo viniste a parar justo aquí, será mejor que no lo tengas en absoluto y así dedicarte a llenador de techo te resultará más natural. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Pero si te me vas a poner talentoso, vamos muertos. Y ya se sabe que muerto el perro, comenzó la rabia.&lt;br /&gt;En una galaxia muy cercana, esta historia comenzó algunos años atrás con una sospechosa trilogía de santos: Santa Beatriz, San Miguel y San Juan de Lurigancho. Tales los planetas de procedencia de nuestros anónimos héroes: Iván Visalot, Paulo Rivas y el Juanka Rodríguez. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Pero como todo trío necesita un cuarto, aquí hubo también más de un escurridizo D'artagnan como el amigo invisible Nilton Olivera, de quien -se dice- no tiene barrio conocido, desaparece como aparece, huye de los flashes que roban el alma y firma sus virtuosísimos dibujos con la involuntaria negativa de sus iniciales: NO. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Acaso marcado por el mortal influjo de los torreones ominosos del castillo Rospigliosi, el tal Iván (26) -más conocido como Tristón, recordada hiena compañera de Leoncio, el león- ya se había revelado en las páginas de Warmi -desaparecida revista de manualidades- como el más minucioso dibujante de calatas. Si Dios está en los detalles, las Visalot girls tienen que ser una especie de tortuoso evangelio arriola. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Aburrido de ganar el premio Calandria (que, además, es lo único que hay) e indiscutido capo del color, Paulo Rivas (27) ha insuflado vida a sus mejores monstruos interiores con la misma alucinada paleta con la que -mientras algo sale- se recursea como colorista digital en una editorial de textos escolares que ha de pintar a ojos cerrados. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Y por la compra de 20 dólares en productos Faber Castell en Zeta Bookstore de La Molina, nuestro prospecto de Egon Schiele: El Juanka (28), pinta contento la caricatura de su criatura, mientras usted termina de hacer sus compras y se la termina con el mismo plumón grueso con el cual volverá a pintarse la raya al fin de la jornada cuando -antes de tomar 7 combis de vuelta a casa- toque otra vez encender otro de sus superfinos negros junto con Anthony &amp; The Johnsons en el walkman obsoleto. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Perromuerto Produxiones es, pues, como salta a la vista, una ignota manchita de estupenda tinta, una célula de genios clandestinos que dibujan mientras todo en derredor se desdibuja. Pero todo lo que se hace a escondidas termina saliendo a la luz. En el Perú, el talento nunca queda impune.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31965909-115766725048706833?l=nadieseduerma.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nadieseduerma.blogspot.com/feeds/115766725048706833/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31965909&amp;postID=115766725048706833' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31965909/posts/default/115766725048706833'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31965909/posts/default/115766725048706833'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nadieseduerma.blogspot.com/2006/09/mancha-rebelde.html' title='MANCHA REBELDE'/><author><name>Perú 21</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31965909.post-115749293678475495</id><published>2006-09-05T14:44:00.000-07:00</published><updated>2006-09-12T18:09:40.213-07:00</updated><title type='text'>AGACHATE QUE VIENEN LOS VAQUEROS</title><content type='html'>Hace algunos  meses, cuando la estrenaron en Estados Unidos, yo andaba por Béikersfil, una bucólica aldehuela californiana donde, malhaya mi suerte, no la daban y quizás no la den jamás y lo más probable es que puedan seguir viviendo en paz sin eso. Brokeback Mountain -candelejonamente rebautizada como Secreto en la montaña- era entonces el monotema, todo el mundo quería tener algo que ver con el asunto, desde los columnistas ultraconservadores que sufrían en ortus propio la violación del sacrosanto Marlboro man hasta los conductores de late night show que chacoteaban recomendando con entusiasmo el desconcertante primer western de la historia en que los infatigables cowboys se las ingenian también para hacerse, eventualmente, capachún.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si la idea se nos hubiera ocurrido primero, los dos personajes centrales serían huaqueros en vez de vaqueros, o mejor aún: chalanes. Y el tema musical nominado al Oscar estaría cantadazo en la prodigiosa voz de nuestro primerísimo tenor Juan Diego Flores: "José Antonio, José Antonio, ¿por qué me dejaste aquí?".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por respeto a las damas presentes, evitemos detenernos en la parte esa que dice: "Me acurrucaré a tu espalda bajo tu poncho de lino" porque, francamente. Ni mucho menos en aquello del "jipi japa pañuelo" que nadie sabe en qué consiste y, la verdad, preferible morirse sin saberlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A ver, que levanten la mano los caballeros que se animarían a amarrarse el jipi japa pañuelo al pescuezo. ¿Voluntarios? Fila india, por favor, sin empujar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En fin, la cosa es que no se nos ocurrió a nosotros, la historia (recontra) original -porque un romance de maquillador con futbolista se le ocurre a cualquiera- salió de las insondables profundidades de la mente de una comadre que, al parecer, sabe de qué habla: Annie Proulx, ganadora del Pulitzer, la publicó en el New Yorker en el 98 y ahora no hay Cristo que la aguante -ah, no- está que da la hora con Altimatic, vendiendo como una loca su escuálido tomito de 55 páginas de amor que no se atreve a pronunciar su nombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya se sabe que -salvo El Padrino, La lista de Schindler y Lo que el viento se llevó- el libro siempre va a ser, por ley, mejor que el film, así que no será rareza -para quien lo consiga y lo lea- comprobar que se trata de una minúscula opus magna, toda una alhajita de la narrativa breve que -quizás por haber tenido que estirarla- le quedó varias tallas más grande al muy afectadillo señor Ang Lee, el tan zahumado director de esta peliculita maricueca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así es, acabo de verla, por fin y que me disculpen todos los cinéfilos de cebichería (y sus sandalias con talón) y, de paso, también todos los catequistas disidentes del Bar La Sede (y sus top-siders) que -según se me ha hecho saber- han entrado en éxtasis místico con la morisqueta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Disculparán, pero eso es lo que opino. Ruego no se me malentienda que lo último que quiero es sonar homofóbico, cuidadito. Por las dudas, prometo desde ya a ese significativo diez por ciento del electorado que cuando sea presidente no nombraré ministro a ningún gay, porque el único gay del gobierno no he de ser yo sino mi novio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero a lo que iba, si aún me siguen y si no me caigo: peliculita maricueca, he dicho. Aludo a solo una de las acepciones del término: peliculita cobardona. Miedosilla. Puro amague, puro queco. Demasiada floritura y poca lidia. Si estaban esperando que ante la estampa de Heath Ledger y Jake Gyllenhaal, la idílica pareja de cruditos de almanaque -tan higiénicos, tan manicurados, tan chicos de su casa, tan sin poto, digámoslo, tan sin poto- a un servidor se le fuera a vencer el elástico del bóxer Frankie y Ricky, pues va a haber nomás que defraudarlos sin piedad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ennis del Mar y Jack Twist -los protagonistas- no son descritos por la autora, para nada, como el gran mercón. Ennis -dice- es "zarrapastroso, de nariz arqueada, pecho cóncavo y piernas de alicate", mientras que Jack es "pequeño, con cierto sobrepeso en las ancas, una sonrisa de dientes salidos y las botas agujereadas".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que Hollywood los haya idealizado convenientemente hasta convertirlos en cueritos de temporada, vaya y pase. Es lo habitual. Que se sepa, ningún récord de taquilla se ha roto nunca poniendo a jetearse a un par de moticucos con brackets. Pero parece que en su aparente afán de desmariconizar la cinta todo lo posible para conseguir -como dice la crítica- "conectar con el corazón de América", el honorable señor Lee prefirió dedicarse puntillosamente al hermoseo del encuadre en desmedro de un relato que, de tan cauto y pudoroso, termina -me parece- por irse en caldo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me refiero a ese preciosismo paisajista -tan amanerado- con que termina infestándolo todo de clichés romanticones de karaoke del mismo modo como un decorador de interiores atiborraría tu casa de empapelados, bobos y jarrones con loco frenesí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Piense el lector en cualquier manoseada imagen de love story y les garantizo que cuando vayan al Alcázar a verla, la encontrarán: atardeceres, fogatas, lunas llenas, picnics, cosquillitas sobre la hierba, traviesos chapaleos en el río y -como no podía ser de otra manera- fuegos artificiales. Dios. Lo único que faltó fue ponerlo todo en cámara lenta y listo, quedaba redondito el especial de José Luis Perales. Salvo la única "escena fuerte" (en la que el repentino polvorín -vestido, claro- parece más un forcejeo de batida policial), estos melancólicos pastorcitos rezuman, en pantalla, tanta pasión como dos marcianos de sabor linaza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Ennis despertó en medio del rojo amanecer con los pantalones en las rodillas, una jaqueca mortal y Jack apartándolo de su lado: sin decir una palabra de lo sucedido, ambos supieron que habrían de seguir así por todo el resto del verano, malditas ovejas." (pág.15). Ese párrafo está filmado, tal cual. Pero hay otros, como el siguiente, que fueron suprimidos por razones de asepsia marketera:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"El cuarto olía a semen y cigarro y sudor y güisqui, a alfombra vieja y a pasto agrio, a cuero de montura, a mierda y a jabón de hotel barato". (pág.23) El cine no tiene olor -dirán-. No hay tu tía. Es apenas una muestra -publicable- de lo que era el tono del vívido cuento original antes de ser convertido en tarjeta de San Valentín.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tampoco es que uno hubiera esperado encontrarse, pues, con la pornazo que le faltaba a su colección, pero no se entiende cómo es que la urgencia de pasarlo todo por baño maría pudo copar la cabecita de un cineasta que -como el buen Ang- ha estado siempre obsesionado por el eterno tema de la doble vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde su genial 'Banquete de boda' -en el que otro chino en Nueva York debe ocultar al mariachi para fingir un matrimonio normal y complacer a los papis- hasta su catastrófico "Hulk", su especialidad parece haber sido siempre la de pintar torturados seres dos-en-uno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Será su caso? Importa poco. Además, es casado y tiene hijitos. Puede que ese sea el secreto del éxito. Del suyo, del de su película y del de casi todos los homosexuales que he conocido en la política, la cultura y la farándula peruana: primero cásate y ten hijitos. Después, levántate Chincha en peso todas las veces que se te antoje, no interesa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Total, después te divorcias y llevas al bebe a los juegos mecánicos cuando puedas. Así funciona la cosa. Aquí y en Wyoming. "Ennis llevó la mano de Jack hacia su boca y le dio una pitada al cigarrillo. Exhaló: He estado todo este tiempo tratando de averiguar si soy o no soy. Ahora estoy seguro de que no. Los dos tenemos mujer y niños, ¿no? Me gusta hacerlo con mujeres. Pero, Jesús, no hay nada como esto." (pág.26). (¿En qué quedamos?)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mal que me pese, Secreto en la montaña se va a llevar cinco óscares, si no son más. Mejor director, mejor película, mejor guión adaptado, mejor fotografía y mejor música. Mejor actor, imposible, porque ese ya le toca al maestro Phillip Seymour Hoffmann por Capote, otro distinguido miembro del club.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y mejor actriz, menos, que ahí se la lleva Felicity Huffman por su rol de traca en Transamérica, con lo cual tendremos el Oscar más oñoñoy de que se haya tenido noticia. Tom Hanks y Hillary Swank lo saben bien: al final, los anormales siempre ganan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y hablando de anormales, he comenzado a ver fanáticos de la peli (entiendo que ahora debe decirse "pela"), usando polos estampados con la muy cursi leyenda "I wish I knew how to quit you" ("Ojalá supiera cómo renunciar a ti"), que es lo que le dice Gyllenhaal a Ledger, hacia el final, cuando ya luce un poco tión y ha comenzado a parecerse peligrosamente al vaquero de Village People.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si de ponerse frases célebres se trata, optaba por quedarme con "¿Qué me mira, cadete?", la verdad. Pero me estaba preguntando: ¿en qué quedamos? A ver, ¿cuál es la otra enseñanza de esta parábola? Negarlo hasta el final, así te maten, esa vendría a ser nuestra segunda moraleja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; ("Nuestro país aún no está preparado"). Y la tercera y más importante de todas: no parecer. Seguir jugando tu partido, los domingos. Y que a la mañana siguiente, el único comentario sea que así pasa cuando sucede, que esas son cosas de tragos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31965909-115749293678475495?l=nadieseduerma.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nadieseduerma.blogspot.com/feeds/115749293678475495/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31965909&amp;postID=115749293678475495' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31965909/posts/default/115749293678475495'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31965909/posts/default/115749293678475495'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nadieseduerma.blogspot.com/2006/09/agachate-que-vienen-los-vaqueros.html' title='AGACHATE QUE VIENEN LOS VAQUEROS'/><author><name>Perú 21</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31965909.post-115731281782098936</id><published>2006-09-03T12:43:00.000-07:00</published><updated>2006-09-05T10:01:32.360-07:00</updated><title type='text'>VUELTAS QUE DA LA VIDA</title><content type='html'>Actual reo contumaz, asilado político y hombre de prensa (no se puede ser ex hombre de prensa), el autor recuerda su primera entrevista con el actual presidente de la República, ex reo contumaz de la justicia peruana y ex asilado político en un descabellado paralelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;UNO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Almojábanas boyacenses. Eso es lo que se desayunaba, cinco años atrás, en el departamentito bogotano del asilado político Alan García Pérez. Las almojábanas son unos panecillos de harina de maíz y queso -muy adictivos- que los encantadores colombianos devoran, calientes, al pie de unos pródigos hornos de los que suelen brotar también soberbias arepas, untuosos panes de bono y toda una asombrosa gama de engordantes delicias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se acompañan, por supuesto, con café. El mejor café del mundo, según dicen. Su aroma rotundo se esparce por el aire, cunde, se enseñorea al ser servido con generosidad en cuatro humeantes tazas con la única finalidad de despertar del todo a estos cuatro peruanos del Perú que convergen en tan pletórica mañana de la hermana República de Colombia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para romper el hielo y propiciar la camaradería, nuestro camarógrafo Tony García se ha permitido soltar una que otra chanza aludiendo a su improbable parentesco con el célebre refugiado (nuestra primicia), quien, fiel a las buenas maneras, le sigue la cuerda, de lo más canchero y hasta accede a la fotito del recuerdo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su secreta, clandestina ubicación nos ha sido finalmente revelada por Jorge del Castillo, nuestro guía y anfitrión, gracias a las intensas negociaciones desplegadas por la siempre servicial señora madre de Beatriz Llanos Cabanillas, combativa reportera de mi programa. (Corría la segunda semana de enero del 2001 y, si en ese momento me resultaba del todo impensable que Alan volvería a ser presidente alguna vez, más difícil aún se me hacía sospechar siquiera que yo habría de terminar también asilado en extramares y nada menos que durante su gobierno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como diría la tía Anita Barrantes, criolla antigua: ay, sobrino, quién te viera y quién te ve.)&lt;br /&gt;La tarde en que, por primera vez, lo entrevisté, todavía pesaba sobre su cabeza una orden de captura tan temible y tremebunda como la que hoy pesa sobre la mía (son cachitas de la vida). Y salvo en las letras de las poco lisonjeras cancioncillas que el SIN mandaba a componer a su más preclaro juglar: Raúl Romero, Alan García no aparecía -ni en figurita- por ninguna parte. La sola mención de su nombre era mala palabra y estaba prohibidísima en la prensa amaestrada -que era el 90%- pero, de algún modo, también en la autocensurada que era el 10% restante donde tampoco se le mentaba jamás ni por error tipográfico, gazapo ni lapsus linguae.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había sido declarado reo contumaz en abril de 1995 -como yo, ahora. ¡Qué cosas!, ¿no?- y tan lapidario calificativo solía reemplazar por completo a su nombre de pila en todas las primeras planas en virtud de una especie de regla tácita de estilo periodístico. Puestas al aire durante varios días, las promociones de la esperada exclusiva concitaron en el público una creciente intriga y, en los conductores de los demás programas, no pocos raptos de pública piconería. No era para menos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y no solo porque Alan tocaba, por fin, algunos de los eternos temas intocables -desde los sucesos de los penales hasta el rumor Mónica Delta, pasando por la vida amorosa de Víctor Raúl- sino porque aquella era su primera aparición estelar en la TV peruana tras nueve -imagino- larguísimos años de un destierro que, como bien recordarán, había comenzado un 5 de abril de 1992 en medio del fragor de las tanquetas y de cinematográficas balaceras por las azoteas, luego de las cuales el buen vecino Hurtado Miller lo escondió con osadía en el gabinete de su baño antes de que el entonces presidente colombiano César Gaviria mandara un avión de sus FF.AA. en su rescate.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estoy seguro de que no estaba en su libro que pasaría casi una década antes de que le fuera posible regresar al Perú. Ni tampoco que solo dos años después, en revanchista alarde de suprema inhumanidad, el gobierno de entonces le impediría asistir al sepelio de don Carlos García Ronceros -su padre-, en lo que constituye la terrible materialización de la peor de las pesadillas que, con frecuencia, nos atormentan a los exiliados, sobre todo a los que tenemos viejitos que ya frisan base ocho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;DOS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la nieve de Nueva York llegué la noche del 30 de diciembre del 2004 con el mismo plan, agenda y presupuesto con que 18 meses antes había llegado de Lima a Miami: ninguno. También con la misma ambiciosa meta de genuina inspiración disco: I will survive. Lo primero que hice fue recorrer, con mi fólder de recortes bajo el brazo, todas las organizaciones de defensa de periodistas habidas y por haber: todas, desde la famosa SIP hasta Reporteros Sin Fronteras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En todas me tuvieron horas sentadazo en salas de espera cuando no me chotearon directamente. En algunas pocas me dieron cita -de acá a un mes- para acudir a exponer mi caso en inglés ante un jurado de púberes practicantes de derecho que no sabían quién era Toledo ni querían saber.&lt;br /&gt;Lo más sensato era comenzar mi alocución ubicando al Perú (Did you say Beirut?) en un mapamundi para que nadie fuera a preguntar si aquello era África o Asia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras cuatro horas de escucharme, por supuesto se aburrían y me daban la mano con la mejor de sus sonrisas y la promesa de una pronta llamada que jamás iban a hacer. Esta solitaria, inútil rutina se prolongó a lo largo de ocho meses.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya parecía un predicador loco, un disco rayado. Desarrollé un feroz odio jarocho contra todas las oenegés, pero cuando me daba ganas de tirar la toalla, volvía a leer una carta que me había escrito otro periodista peruano con muchísima más experiencia que yo en estos avatares. La carta -que surtió siempre mágico efecto en mis menguantes ánimos- decía:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Bienvenido al club de los contumaces. En efecto, es ingrato comprobar que los periodistas son la misma ralea que los políticos y que, en lugar de defender al colega perseguido, en el mejor de los casos se lavan las manos y, con frecuencia, contribuyen con sus mezquindades a la propia persecución. Recuerda que esta es una batalla psicológica antes que judicial y política.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Harán toda clase de anuncios tremebundos en la prensa peruana y, eventualmente, lograrán colarlos en algún cable internacional para minarte la moral. No hagas caso: sonríe, da un paseo por la playa, respira hondo, lee un poema de Neruda o de quien sea, y vuelve al ataque con mas fuerza al día siguiente."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El autor de estas líneas de tan insólita generosidad es Álvaro Vargas Llosa, de todos los periodistas posibles, justo él: alguien a quien yo no había perdido oportunidad de maletear en todos los tonos: en serio y en broma, en la prensa escrita y en la hablada. Seguramente ahora le sorprenda enterarse de que fue algo así como el Paulo Coelho de esos días ásperos de impaciencia y desaliento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La espera, sin embargo, valió la pena: una mañana de agosto del 2005 la llamada llegó: los muchachones de Human Rights First habían logrado convencer a uno de esos superestudios de abogados que solo defienden a grandes corporaciones internacionales para que tomaran mi humilde casito como quien hace una excepción, como quien cumple con su buena acción del año, haciendo alarde de caridad con el tercer mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No dejaba de ser un shockeante contraste para mí escaparme cada tarde del humo de las fritangas de mi caótica cocina de restaurante para ingresar a la obscena fichería de un climatizado, acolchadísimo piso cincuentitantos en Rockefeller Center en el que, mandibulando toda suerte de delicatessen del infaltable buffet froid me esperaban mis cinco attorneys at law -o sea, abogados- mi intérprete y mi notario, dream-team este que tuvo perfectamente claro que el bad-guy indiscutido de esta historia era Olivera, desde la primera vez que lo vio morisquetear en un subtitulado monólogo en los estudios de Panorama.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los bravos tigres de aquel estudio llamado Paul, Weiss, Rifkind, Wharton &amp; Garrison se demoraron en lograr que Estados Unidos me otorgara el asilo político bastante menos de lo que me demoré yo en aprenderme su pomposísimo nombre completo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;TRES&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Días después de emitida la entrevista que le hicimos en Colombia para Canal Dos, la Corte Suprema del período Paniagua declaró prescritas las causas contra Alan García y anuló la orden de captura dictada en su contra, y el 27 de enero del 2001 regresó. Beautiful. Yo también quiero regresar. Aunque solo sea para averiguar cuánto tiempo me toma esta vez recuperar la consabida y sobrevaluada etiqueta de enemigo público.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Supongo que es de presidentes normales joder a los periodistas que los joden. Así será, pues. Pero la cosa es que este viernes 25 se celebra el cuarto aniversario de Perú.21 y hay un tonazo en el Costa Verde que de ninguna manera me puedo perder. ¿Lo han invitado, presidente? Venga y brindemos por la libertad de expresión. Perdonará el atrevimiento pero es que también es mi diario, ¿sabe? Es mi país también, carajo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31965909-115731281782098936?l=nadieseduerma.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nadieseduerma.blogspot.com/feeds/115731281782098936/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31965909&amp;postID=115731281782098936' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31965909/posts/default/115731281782098936'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31965909/posts/default/115731281782098936'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nadieseduerma.blogspot.com/2006/09/vueltas-que-da-la-vida.html' title='VUELTAS QUE DA LA VIDA'/><author><name>Perú 21</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31965909.post-115723094460326537</id><published>2006-09-02T14:00:00.000-07:00</published><updated>2006-09-02T14:02:24.606-07:00</updated><title type='text'>UN CUY EN BOCA RATON</title><content type='html'>Sabedor de los indecibles infortunios que le ha tocado vivir a su expectorado amigo (o sea, al autor), un diminuto y valiente personaje conocido en el mundo del recontra-espionaje como el Agente Cuy Mc Cuy se arma de valor y, sin pensarlo dos veces, vuela al rescate hacia La Florida, dispuesto a dictarle una cátedra de amistad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué consigue? Hambre, miseria, desolación... y el imposible beso de Nicole Kidman.-¿Cómo estás? -me preguntó Cuy Mc Cuy desde su cómoda posición limeña de productor de programa periodístico dominical.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bien -le respondí yo, desde las profundidades del subsuelo miamense.&lt;br /&gt;-¿Bien qué?&lt;br /&gt;-Bien cagado.&lt;br /&gt;-Ya sabía.&lt;br /&gt;-Entonces no preguntes cojudeces.&lt;br /&gt;-Bueno, ya, escúchame con atención: este es el plan...&lt;br /&gt;-¿Tienes un plan?&lt;br /&gt;-Plan fuga, Fuguet. Me harté de esta basura. Renuncio a fin de mes.&lt;br /&gt;-Has enloquecido.&lt;br /&gt;-Es contagioso, pues. Está decidido. Me voy a Miami a hacerte la taba.&lt;br /&gt;-No seas imbécil. No vengas. Por mí no lo hagas, en serio.&lt;br /&gt;-Por ti no lo hago, huevas, lo hago por mí.&lt;br /&gt;-Cumplo con informarte que aquí no pasa absolutamente nada.&lt;br /&gt;-No importa. Igual llego el 31.&lt;br /&gt;-No vengas.&lt;br /&gt;-Ya tengo mi boleto.&lt;br /&gt;-Te vas a arrepentir bien feo. It's a mistake.&lt;br /&gt;-Algo saldrá.&lt;br /&gt;-Tú estás viniendo a cuidarme, ¿no, enano? Deschávate.&lt;br /&gt;-Ya lo dijo la destacada filósofa nacional Esmeralda Checa: "Una pena entre dos es menos atroz".&lt;br /&gt;-Pero un plato entre dos es menos arroz.&lt;br /&gt;-Lo último que tú necesitas, Alfredo, es más arroz.&lt;br /&gt;-¿Y vas a dejar tu chamba para venirte a la nada, so pedazo de anormal? Eres de otro planeta, Chato. Nadie hace eso.&lt;br /&gt;-Nomás para que aprendas a no generalizar. Basura será la mayoría pero no todos, cabrón, no te lo olvides nunca.&lt;br /&gt;-Eres un amigo de la concha de su madre, ¿sabes o no?&lt;br /&gt;-Ya, ya, ya. Tampoco es para que te me pongas tan romántica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;TWO MONTHS LATER:&lt;br /&gt;Una sucesión de desastres cotidianos lo habían precipitado al desconsuelo. El duro golpe de ver colapsar el acariciado sueño del cable y la internet propios estaba a punto de ser superado con el estoicismo habitual cuando, de pronto, les cortaron el gas y la vida se redujo a una ollita arrocera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé si lo saben pero no es posible hacer tallarines rojos en una ollita arrocera. ¿Qué más puede pasar? -se preguntó. La vida le respondió, prestísima, en el acto: el casero, nuestro señor Barriga de quinta, golpeó la puerta furioso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué estaba pasando? ¿No hemos pagado la renta? ¡Claro que la hemos pagado! En efecto, la cancelamos infalibles hacía dos semanas, pero él -que no nos conoce lo suficiente- había tardado demasiado en ir al banco para (intentar) cobrar el cheque. Dicha omisión nos había generado la efímera ilusión del saldo disponible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y nos había precipitado a la sección productos cárnicos, a las medialunas de la panadería Buenos Aires, a los cines de estreno, a las cebicherías de nombre extremado: "Chalán On The Beach". Ilusiones. Locas ilusiones. Pues ahora el cheque Viniball había rebotado -delito federal- y el fin de mes habría que pagar no una, sino dos armadas. Mil doscientos cocos de porrazo. Inalcanzable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero el indómito Chato prefiriendo morir dijo: NUNCA. ¿Volver a Lima? NUNCA. Cualquier cosa antes que eso. Cualquier cosa. Prefiero ser jardinero. Lo fue. Un pinche mexicano le pasó el yara en el paradero. Había un cachuelo: remodelar el jardín de la jatazo de un millonario en Boca Ratón. Chamba para una semana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde las 6 de la madrugada. Levantarse al alba. Los primeros días -previo corn flakes marca chancho con leche de soya- se iba de noche. Regresaba -de noche también- todo arañado, maltrecho, cocinado por el sol, dejaba aquellas sandalitas -que parecían arrancadas del espejo retrovisor de algún ómnibus Morales Moralitos- todas enlodadas en la puerta (algún día se reiría del asunto pero vaya que hoy no) y caía redondito en su colchón junior tras aplicarse los tallarines nuestros de cada día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Había comenzado a comprar corbatitas, caracolitos y a hacerlos con mantequilla para variar.) Regresaba a casa enterrado, hecho una calamidad. Con la peor cara de autogol que le he visto en estos meses de intensas autogoleadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como diciendo: "Beatita de Humay, ¿para esto dejé mi silla de productor general?" (I told you). De pronto, la noche del miércoles llegó hecho un conejo de pascuas. Radiante, jubiloso, con inocultable cara de winner. Cosa infrecuente: cara de gol. De chumpigolazo. Me dirigió su miradita esa de "Yo me las sé todas" y habló:&lt;br /&gt;-¿Adivina de quién es la jato en la que estoy chambeando?&lt;br /&gt;-De Michael Jackson.&lt;br /&gt;-Casi, casi. Estuviste cerca.&lt;br /&gt;-Sal de acá y acábate tu fideo codito, nomás.&lt;br /&gt;-En serio. A ver, te doy una pista: es negro.&lt;br /&gt;-¿Guapo? (cuándo no).&lt;br /&gt;-Guapo. (¿Tú también, Brutus?)&lt;br /&gt;-Me sorprendes, Méndez. Mmm...a ver: ¿Will Smith?&lt;br /&gt;-No.&lt;br /&gt;-¿Denzel Washington?&lt;br /&gt;-No.&lt;br /&gt;-¿Dennis Rodman?&lt;br /&gt;-No.&lt;br /&gt;-Puta, no sé, ¿Michael Jordan?, ¿Wesley Snipes?...no sé quién, huevas: ¿Jeferson Farfán?&lt;br /&gt;-¿Te rindes?&lt;br /&gt;-Habla de una vez.&lt;br /&gt;-Lenny Kravitz.&lt;br /&gt;-Tienes que estar mintiendo.&lt;br /&gt;-Puta, te lo juro.&lt;br /&gt;-Maldito renacuajo: mañana te reemplazo. Cédeme tu rastrillo, te lo exijo.&lt;br /&gt;-Alucina que nos ha estado cantando toda la tarde con su guitarra al borde de la piscina. ¡Y yo allí era el único que sabía quién era!&lt;br /&gt;-¿NOS ha estado cantando? ¿A ti y a los cuatro pinches güeyes de Guanajuato les va a haber estado cantando Lenny Kravitz al borde de la piscina? Arranca, ten la bondad, arranca.&lt;br /&gt;-¡Huevón, no sabes la hembra que tiene!&lt;br /&gt;-Claro que sé la hembra que tiene, animal, ¿cómo no voy a saber?&lt;br /&gt;-¿Es famosa ella?&lt;br /&gt;-Te odio más que a mi vida, no me digas que ELLA también estaba.&lt;br /&gt;-¿Por qué, ah? No sé quién será esa jerma.&lt;br /&gt;-¿"Esa jerma"? "Esa jerma" es Nicole Kidman.&lt;br /&gt;-¿Cuál Nicole Kidman?&lt;br /&gt;-¿Cómo "cuál Nicole Kidman", pedazo de bestia, cuántas hay? ¿No viste Moulin Rouge?&lt;br /&gt;-Me llegan al chopin los musicales, pero, a ver, enséñame su foto, ¿cuál de todas es?&lt;br /&gt;-No eres nadie. Mira, es esta de acá... (mostrando el dvd)&lt;br /&gt;-Chuuuuu.... Esta es, pues, su flaca. Ajá.&lt;br /&gt;-Imbécil, y tú emocionándote con el zambo.&lt;br /&gt;-No importa, el viernes regreso.&lt;br /&gt;-Presenta, pues, a los patas. Llévame. No seas esto.&lt;br /&gt;-Muérete.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa noche fuimos a "Sam's" -la socorrida tienda de cd usados de Washington Avenue- a comprar en ocho cocos un disquito del San Borja para que se lo autografiara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y a la mañana siguiente se llevó también el estuche de la película, un plumón indeleble y mi camarita de batalla, no sin antes dejar prendida la reglamentaria vela a San Judas Tadeo, en gratitud por el empleo concedido. A la noche regresó chochísimo y completamente inflado, como un pavo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo había logrado. Kidman y Kravitz abrazaditos... con Cuy Mc Cuy al medio, diminuto y radiante, como si fuera su hijito adoptado. Y por si todo eso fuera poco, Nicole le está dando un besito en el moflete.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Adonde quiera que me mude, tengo esa foto siempre pegada en mi pared como un antídoto contra la tentación aquella de generalizar. Y si no fuera porque ahora él es un importante funcionario de una transnacional, la publicaría para ilustrar esta columna. Me muero de ganas pero no puedo. Ahora que el celebrity es él, me toca a mí cuidarle la imagen y las espaldas. Pero la foto, pucha, no saben lo que es. Es demasiado.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31965909-115723094460326537?l=nadieseduerma.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nadieseduerma.blogspot.com/feeds/115723094460326537/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31965909&amp;postID=115723094460326537' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31965909/posts/default/115723094460326537'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31965909/posts/default/115723094460326537'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nadieseduerma.blogspot.com/2006/09/un-cuy-en-boca-raton.html' title='UN CUY EN BOCA RATON'/><author><name>Perú 21</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31965909.post-115696165682906387</id><published>2006-08-30T11:11:00.000-07:00</published><updated>2007-02-18T13:11:13.546-08:00</updated><title type='text'>POSIBLES DOSIS DE LOCURA</title><content type='html'>En reciente diagnóstico clínico que ha asombrado a la comunidad psiquiátrica peruana, el renombrado doctor Montesinos ha identificado -con la sólida autoridad moral que lo asiste- seis claros rasgos de conducta errática en el no menos intachable paciente Ollanta Humala Tasso. Como ya es de público conocimiento, dichas manifestaciones disfuncionales son las siguientes: 1) alto porcentaje de oportunismo, 2) falta de contacto con la realidad, 3) búsqueda de notoriedad, 4) alto nivel de deslealtad, 5) irresponsabilidad y 6) posible dosis de locura. Esta última, como comprenderán, es nuestra favorita pero, mejor, desmenucémoslas una por una, a ver si, por una vez en la vida, nos entendemos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. OPORTUNISMO. No hay que preguntarse: "¿A cuento de qué?" sino más bien: "¿A la cuenta de quién?". Que las mayores dudas nos quepan acerca de la accidentada biografía del tal Ollanta, no nos impide reconocer el alto porcentaje de oportunismo del propio doctor Montesinos al haber elegido -con tan buen tino- un día viernes para animarse a romper su hospitalario silencio y formular tamañas revelaciones, confirmando lo que ninguneados Pochos Rospigliosis ya veníamos diciendo hace seis años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El viernes, como se sabe, es un día estratégicamente inmejorable para armar zafarranchos de proporciones ya que todo lo que pasa en viernes -cuando es así de grosso- tiene enormes posibilidades de convertirse en tema central de los programas periodísticos del fin de semana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Doc lo sabe de sobra pues fue este mismo agudísimo sentido de la oportunidad el que lo llevó, por ejemplo, a tramar, ordenar, sugerir o -seamos huevertos- solamente permitir que América transmitiera la exclusivísima entrevista de Laura Bozzo con la mamacita de Zaraí Toledo el viernes previo a las elecciones del 2000. Remember?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bueno, pues. Admitamos, eso sí, que su experiencia de tantos años marcando la pauta de los grandes temas nacionales ha dotado al viejo Doc de cierta pizca de esa sutileza de la que antaño carecía por completo: pudo haber echado al comandante el mismo fin de semana de los comicios y lo reventaba del todo pero prefirió grabar su mensaje a la nación 15 días antes, en un esfuerzo consciente por dejar de ser tan absolutamente obvio. Este gesto, en apariencia intrascendente, es muy importante pues quiere decir que su percepción de los peruanos ha mejorado y que ahora nos considera un poquito menos mongoloides que antes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. DESCONEXIÓN DE LA REALIDAD. "Aunque su habitación-celda contaba con clóset, baño privado, tina y ducha de agua caliente, Fujimori no acostumbraba usarla por la claustrofobia incipiente que padece" -leemos, intrigados, en una noticia encontrada en el portal peru.com sin que nos quede del todo claro qué era lo que el Chino no acostumbraba usar: ¿la ducha, la tina o la habitación-celda?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esperamos, en Dios, que se hayan referido a la tina. Pero lo de su flamante patología constituye novedad, aunque, por ratos, suene más a agorafobia: "Me cuesta acostumbrarme al aire, al espacio" -ha confesado a su salida de la Escuela de la Gendarmería de Chile que, como se sabe, fue antiguamente un convento de clausura, cuando nada hacía presagiar que alguna vez se convertiría en la meditativa morada del venerable monje de la humildad y la paciencia, con todo y jardín zen seguramente sembrado de cerezos en flor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Según la versión de uno de los carabineros que lo custodiaba, en uno de los altos muros de la así llamada Ermita Fujimori, todavía pueden leerse las siguientes enigmáticas líneas escritas con un punzón sobre el blanco estuco:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasan seis años&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rápida resurrección&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Perú olvida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es un haiku. Milenaria forma poética nipona. ¿No es lindísimo? Domo arigato, Matsuo Bash de la amnesia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3. BÚSQUEDA DE NOTORIEDAD. Que además de cubrirle las espaldas al Tío, Humala hubiera decidido jugar al sublevadito más por saciar su voraz hambre de cámara y su sed de flash que por otra cosa, nadie lo dude. Al final, toditos son iguales. Cortaditos con la misma tijera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un ejemplo: en su columna "Los ojos del Chino" del 3 de enero del 2005, Fujimori editorializaba desde Tokio: "Absalón Vásquez no es la primera persona que se resguarda o protege de la injusticia y la persecución. Recordemos que el escritor Álvaro Vargas Llosa ha sido querellado por un personaje cercano a Toledo y ha decidido no regresar al Perú. Igual ha ocurrido con el periodista Beto Ortiz. Y se trata de personas que no comulgan con nuestras ideas". Oh, por favor. No me defienda, ¿quiere? Hágase un servicio: ubíquese, acusado. No me venga ahora con solidaridades. ¿Creyó acaso que nadie iba a darse cuenta de que intentaba colgarse de mi fama? ¿Qué cosa?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4. DESLEALTAD. Primero el Doc dice que Humala Tasso mostró un "alto nivel de deslealtad" con sus subordinados en el así llamado levantamiento de Locumba. Y un par de minutos después añade: "La verdad monda y lironda es que él se prestó para facilitar mi salida del país en el velero Karisma". Si tal como lo sospechábamos desde un principio, la cueca fue así y, con tal de distraer la atención de la tribuna, Humala fue capaz de montar una épica escenificación tan solo comparable con la pasión del Cristo de Comas, ¿no debería Vladi estarle eternamente agradecido?, ¿no le sirvió para fugarse calladito y por la sombra mientras todas las cámaras apuntaban a otro lado? ¿Si entonces lo llamaba "patriota" por qué ahora le dice "falso valor"? Sobre la grosera delación del viernes, me pregunto: ¿no contiene, precisamente, un alto nivel de deslealtad con su eficiente subordinado?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;5. IRRESPONSABILIDAD. Ninguna como la nuestra, la de los periodistas que ya hace rato tendríamos que haber aprendido que no hay que publicar obligatoriamente todo lo que la sapaza de Estela Valdivia logra sacarle al jefe por lo bajo con su minigrabadora ni hay que darle media línea de prensa ni un segundo de transmisión a todo lo que Montesinos haga, deje de hacer, diga o no diga. Cuando necesitemos su opinión, se la pediremos. Mientras tanto, que se coma su cana nomás y que se joda. Pero que se joda calladito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;6. LOCURA. Será todo lo Doc que él quiera pero -un momentito- él no es quien para decidir quién está loco y quién no. Y mucho menos en un país que no es, precisamente, el imperio de la sensatez y la cordura. Los abajo firmantes queremos expresar nuestro abierto rechazo a las injuriosas expresiones por él vertidas, ya que pretende darle a la sana locura una connotación peyorativa y discriminatoria que contribuye a empeorar las frecuentes y dolorosas manifestaciones de intolerancia de que somos víctimas en nuestra sociedad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Atentamente; el Loco Quiroga, el Loco Poggi, el Loco Cardenal, el Loco Perochena, el Loco Bucaram, el Loco de los Balcones, el Loco Cánepa, el Loco Totó, el Loco Letts, el Loco del Pollo, el Loco Zileri, (siguen firmas).&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31965909-115696165682906387?l=nadieseduerma.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nadieseduerma.blogspot.com/feeds/115696165682906387/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31965909&amp;postID=115696165682906387' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31965909/posts/default/115696165682906387'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31965909/posts/default/115696165682906387'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nadieseduerma.blogspot.com/2006/08/posibles-dosis-de-locura.html' title='POSIBLES DOSIS DE LOCURA'/><author><name>Perú 21</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31965909.post-115679181293260803</id><published>2006-08-28T11:57:00.000-07:00</published><updated>2006-09-02T16:10:27.383-07:00</updated><title type='text'>EL GRAN CEBICHE DE LAS LAGRIMAS</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Como el título lo indica, el presente artículo versa sobre la inconmensurable nostalgia del Perú perdido. También sobre el influjo que Miami ejerce sobre la nueva poesía nacional. Y sobre cómo un patita de Camacho que estudió periodismo en la de Lima -y que tendría que haber sido cantante o, mínimo, torero- se cachueleó tocando congas y cajón antes de mandarse mudar, llevando muy en alto los colores de la Patria, a Estados Unidos donde -con gran diligencia- fungió, durante dos años, de sigiloso portero de un edificio habitado por octogenarios en la misma playera Collins Avenue que le da título a uno de los intensos poemas que publicara en Hechos Reales, su ópera prima presentada, a fines del 2002, en la Feria del Libro de Miami. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Ninguno de los asistentes aquella mañana logró explicarse qué estaban haciendo glamorosas top models, afamados fotógrafos y diseñadores de modas en dicho recital. Los convocaba, sin duda, la suprema elegancia de la melancolía. Y una sorpresa: aquel joven e ignoto aeda de ancestros incas se había convertido, sin saber cómo, en el editor de la versión en español de Vogue, la revista de alta costura más importante del planeta. Remember his name: Julio Llerena Caballero. Los que antes lo batían: "¡Vago, vago!" ahora le bailan: "¡Vogue, vogue!" &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Cuando un peruano llega a Miami, los peruanos que viven acá le dan la bienvenida al recién llegado invitándolo a comer un cebiche, ¿no es cierto?, ¿y eso es absurdo? No. Lo que pasa es que el que extraña el cebiche soy yo que vivo acá, así que soy yo el que tiene una necesidad imperiosa, casi biológica de cebiche y tengo que comerlo como sea y no me importa en absoluto si el otro lo que quiere es una hamburguesa, porque cuando yo llevo a un peruano a comer un cebiche en Miami lo que quiero, en realidad, es regresar, de algún modo, a esa magia de ser peruanos no solo comiéndome el cebiche con todo lo que eso significa sino, además, compartirlo con el peruano que acaba de llegar y con el cual voy a poder regresar a mi país imaginariamente. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Ojo, dije: regresar, que, una vez más, es lo que yo quiero hacer. Otra vez: yo y no él que recién está llegando del aeropuerto y viene de vacaciones y lo último que quiere en esta vida es seguir hablando del Perú y mucho menos comiendo ese patético cebiche de red snapper y sorbiendo esa leche de tigre de jalapeños con key lime que, de lejos, va a ser el peor cebiche de toda su vida. ¡Qué idea tan precaria tendremos de lo que es realmente el Perú, que lo único que se nos ocurre para reconocernos es comernos un cebiche! Increíble, ¿no? Y por supuesto, el veredicto será: No es igual. Es el primer comentario que se te ocurre apenas le das la primera probada. Pero lógico, nunca va a ser igual, pues. Esa es la idea. Uno se va, precisamente, para que las cosas no sean igual. ¡Para eso se va uno!, sino, ¿para que te vas? Una vez, Cecilia Alegría vino a hacerme una entrevista y me preguntó si yo me había venido de Lima a Miami esperando que me fuera mejor. ¡No!, ¡yo me vine con la esperanza de que me fuera peor! Alucina. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Nada vas a encontrar allá afuera aprende/salvo el aliento de las calles/y la certeza de que a algún lado/ vas a volver. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Yo toco cajón, me llega al pincho decírtelo, pero sí, pues, toco cajón. Pero, eso sí, nunca he cantado valsecitos. No, no, cuando yo comencé a sospechar que el vals era una cojudez, leí Conversación en la Catedral y me convencí del todo. Mi peruanidad no tiene nada qué ver con eso. Por eso no me gusta mucho pensar por qué me fui del Perú. No me gusta hacerlo, pero me lo pregunto. Y me respondo: me fui del Perú porque me dio la gana. Las cosas que han pasado/han pasado porque sí/cada vez son menos las preguntas &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Lo que tal vez es difícil es que la gente no calcula cuán diferente va a ser la experiencia acá, sobre todo si te pasa como yo que llegué al Miami de los desesperados, de los ilegales, de la gente que no tiene más alternativa. Nadie se imagina que Miami puede tener ese rostro de supervivientes, de prófugos, de vagabundos. Pero así es, Miami está atestado de gente que viene porque no le queda más remedio. Aunque podría también decirse lo contrario, que es la gente que se queda en el Perú la que no tiene más remedio. Y también estaríamos diciendo la verdad. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Nadie nos conoce en estos vecindarios (...) pero tenemos un auto y un televisor/y el muchacho que vende gasolina/aprendió a llamarme por mi nombre. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Lo que significa estar solo, yo lo he venido a aprender recién aquí. En el Perú, la soledad era parte de mi condición personal, nunca he sido de andar en patota, tampoco he sido ningún cacherito. Pero mi soledad era electiva. Aquí, en cambio, es una condición indesligable: estás lejos de todas partes, estás desligado de todo. Aquí no tienes adónde correr. O te las arreglas o te las arreglas. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;No te reconoces en nada ni en nadie. Mi collera son mi mujer y mi hija. Eso es todo. No hay amigos, ni familia, no hay nada. ¿Qué te queda? Miami es una ciudad agobiante, monga, asfixiante. Aburridísima. Ni siquiera es una ciudad. Es una aldea donde no hay nada qué hacer. Cuzco o Arequipa son mil veces más excitantes que Miami. Pero yo creo que Miami es perfecta para una sola cosa. Para escribir. Especialmente para escribir poesía. Porque te encapsula, te aísla, te encierra dentro de ti mismo. Pero no se te ocurra buscar bohemia ni mucho menos vida cultural porque no existe. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;¿Por qué quisiste publicar tu libro en el Perú?Porque salía más barato.¿Nada más?Bueno, además me interesaba saber cómo lo iba a tomar la crítica nacional, o sea: mis patas. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;No sé por qué sentía que el libro significaba algo así como regresar mejor de lo que me había ido. Creo que la gente lo recibió bien. ¿Sabes qué? Cuando regreso a Lima todavía siento que estoy en mi cancha, que estoy jugando de local. Pero cuando pienso en mi casa, ya pienso en Estados Unidos. A veces hasta me descubro hablándole a mi hija Abril en inglés, o sea, let´s go to the bathroom, no? Abril baja con prisa/de la silla/y olvida -como es lógico- los deberes de la tarde/arroz y pollo frito que dejará enfriar. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Los temas que yo elegí son temas tan manidos: el desarraigo, la soledad, el amor a la mujer o a los hijos que...el riesgo de escribir mala poesía es inmenso, pero como diría Chabuca Granda, cada canción con su razón, es decir, tuve que tener bien claro que Abril Llerena tiene que funcionar como personaje literario porque salvo a mí y a su vieja, ella no tiene por qué importarle a nadie. Ayer mi hija llegó hasta mi cama/protestando a gritos por mi sueño/despierta/acabó la noche -me dijo. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Hechos Reales esquiva el melodrama, su ternura es económica, casi tacaña ... ¿O pudorosa? &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;No es pudor, es un asunto de verosimilitud, más bien, yo me puedo pasar la noche hablándote de mi hija o de mi hermano, pero la literatura tiene que ser verosímil, Vargas Llosa decía que cuando investigaba para La Fiesta del Chivo se encontraba con eventos tan espectaculares y tan increíbles que decidía no ponerlos en la novela porque nadie se los iba a creer. Ayer en el televisor /la fundadora de la sociedad/de alcanzados por un rayo/declaraba amar la vida y los cielos azules. Me parece mejor sugerir las cosas que decirlas. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Uno aspira a que la gente entienda la sutileza, cuando yo digo: el noticiero ha anunciado mucho frío pero eso es algo que yo puedo soportar. El lector agudo se preguntará: ¿Y qué es lo que no puede soportar? Se lo preguntará, ¿verdad? Ese es el mérito del libro, espero. Es una emoción áspera, sí, tienes razón creo, es una ternura casi cruel. ¿Será por eso que, de cariño, mi esposa me dice "mi hielito"? Tal vez es una cuestión más de personalidad que literaria, yo no soy efusivo. Soy tímido, seco, medido. A mí el televisor me tiene capturado/acabo de encontrar una película espantosa/y he decidido verla hasta el final. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;He seguido tocando con un grupo de música negra peruana, tocando cajón, congas y también con una orquesta de peruchos que anima fiestas en Miami Beach. En Lima, en cambio, en Barranco tocaba una noche con La Sarita y la siguiente con Del Pueblo, del Barrio Pero esta chamba de Vogue como que no le hace mucho juego a un ex percusionista de Del pueblo, del Barrio, que no era precisamente, una banda muy fashion, ¿no? Ja, ja, ja&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Yo no sé. Me ha pasado que hay mañanas en que me despierto pensando: soy Forrest Gump, me pasan las cosas y yo no sé ni por qué me pasan. Entro en tu casa como un objeto invisible/el mal necesario/y me invitas a llevarme las bolsas de basura/abrirte las botellas de licor/cambiarte los bombillos quemados de la sala. Yo vengo de un barrio ficho, vivía en Camacho, mi vecino era el cholo Toledo, alucina, estudiaba en la de Lima. O sea, pues, yo no era ni del pueblo, ni del barrio y, de pronto cuando tenía que tocar, como había que cargar las congas y todo eso, yo llegaba manejando la cherokee de mi viejo, bien hijito de papá, pues, ¿no? &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Pero yo nunca me tragué ese cuento. Y paraba metido en el Festival de Juventudes Comunistas y tampoco me la creía, pues. Lo importante no es estar, sino saber por qué diablos estás. Y yo tenía una razón: quería tocar. Punto. Y te exhibes sin reparos/y apareces como el hombre en estado natural/el mono que escupe y bendice su jaula/que calienta su carne y se la come/y luego se duerme frente al televisor. Podía tocar feliz de la vida en un antro de fumones, qué importaba si yo lo que quería era tocar. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Yo he cantado música clásica, he cantado el Stabat Mater, el Mesías de Haendel completito con el Coro de San Fernando. Conozco tu reino. A los 16 años, quería ser cantante o torero, pero me cambió la voz y ya no pude cantar y, pucha, matar toros me dio una pena... Sé a qué hora despiertas/a qué hora vuelves del trabajo/conozco a tus amigos/la ubicación inmóvil de tu cama. ¿Cómo cuernos vine a parar a Vogue? No tengo idea. Dejé cientos de copias de mi currículum durante dos años por todas partes hasta que -cuando ya creía que nunca me iban a llamar de ningún sitio-me llamaron. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Y dio la casualidad que había una persona que estaba casada con el amigo de un amigo y me dieron una tarea: me encargaron que hiciera una crónica común y silvestre. Y la hice y se quedaron fascinados como si lo que hubiera escrito fuera pues, el cantar de los cantares y luego me dijeron que lo que buscaban, en realidad, era un editor para Vogue en español. La cagada. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Después de dos años como portero, portero de edificio, imagínate...¡si me llamaban de El Chino también iba corriendo! Alguien supone desde afuera/tu secreta vida interior/transita por tu puerta y te imagina vivo/tras la puerta. Me moría por escribir. Y yo no sabía nada de modas, yo usaba medias de dos colores como Kiko Ledgard y usaba polos blancos misiazos, pues, con logos de Don Vittorio, de margarina Manty, de E. Wong.... nada qué ver con modas, si me acuerdo que, una vez, estábamos de shopping y mi viejo encontró aquí, en una tienda, una camisa de 500 dólares y se quedó lelo, escandalizadísimo y yo, peor. Y ahora mi chamba consiste en hablar de camisas que cuestan 1000 dólares y de pantalones que cuestan 3000, así que ahora cuando veo uno de 300 digo: chucha, qué barato. Yo, en cambio, tengo memoria/de tus hechos reales/tu rastro inútil, hermoso/por la tierra. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Lo disfruto, sin duda, pero es mi trabajo. ¿Puede llegar a ser una aventura? Sí, hermano. Puedo escribir artículos muy cojudos, sobre exposiciones de arte como una a la que fui el otro día de diseños de zapatos de Salvatore Ferragamo, centenares de zapatos y ... no había ni mierda qué decir al respecto de nada y tuve que hacer, pues, mi investigacioncita y descubrí que el tipo este era un ricachón italiano con suerte y me largué a contar la historia del tío porque la exposición era una aburridera. Lo paja es que yo escribo lo que me da la gana y nadie me edita. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Por ejemplo, entrevisté a Ricky Martin y me esperaba pues lo que te esperas cuando vas a entrevistar a Ricky Martin, o sea, un auténtico huevonazo, ¿no? Pero me encontré con un personaje bien interesante. Y le escribí una nota nada chupamedias. Y él me dijo, por ejemplo, que en Bangladesh, la gente cantaba de memoria sus canciones en español y que "¡Joder, eso era mágico!" Y escribi "¡Joder!" que no es lo usual, pero yo lo puse y allí se quedó y créeme que ese no es, en absoluto, el lenguaje de Vogue en ninguna parte del mundo. Me puedo, además, dar gustos, entrevistar a gente, a mujeres, solamente porque las quiero conocer en persona, como me pasó con Susan Orlean, la autora de El ladrón de Orquídeas que yo acababa de leer el libro y de ver la película Adaptation y me había encantado. Así que, como estábamos por empezar la temporada Primavera-Verano...&lt;br /&gt;¿La temporada primavera-verano? ¡Ja, ja, ja! &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;No te rías, pues, es que en eso tengo que pensar ahora, ¿no? Es una revista de moda, no te olvides. Y la directora dijo: "Ay, empieza la primavera, ¿no hay algún libro que tenga que ver con flores?" ¿Las Flores del Mal? &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Claro, "Prohibido suicidarse en primavera", ¿no? y, bueno, ya te imaginas, escucharon "orquídeas" y dijeron: nice! ¿No? O sea, regio, cholito. Pucha, no paré hasta conseguir la entrevista que, de repente, a la revista no le interesaba un pepino, pero a mí sí. Y mientras haya gente que sepa un culo de modas, yo seré la contraparte porque soy, simplemente, el único huevas al que se le ocurre cómo contar todas esas historias. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;La editora de alta costura viene y me explica, ¿sabes qué? hay una sección especial de no sé cuántas páginas sobre el rosa y, bueno, tú sabes que el rosa estuvo muy de moda en los 80 y la tendencia está regresando con mucha fuerza y tal y tal y tal... ¿Y yo? Normalazo. Te lo escribo, nomás, causa. Como si fuera un experto.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31965909-115679181293260803?l=nadieseduerma.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nadieseduerma.blogspot.com/feeds/115679181293260803/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31965909&amp;postID=115679181293260803' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31965909/posts/default/115679181293260803'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31965909/posts/default/115679181293260803'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nadieseduerma.blogspot.com/2006/08/el-gran-cebiche-de-las-lagrimas.html' title='EL GRAN CEBICHE DE LAS LAGRIMAS'/><author><name>Perú 21</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31965909.post-115661780867088700</id><published>2006-08-26T11:34:00.000-07:00</published><updated>2006-09-08T10:22:24.113-07:00</updated><title type='text'>CARTA A MAMARITA</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;strong&gt;Hace 22 años conocí a doña Rita León, una señora humilde que todos los días viajaba varias horas en micro para llevarle el almuerzo a su hijo Toñito, un pequeño que, tras un accidente, estuvo postrado meses y meses en la cama 437-1 del Hospital del Niño, adonde yo acudía como voluntario. &lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;strong&gt;No pude sino admirarla desde el principio y, naturalmente, nos hicimos grandes amigos. En 1993, cuando recibí la triste noticia de que mi madre tenía el mal de Alzheimer, Rita fue la única persona a la que llamé para pedirle ayuda. «No te preocupes, mi rey» -fue su respuesta- «a ti y a tus padres yo los voy a cuidar siempre». &lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;strong&gt;Así lo hizo, desde entonces, a costa de todo. Y lo sigue haciendo, día tras día. Cuando la vida, sabiamente, se encargó de darme merecidas palizas, Mamarita fue la única que siempre estuvo allí, abrigándonos con sus cuidados incansables y, cuando hacía falta, también dejando aflorar su arequipeña garra y defendiéndonos como una fiera. Esta carta abierta intenta ser, sencillamente, un testimonio de gratitud a la mujer extraordinaria que se compró todos mis pleitos y puso las manos -mil veces- al fuego por mí. A la amiga que me salvó la vida. &lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Mi querida Mamarita:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Son las diez de la noche y acabo de terminar de acostar a mi mamá... y de pelear con mi papá. Han sido solo tres días, los primeros tres días a solas con ellos y muchas, muchísimas cosas me dan vueltas por la cabeza y el corazón. Tantas, que he tenido que salir del cuarto del hotel a buscar una computadora para tratar de ordenarlas, para que me entiendas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya sabes que yo prefiero escribir las cosas que decirlas y por eso, muchas veces, cuando las digo casi siempre las digo muy tarde. Mis amigos me escriben para preguntarme: «¿Llegaron tus papis? ¿Ya estás feliz?» Les respondo que lo que tengo, en realidad, es una inmensa confusión de sentimientos que yo sé que solamente tú vas a entender.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La noche del domingo, en el aeropuerto de San Francisco, cuando después de tanto tiempo de espera y tantos problemas y tantas decepciones y tanta angustia, finalmente los pude reconocer entre la multitud -ya sabes- me puse a moquear como una mamacha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era alegría pero también era pena, y creo que ninguna de las dos era más grande que la otra. Ver llegar a mi mamá en silla de ruedas, dormida, toda encogidita, tan frágil, tan indefensa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y a mi papá, tan extraviado, tan viejito, tan nervioso... me produjo el dolor tremendo de una culpa espantosa, la culpa de pensar que ellos no tendrían que haber pasado todo lo que han pasado todo este tiempo si no fuera por mi causa y que nada de esto tendría que haber ocurrido si yo hubiera logrado hacer con esto que me dieron (mi vida), algo siquiera un poquito más presentable, si hubiera buscado la única grandeza que hay que buscar: una vida sencilla, sana y buena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Por qué no lo hice, Mamarita? ¿En qué momento la cagué toda? Claro que no tiene caso que me haga reproches a estas alturas, pero tú me has pedido que te cuente cómo me sentí y así me sentí. Así me siento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando estuve por fin frente a mi viejita -que es un momento que, sin exagerar, había visto en sueños tantas veces en estos años de ausencia- me detuve delante de ella con mis flores en la mano y dejé que pasaran largos segundos mirándola a los ojos con la leve esperanza de que no fuera a ocurrir lo que yo tanto había temido. Pero, por supuesto, ocurrió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No me reconoció, para qué te voy a mentir, no hizo el menor gesto de saber quién era yo, así que me limité a abrazarla largo rato. La aeromoza que empujaba la silla de ruedas se puso a llorar como una zonza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después, cuando abracé a mi papá, me di cuenta de algo que seguramente te va a sorprender:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;tengo 38 años y era la primera vez en mi vida que lo abrazaba. Y percatarme de eso fue peor porque ahí sí que les hice una escena y me puse a lloriquear con ruido y todo, mientras él no se cansaba de repetir: «Esas son lágrimas de alegría» -tratando de disculpar mis sollozos ante toda esa gente que nos miraba y dándome, de rato en rato, unas toscas y muy sonoras palmadas de paisano en la espalda. (¿Has visto cómo se abrazan los paisanitos borrachos? Bueno, pues. Igualito.)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una australiana se nos acercó a contarnos que había venido al lado de ellos durante todo el viaje y que mi papá se la había pasado preguntándole a dónde lo llevaban. En el carro, camino del hotel, el pobre terminó de confundirse por completo y comenzó a desvariar: dijo que unos chinos lo habían tratado de retener en Miami para hacerlo trabajar bajo la lluvia, pero que él y mi mamá habían conseguido escapar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo peor de todo es que, durante su relato, no dejó, ni siquiera por un momento, de llamarme "Salo". De todos los nombres del mundo, eligió ponerme el de Salomón, el más difícil de todos sus hermanos. Y cuando le dije que yo no era Salo sino Beto, me dijo: «Caray... ¿Qué te parece? ¡Somos tocayos!» Tocayos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa primera noche, a pesar de todo, las cosas fluyeron con suavidad. Al acostar a mi mamá me di cuenta de que sus piernas estaban muy hinchadas por el largo viaje, así que le puse unas almohadas bajo los tobillos. Intenté darle sus pastillas pero no conseguí que se las pasara así que te llamé a Lima y me dijiste que había que molerlas entre dos cucharas y dárselas con un poquito de jugo de manzana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por supuesto olvidé quitarle los aretes y también la plancha, así que se durmió con ella puesta (quizás por eso roncó tanto). Sus ronquidos me despertaron a cada rato sin conseguir molestarme ni siquiera un poquito. Cuando caía en la cuenta de que era ella no podía creer que de verdad estuviera allí, durmiendo a mi lado como cuando era chico y me daba miedo dormir solo. Pero lo que más me sorprendió de todo fue escuchar por primera vez con qué ganas se ríe a carcajadas en sus sueños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A medianoche mi papá se levantó y dio vueltas por la oscuridad, tropezándose con todo. Acaso confundiéndola con un árbol, estuvo a punto de ponerse a orinar bajo una lámpara de pie. Me levanté a guiarlo las tres veces que se despertó y dejé la cortina entreabierta para que, al amanecer, la luz se filtrara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A las ocho en punto, aprovechando que mi mamá duerme hasta tarde, bajamos juntos al comedor a desayunar café con leche, huevos revueltos y cachitos. Y hasta hubo tiempo para dar una vuelta por el muelle y ver el mar y el puente anaranjado y la isla de alcatraz y regresar haciendo una escala en esos madrugadores puestos donde venden una humeante sopa de cangrejos a la que llaman Clam Chowder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi papá lo observaba todo fascinado como un niño de cinco años. «No hay nada que hacer. Italia es otra cosa» -fue su comentario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después subimos a la habitación. Eran las diez y doña Irma ya estaba despierta. Le di los buenos días con un besito y me dijo: «gracias». Entonces vino el momento de la verdad: levantarla casi en peso, llevarla al baño, ducharla, vestirla... Me puse tan nervioso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sabía qué hacer ni cómo hacerlo. Creo que fue allí que realmente me di cuenta de todo lo que, poquito a poco, nos ha ido quitando su enfermedad: sostenerla para que dé unos pasitos, asearla, vestirla, peinarla, atenderla en todo como si fuera de nuevo una bebé . ¡pero una bebé de 70 kilos! Y una bebé voluntariosa, además.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una que no siempre coopera. Algo tan simple como levantarle un pie para ponerle una media, se convierte en una proeza, te hace guerrear y sudar a chorros. Meterla a la ducha -a ella que siempre fue tan pudorosa- y entibiarle el agua y enjabonarla y sentirla tan pequeñita y asegurarse de que cierre los ojos para que no les entre champú. Y después, a vestirla. Otra batalla feroz luego de la cual termino empapado y exhausto. Mientras terminaba de amarrarle los pasadores de los zapatos, me volvió a hablar y pude entenderle con perfecta claridad. Me dijo: «No me fastidies».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y mientras intento hacerlo lo mejor que puedo y me armo de la paciencia que no tengo para no contestarle una pachotada a mi papá que me resondra porque soy tan torpe y le pongo tan mal el camisón, a lo único que atino es a pensar:- A ver, a ver... ¿cómo haría esto Mamarita? ¿Cómo hiciste? ¿Cómo haces? ¿Cómo has hecho? Ay, Mamarita. Cada detalle, hasta el más chiquito, me hace bendecir cada día más el inmenso amor con que has cuidado sin pedir nada a estos dos viejitos durante estos tres larguísimos años. Dios mío. Tres años. Y&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;o llevo cuidándolos tres días y ya estoy pidiendo chepa. ¿Cómo has hecho? Para guiarlos de la mano cuando todo estaba tan oscuro, para darles casi todo cuando no había casi nada, ¿cómo hiciste?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera noche, cuando ellos se durmieron, me puse a abrir sus maletas y me alegré de reconocerte en todos esos pequeños detalles tan tuyos. La ropita tan coqueta que les escogiste, sus zapatos nuevos, sus talcos y sus colonias. Las pastillas perfectamente organizadas en bolsitas de Essalud.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La libreta con las indicaciones: cuándo el Cardiotor, cuándo el Aricept, cuándo el Lipitor. Los cartelitos -con sus nombres y mis teléfonos- al cuello, como si fueran chicos excursionistas. Y los billetes dobladitos, desperdigados por todas partes, para que de todos modos los encontraran, si llegaban a hacerles falta. De una cosa sí no tengo duda: ellos dos y tú son la única familia que yo tengo y necesito. De no haber sido por la fuerza de tu cariño, hace ya bastante rato que ellos no estarían aquí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dice mi amigo Martín que no debo pensar ni en el pasado ni en el futuro, que debo disfrutar el instante tan esperado de estar con ellos. Y creo que tiene razón. Trato de hacerlo con todas mis fuerzas. Cuando me desespera, por ejemplo, ver que el viejo Humberto se puede pasar media hora estirando y doblando maniáticamente una bolsita de plástico (tú sabes que no exagero: ¡media hora!), me río solo y me digo: cuando no estemos juntos, esto también lo voy a extrañar. Porque sé que así será....&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy en la tarde estuvimos detenidos los tres delante de una playa preciosa con un faro y un galeón y la arena increíblemente sembrada de gaviotas. Y de repente, comenzó a llover a chorros, como si el cielo se estuviera viniendo abajo. Mi mamá se secaba la cara con las manos, me miraba con esa miradita traviesa que no ha perdido y se reía a carcajadas. Y mi papá, todo alarmado, exclamaba:«Ay, carijo, carijo...¿y ahora qué hacemos?»&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y yo le respondía que nada, que esta maravilla no ocurría a diario y que aprovechara: «No hacemos nada, tocayo. Tú, tranquilo. Total, solamente es agua.» Nos quedamos quietos y callados largo rato. La lluvia de esa tarde se encargó de camuflar mi breve pero perfecta felicidad. Y ni cuenta se dieron de en qué momento entré en desigual competencia con ese cielo encapotado. Total, solamente es agua.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Beto&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31965909-115661780867088700?l=nadieseduerma.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nadieseduerma.blogspot.com/feeds/115661780867088700/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31965909&amp;postID=115661780867088700' title='5 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31965909/posts/default/115661780867088700'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31965909/posts/default/115661780867088700'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nadieseduerma.blogspot.com/2006/08/carta-mamarita.html' title='CARTA A MAMARITA'/><author><name>Perú 21</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31965909.post-115645096965606889</id><published>2006-08-24T13:09:00.000-07:00</published><updated>2006-08-24T16:45:05.100-07:00</updated><title type='text'>UN DIA DE TRANQUILIDAD........</title><content type='html'>Hace tres meses , con ocasión del Día de la Madre, publiqué un post que -la verdad- no había sido escrito para tal fin.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se trataba de una íntima carta que quise enviar en señal de gratitud a Mamarita, la señora que ha cuidado de mis padres durante mis años de ausencia. Para suerte mía, su regalo le encantó, y con eso me hubiera dado por recontra bien servido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero -a partir de aquel post- más cosas buenas ocurrieron y, entre ellas, una francamente extraordinaria: como un pequeño ejército que surgiera, por generación espontánea, de la nada, aparecieron un montón de amigos desconocidos formando voluntaria fila en mi buzón de mensajes : &lt;strong&gt;betoortiz_ @hotmail.com &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;En 19 años de periodismo, nunca me había ocurrido algo así. Quizás muchos de los que leyeron ese post se reconocieron en alguna línea (que es lo mejor que puede ocurrir en la vida de un escritor) y no pudieron evitar ceder a la tentación de mandar sus cartas: generosas, confesionales, tremendas, o suspicaces pero todas, sin excepción, providenciales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy he querido compartir este milagrito modesto porque creo -francamente- que el rol de heraldos del Apocalipsis se vuelve cada día más cansón. Y porque no hay derecho a que la voz cantante la lleven siempre los mismos. ¿Sí o no? Busquen un sillón cómodo y léanse, causitas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para quiénes no han leido " La carta a Mamarita " , lo volveré a publicar, en éste modestísimo blog )&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El post de hoy, lo hicieron Ustedes :&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es la primera vez que le escribo a alguien que no conozco y también la primera vez que escribo una carta a un diario. Compré el Perú.21 de hoy y, como todos los domingos, esperé hasta estar tirado en mi cama para leerlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo iba bien hasta que llegué a tu columna. 'Ta que me cagaste. En serio. Perdí a mi madre hace casi 16 años cuando era aún un huevas tristes en la secundaria. Quizás por eso o por la obtusa crianza que tuve como testigo de Jehová, fechas como esta pasaban sin pena ni gloria en mis almanaques.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Decirle "feliz Navidad" a alguien era lo mismo que preguntarle qué hora era. Solo la celebración del Día de la Madre me dejaba extrañamente inquieto. Tu columna de hoy me produjo una conmoción nueva, de esas imposibles de ubicar porque no sabes ni dónde te duele. Casi no pude terminar de leerte, pues mis lagrimones estuvieron a punto de perforar la página del diario. Gracias man, aunque solo sea por haberme hecho llorar como un niño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Cristóbal&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No me caes bien. Me pareces un hombre superfluo, engreído y excesivamente irónico, pero después de tu artículo de hoy, casi estoy dispuesto a perdonarte.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Ethelwoldo&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Ica&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Solo quiero pedirte que seas feliz y que aproveches cada momento al lado de tus viejos, llena tu corazón de cada pequeño detalle para que, de repente, cualquiera de estas noches los engarces y hagas con ellos un rosario o los conviertas, simplemente, en una almohada para, sobre ella, dejar descansar un poco esta vida que, a veces, pesa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Carmela&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Me has sorprendido bastante al contar que alguna vez fuiste voluntario en un hospital. Eso de dedicar energías y tiempo -y de perder dinero- sumergido anónimamente en un espacio desgraciado y pobre, podría parecer lo más alejado a lo que vendes de ti mismo, y sin embargo ahí está.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me parece sumamente interesante, y no solo porque se trate de ti, creo que también de mí y quizás de otras gentes que se diseñan para afuera de una forma que no condice necesariamente con lo que pasa por dentro. ¿O es que se quiere purgar culpas? ¿O simplemente, hacer el bien sin mirar a quien? Es raro, mi estimado, todo es raro. El bien siempre tiene trastienda pero eso no importa si nadie lo sabe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Rafael&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soy una mujer de 54 años, tengo el hábito de la lectura y aunque últimamente ya no me apetece comprar el diario , pero hoy lo compré.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tu columna me llegó muy profundamente porque mi suegro tiene el mal de Parkinson, y su esposa, demencia con sordera. Mi madre, artrosis de cadera y, en fin... los familiares nos turnamos para cuidarlos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A mí, particularmente, me gusta hacerles masajes con crema o aceites en las piernas y los pies, recortar y limar uñas, pasearlos en sus sillas de ruedas y leerles algo cuando están lúcidos o sencillamente sumergirme en sus momentos de locura y confundirme con sus recuerdos más antiguos como si yo también hubiera vivido cuando ellos eran jóvenes. ¿Sabes qué? No lo tomes como un tormento porque no lo es; es una tarea deliciosa. Pero quiero que sepas, desde ya, que puedes contar conmigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si en algún momento tu Mamarita necesita un descanso, te ofrezco mis manos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Clemencia&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debo decirte que estoy un poco molesto contigo, pues no me gusta empezar el día llorando pero, gracias de todas maneras, por haberme permitido darme cuenta de muchas cosas importantes que estaba dejando pasar con los días.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Wilfredo&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Leyéndote he caído en la cuenta de que hace como un mes que no hablo con mi padre. No importa qué día estemos, hoy voy a llamarlo sin falta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Martín&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Te escribo desde el Callao para decirte que es de valientes reconocer, públicamente, los errores y los desamores y que me alegra saber que has tenido la oportunidad de compartir con tus viejitos esos momentos irrepetibles en la vida. Yo soy muy creyente y le agradezco a Dios por haberte dado esa oportunidad de mirarse a los ojos y de aceptar el silencio.Gioconda.&lt;br /&gt;Hoy te leí y pude ver mi futuro allí escrito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Pilar&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es lunes y son las 11 de la mañana en el Perú. Recién estoy leyendo los periódicos del domingo. Ayer fue un día de emociones encontradas, y por lo mismo, muy ocupado. Mi mamá tiene 95 años (soy hija, madre y abuela) y aunque mentalmente está bien, también hay que hacerle todo, pues su movilidad es casi nula.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no te he escrito para contarte la vida de mi mamá, sino para decirte que leí tu carta a mi tocaya. Muchas veces pensé que tus escritos eran idiotas y me preguntaba por qué tú mismo te maltratabas tanto escribiendo y haciendo idioteces si no tenías por qué. Es una pena que tu mami no pueda leer tu carta, pues en ella desnudas tus verdaderos sentimientos. Es obvio que los otros, los que muestras en la televisión cuando haces de payaso, no son verdaderos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Deseo que pronto cambien las cosas en el Perú y que así, al fin, puedas regresar.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Rita&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Gracias a todos ustedes.&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31965909-115645096965606889?l=nadieseduerma.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nadieseduerma.blogspot.com/feeds/115645096965606889/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31965909&amp;postID=115645096965606889' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31965909/posts/default/115645096965606889'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31965909/posts/default/115645096965606889'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nadieseduerma.blogspot.com/2006/08/un-dia-de-tranquilidad.html' title='UN DIA DE TRANQUILIDAD........'/><author><name>Perú 21</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31965909.post-115626484142918327</id><published>2006-08-22T09:39:00.000-07:00</published><updated>2006-08-23T23:39:15.326-07:00</updated><title type='text'>CONOZCA EL INTERIOR</title><content type='html'>Una controvertida exposición está fascinando -y horrorizando- a los neoyorquinos. El mensaje de los muertos que la integran: la belleza verdadera es la de adentro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El asunto es más simple de lo que parece. Primero te arrancamos el corazón, luego te lo embalsamamos con formaldehído. No contentos con eso, lo disecamos para poder usarlo mejor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez disecado, lo sumergimos en acetona para eliminarle completamente el agua. Así deshidratado, lo bañamos en silicona y lo sellamos en una cámara al vacío, donde la acetona se gasifica y es reemplazada por el polímero que te lo endurecerá todavía más. Lo ponemos dentro de una urna de cristal y listo. Ya está. Tu corazón convertido en pieza de museo, educando a la juventud, día tras día. (Claro que para llegar hasta allí, es menester que primero te hayas muerto).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Son los muertitos los que te reciben desde el instante en que entras a Body Worlds. Muertitos jugando béisbol o leyendo el diario. Muertitos mostrando orgullosamente los abductores, las vértebras o el páncreas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muertitos divididos en mitades que se miran casi besándose o rebanados al infinito como en una pintura de Dalí. Plácidas mujeres embarazadas con el útero expuesto. Bebés siameses. El cerebro de un congresista. Pulmones tiznados a muerte por la nicotina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El esqueleto del feto. El corazón del embrión. Y los que más extasiados contemplan todo son los niños. El responsable: Gunther Von Hagens, anatomista alemán e inventor del plastinado, una técnica de momificación que ha logrado atraer a más de 30 millones de visitantes en todo el mundo y recibir 10 mil donaciones voluntarias de cuerpos, amén de un centenar de juicios y amenazas de muerte. Pero él, que se considera, ante todo, un educador, no les teme: "Yo presento un hígado como un hígado, nunca transformaría un pene en revólver o un cráneo en florero. El cuerpo es bello siempre. El cuerpo nunca miente."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"¿Y qué hacen con las partes del cuerpo que no utilizan?" -le preguntó un reportero sensacionalista al que gustosamente habría embalsamado vivo. "Algunos los curtimos con sal a la intemperie y nos los comemos para navidades" -ironizó Von Hagen declinando abundar en las razones por las que la Iglesia católica rechazó de plano su bien intencionada, pero polémica propuesta de plastinar al papa peregrino.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31965909-115626484142918327?l=nadieseduerma.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nadieseduerma.blogspot.com/feeds/115626484142918327/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31965909&amp;postID=115626484142918327' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31965909/posts/default/115626484142918327'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31965909/posts/default/115626484142918327'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nadieseduerma.blogspot.com/2006/08/conozca-el-interior.html' title='CONOZCA EL INTERIOR'/><author><name>Perú 21</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31965909.post-115612865836874431</id><published>2006-08-20T19:47:00.000-07:00</published><updated>2006-08-20T19:50:58.383-07:00</updated><title type='text'>EL TALENTO , ESTA LENTO ?</title><content type='html'>1979. Todas las mañanas, en un viejo pero impecable Ford Taunus color verde agua, un serísimo dermatólogo progre que vivía a media cuadra de mi casa, me hacía, gratis, la movilidad de ida a mi aburrido colegio parroquial que, para buena suerte, era el mismo que el de sus tres chancones críos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como yo era más voluminoso que todos ellos juntos, viajaba siempre repantigado en el asiento delantero y el trayecto desde San Borja (donde mi casa tenía -para mi gozo y tu terror, China Tudela- una preciosa ventana redonda) hasta el rico Jesús María duraba una media hora que yo aprovechaba para gorrearle, fresquecitos, al doctor sus periódicos preferidos, periódicos izquierdosos o sinvergüenzas que, en mi familia, nadie compraba jamás ni por error: El Diario de Marka, El Caballo Rojo, Don Sofo y, muy especialmente: Monos y Monadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No incurriré en la tentadora huachafería de decir que en aquellos diarios viajes interdistritales se fraguó en silencio esta vocación acrisolada, este apostolado solitario al que quise consagrar mi existir atormentado. Sí diré, en cambio, otra más chévere y bastante más exacta: que gracias a esas transgresoras páginas -leídas medio a la volada- experimenté, a mis once añitos, la luminosa epifanía de descubrir lo que, en verdad, significaba cagarse maravillosamente de la risa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y -lo que es más mágico aún- conseguir que otros lo hicieran. Así como algunos niños que ven jugar a Maradona y piensan: "Algún día voy a jugar como él", yo leía las extraordinarias aventuras de Pepe Lumpen o Pepe del Salto y pensaba: "Algún día voy a escribir como Rafo León".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2006. Veintisiete años más tarde, entro al portal de Agencia Perú y lo veo en la foto abatido, hecho puré, desencajado. Leo: «Rafo León pide disculpas por plagiar a cronistas en su libro Lima bizarra». La primera pregunta que me asalta a mano armada es: What? ¿Puede alguien que escribe como Rafo León -o, salvando las distancias, como Bryce- querer plagiar el muy respetable trabajo de los jóvenes colegas apellidados Hidalgo, Masías, Peralta y Villalobos, a quienes -con todo cariño- debo haber leído pero no recuerdo especialmente?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé ustedes, pero yo, si fuera a plagiar, querría hacerlo con alguien que escribiera mejor que yo, ¿no es cierto? Y la segunda -más complicada todavía- es: ¿por qué lo hizo?, ¿para qué? Intentar siquiera encontrarles respuesta me pone en una triple encrucijada: 1) porque, como es obvio, soy fan de Rafo; 2) porque la casa editora de su libro es la misma que publicó mi novela; y 3) porque la mayoría de los periodistas afectados trabajan en la Empresa Editora El Comercio que es, como se sabe, también propietaria de estas páginas en que escribo. Pero ninguna de esas tres razones ni el haber leído, uno por uno, varias veces, todos y cada uno de sus dolorosos -y flojones- descargos, me impide decir aquí que me queda clarísimo que, esta vez, Rafo la cagó todita. Ningún escritor escribe sin releer lo que acaba de escribir. ¿Uy, te copié?, ¿qué cabeza la mía? ¿"Plagiar por descuido"? Imposible. Pero, por lo menos, tuvo la hombría de pedir disculpas y no se escudó en la típica soberbia de las vacas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hay derecho a armarse "su" libro con cut and paste. Está clarito. Rafo la recagó pero, ¿saben qué?, no me da la gana de contribuir a su despellejamiento público por eso. Qué buena vaina. ¿Acaso a los malos presidentes no los perdonamos siempre?, ¿por qué, entonces, esa perversa desesperación limeñita por crucificar a artistas a la primera?&lt;br /&gt;Alguien me envió Lima bizarra apenas salió y lo disfruté. Es un bonito regalo y no me sorprende que esté en todas las listas de best-sellers. Pero, para serles franco, me gustan bastante más las fotos que el texto en el que escasea el vuelo creativo y la ironía a que nos tiene suscritos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Contiene alguna información nueva para mí, sí, pero también es verdad que incluye páginas prescindibles como aquellas dedicadas a los partidos políticos que no creo que importen a los viajantes. Sus machaconas alusiones a la "gente fea" de Lima, además, me saben a rancio. Pero más allá de lo que a mí me parezca o me deje de parecer, el libro es un éxito y el éxito -dicen- no se discute. El bendito éxito que -sospecho- ha sido el verdadero culpable de todo este rollazo lamentable. Si no me creen, aquí lo tienen. No es Milli Vanilli, es Rafo León, unplugged:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Cada vez con mayor frecuencia me descubro a punto de marcar el número telefónico de alguno de mis amigos jesuitas y pedirle que me reciba por un tiempo: yo enseñando literatura a los comuneros sin cobrar nada. Me detengo y no hago la llamada porque de haberla hecho, a los cinco minutos me caería encima una vergüenza insoportable y tendría que deshacer semejante huevada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Demasiados años de psicoanálisis me han enseñado que las interpretaciones facilistas son como las ideas facilistas, confunden, banalizan. Yo tenía un tío que se llamaba Rafael de la Fuente Benavides (N. del E: Martin Adán) que se aguantaba tan poco a sí mismo que se fue a vivir al Larco Herrera con tal de sentirse protegido".&lt;br /&gt;Vergüenzas aparte, creo que Rafo es un loco genial, brillante, multifacético que puede hacer esto, lo otro y aquello. Y hacerlo bien, además. Y durante décadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No cualquiera puede pasar de escribir exitosas obras de teatro (como Amor de mis amores), a asesorar oenegés europeas como Radda Barnen, dándose maña, además, para dar vida a sus personajes más formidables: Caín y Abel, el subte renegado y su mellizo nerd y maricueca, por si alguien es tan joven que no tuvo el gusto. Escribe en joda o en serio, publica acá, allá y acullá, hace -feliz- su programa de televisión que -como suele pasar- se ha convertido en su estilo de vida, gana premios, gana plata, se vuelve famoso, vende, vende y quiere vender más, le llueven los proyectos y los acepta todos porque en Lima nada basta, se embarca en más de los que humanamente puede realizar, vamos, se siente un star, ¿a quién no le pasa?, se la cree pues, total, el ego se le inflama, se sobra, ¿acaso no tiene de qué?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Está en su mejor momento, se infla como zeppelín, levita sobre nosotros, los mortales. ¿Es un pájaro?, ¿es un avión? Es Rafo León y cualquier cosa con su nombre encima venderá. Se sobrecarga de proyectos a tal punto que un día quiere mandar todo a la porra pero ya no puede. Ya es un producto, una marca registrada. Se harta, claro. Reniega. Reclama otro trato. Le tira el teléfono a algún noble asistente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lanza por los aires una que otra secretaria. Sonamos. Se jodió. Se le colgó la red. Le volaron los plomos. Y listo, le nació el alien asesino de su diva interior que se encargará de devorarlo todo, comenzando por sus pobres musas que irá exterminando hasta que no quede ninguna. Patapúfete. A emergencia: inyecciones intensivas de humildad. Bájate de tu nube, Nubeluz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Aunque te llegue al pincho: la confrontación es tu esencia y eso no es malo ni bueno, simplemente es. Tu forma de confrontar te incluye, no lo puedes hacer sino es contigo adentro, botas el agua sucia con todo y bebe recién bañado. Es tu laya. Entiendo perfectamente que te duela persistir en la pelea a la distancia, porque no estás acá y lo que quieres -a ratos- es estar acá. Beto: a los dos días de estar acá estarías peleándote ya no contra los otros sino contra ti, por haber vuelto. Pienso, en verdad, que Lima para ti -para mí, para un montón de gente que andamos con el culo en varias sillas- es un antídoto contra la escritura, una mierda. Tú quieres escribir pero se te sale esa otra huevada que se llama narcisismo, mediante la cual mirarse el ombligo parece igual a mirar las cosas y el espejo es una sutilísima vitrina».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Justamente. Así pasa cuando sucede. Créanme. "Creo en el plagio y por el plagio creo", predicaba el vate Lucho Hernández. Yo le creo. Que tire la primera bolsa con pichi el escritor que nunca haya usado las palabras de otro como suyas. Que diga yo el infeliz al que jamás piratearon. Les cuento: alguien en Lima ha tenido la ostra de crear un blog con mi nombre y de colgar allí todos mis artículos sin mi permiso y, lo que es peor, de hacerse pasar por mí para perpetrar -como presentación- un mamotreto idiota, impresentable y, encima, con faltas de ortografía. ¿A ver cómo yo lloro menos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Estoy de salida de mis vacaciones y me comienzo a angustiar: no he escrito lo suficiente (100 páginas sin corregir), he gastado un huevo de plata, me espera Lima gris y castradora como nunca. Tengo un motivo adicional -como si me faltaran- para sufrir: he descubierto que no podría vivir en Cusco, contra lo que me decía una de mis fantasías más acariciadas. (...) Qué manía la de hacerse la vida difícil. Soy, además, un ser que aburre y se aburre muy rápido: no bebo alcohol, no me drogo, me gusta dormir temprano, solo trato de mantener conversación con muy poca gente, muy cercana. Es decir, estoy en las antípodas del 'Cusco era una fiesta' que aquí domina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; No sé, tendré que buscarme una utopía personal más alejada, por ejemplo en Huamachuco o en Moquegua, donde yo sea un misti exótico al que nadie se atreva a hablar porque, de repente, muerde».&lt;br /&gt;Un talento no es algo que uno se encuentre a cada rato, tirado en medio de la pista. Y no hay país que tenga tantos como para darse el lujo de arrojarlos al tacho. Pase lo que pase, Maradona seguirá siendo Maradona. Siempre. Al talento se le cuida, miserables.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31965909-115612865836874431?l=nadieseduerma.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nadieseduerma.blogspot.com/feeds/115612865836874431/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31965909&amp;postID=115612865836874431' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31965909/posts/default/115612865836874431'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31965909/posts/default/115612865836874431'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nadieseduerma.blogspot.com/2006/08/el-talento-esta-lento.html' title='EL TALENTO , ESTA LENTO ?'/><author><name>Perú 21</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31965909.post-115592511915395191</id><published>2006-08-18T11:15:00.000-07:00</published><updated>2006-08-20T14:35:08.210-07:00</updated><title type='text'>ESA ESTÚPIDA CANCION ¡¡¡¡</title><content type='html'>Acabo de cumplir 38 años y no estoy dispuesto a tolerarlo más. Me veo en la obligación de preguntárselo al mundo de una vez por todas: ¿Hasta cuándo churchill me van a seguir cantando el pelotudo happy birthday? ¿Ah?, ¿hasta cuándo?, ¿hasta cuándo tendré que soportar ese sistemático, macabro, sadomasoquista ritual de humillación extrema? ¿No les parece mortificación suficiente el ir llenándose inexorablemente de pecas y de canas hasta en los lugares más inhóspitos y agrestes?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por lo que Dios más quiera, tengan un poco de consideración con este inminente anciano. ¿Acaso no se han dado cuenta de lo absolutamente babosos que nos vemos todos -sin excepción- cuando lo cantamos? Si me dieran la alternativa, escogería un callejón oscuro, un cargamontón, un apanado de cumpleaños pero happy birthday... nooo, motherfuckers, nooo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Hace falta que lo explique?, ¿a quién se le ocurre una celebración que consiste en avergonzar delante de todos al presunto agasajado? Nunca sé qué cara poner cada vez que la entusiasta de turno me vuelve a acorralar con la condenada tortita en ristre, mientras el fuego tembleque de las velas ilumina siniestramente las miradas ebrias, las risas torvas y las caras mofletudas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras los miro, mientras los oigo cantar -y, por regla general, desafinan horrible porque parecería que, en el fondo, esa es la idea- mientras los miro -decía- paralizado de pavor, me pregunto en silencio, sin dejar ni un solo instante de rezar a mi ángel de la guarda: ¿Qué indecible mal habré causado en esta vida y en las anteriores para ser ahora merecedor de este suplicio miserable? Pero sobre todo, mientras los oigo repetir hasta la náusea, happy birthday, happy birthday, me pregunto: ¿por qué cuernos me están cantando en inglés si aquí, en el Cerro San Cosme, lo que se habla es castellano?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizás la respuesta sea que la versión en español es más idiota todavía: Cumpleaños feliz, te deseamos a ti. A ver, machuquen pausa, aguanta ahí: ¿cómo que te deseamos a ti? Si es TE deseamos no es a mi, ni a él, ni a ella, ni a ellos, ni a nosotros, ni a vosotros, ¿verdad? Si TE deseamos, obviamente es a TI, estúpido. O sea, no es a mí a quien desean, qué raro, es a ti.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Bon appetit. Pero sigamos, chicos, sigamos canturreando esta bonita canción para retardados: ¡Cumpleaños felices, te deseamos a ti! ¿Felices? O sea, primero era cumpleaños feliz, ahora es cumpleaños felices. Denme tiempo, quiero entender, soy bruto, (pero de buen cuerpo) y quiero entender así que denme tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A ver: cumpleaños felices. O sea, ¿cuántos cumpleaños estamos celebrando acá?, ¿y si es uno solo, entonces significa que es un cumpleaño?, ¿quiénes están felices?, ¿los años, los cumpleaños, los dueños del santo, los invitados?, ¿cumpleaños es singular o plural? ¿Y el "que los cumplas felices" dónde me lo dejan? Ahora que lo pienso no es tan mala idea, yo tengo derecho a ser felices.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cual si la agonía arriba descrita no fuera ya un brutal atropello a los derechos del hombre y del ciudadano, lo que viene después es aun más ruin. Cuando la infausta, interminable cantadita ñe-ñe-ñé ya parece aproximarse a su final, es menester, por supuesto, apagar las velas que, mal rayo nos parta, serán, claro, de aquellas que, una vez sopladas, se vuelven a encender, gracias al gentil auspicio del infalible chonguerito de rigor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es, por supuesto, faltaba más, el clímax, el momento culminante de la velada: hay que extinguir el pequeño incendio de un solo soplido con la clásica actitud canchera del chiquiviejo indomeñable. Antes de que lo hagas -es seguro- no faltará la pánfila que, alborozada, gozosa, beatífica, exclamará: «¡Un deseo, un deseo!» ni tampoco el huevas tristes que, como en todos los santos a los que lo llevaron vestido de taradito en su puta vida, graznará: «¡Sapo verde tuyú, apio verde tuyú!», para redondear la faena vociferando: «¡Ya no sopla, ya no sopla!», de modo tal que sus no pocos semejantes puedan, a su vez, reírse y aplaudirse a sí mismos mientras se ríen como es tan característico en ciertos primates criados en cautiverio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez que hayas logrado apagarlas todas con la mano, mojándote -expeditivo- los dedos con babas, serás aclamado, unánimemente y con gran estruendo. Te ovacionarán, cual si fueran los asalariados miembros de tu propia portátil. Serás vitoreado como si acabaras de meter un gol, o de lograr un triple mortal o de cerrar un gran discurso de campaña. ¿Y que has logrado? Un soplido. Tiene tanto sentido como aplaudir un pedo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y seguro que te tomarán cerros de fotos para recordarlo. Difícilmente voy a olvidar que, allá por el ochenta, cuando volver a tener elecciones presidenciales era una genuina novedad, se gestó, en el seno de mi familia, una aguerrida -y algo disparatada- célula belaundista que no titubeó en sacar provecho hasta del menor descuido para ejercer el proselitismo más desembozado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En aquellos días -recuerdo- después de los happy birthdays se aplaudía siempre en forma de disciplinadas maquinitas: ¡ac-ción-po-pu-lar, ac-ción-po-pu-lar! Qué papelón, caballero. Apostaría a que ni entre los parientes de Martha Chávez se ha llegado nunca a esos extremos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no prendan las luces todavía que se van a perder el fin de fiesta que es igual de descerebrado: "¡Queremos que partan la torta!, ¡queremos que partan la torta!" (sírvanse cantar con la no menos zopenca tonadita de "Porque es un buen compañero"), "¡queremos que partan la tortaaaa... si no, no nos vamos de aquí!".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me parece que hay que ser muy, pero muy muerto de hambre para irse a meter a casa ajena a exigir, en mancha, que se nos sirva de tragar a grito pelado y de ese modo tan ordinario, máxime tratándose de una ciudad distinguida como esta en la que las buenas costumbres nos han enseñado que el hecho de que haya una torta en el centro de la mesa no significa necesariamente que la vayan a partir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hay derecho a poner en compromiso a los anfitriones que la habrán adquirido con tanto sacrificio, calculando que les dure para la lonchera de los chicos de una semana, por lo menos. No hay derecho por más que creamos que es muy alegre y divertido el decírselos cantando mientras, matonescamente, dejamos en el aire la amenaza soterrada de tomar su vivienda y a ellos, de rehenes si no se cumple con nuestras abusivas exigencias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero hay dos cosas más deprimentes aun que el clásico happy birthday de fiestecita: el happy birthday por teléfono y el happy birthday de restaurante. Piense por un instante en el pobre chico del cumplemenos, o para ser aun más criollitos: del santoyo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Póngase en su lugar y pregúntese: ¿será realmente simpático llamarlo -de larga distancia- para cantarle al oído, por enésima vez, esta canción tan huevona considerando: 1) que ya se la sabe, 2) que está repodrido de escucharla y que, 3) encima, se la vas a cantar tú que ni siquiera cantas bien?, ¿será original?, ¿será entrañable?, ¿será placentero? Y, lo más importante: ¿será chistoso? Respóndase: ni cagando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A un amigo nunca se le hace eso. Si amaneció muy cantarín o cantarina, vaya y cómprese el equipo de karaoke más pacharaco que encuentre en Hiraoka y arránquese con Puerto Montt a todo lo que da, pero deje tranquilo el teléfono, ¿estamos? No se canta por teléfono. Nunca. Y, bueno, ahora le toca al japi verde de restaurante. Acabáramos. Ese es el peor de todos y, como no podía ser de otra manera, este año, maldita sea, me tocó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llega un momento en la vida de las personas -vamos a ver si me dejo entender, amigo lector- llega un momento -digo- en que lo único que quieres en tu cumpleaños es olvidarte por completo de que cumples más años. No pides más. Fue en ese ánimo precisamente que decidí esta vez mandarme a mudar a Atlantic City sin sospechar ni por un instante de lo que se trataba: un pueblito paupérrimo de New Jersey infestado de casinos rococós de alfombras moradas, esculturas de dioses griegos en pan de oro y alamedas techadas con cielo artificial que parecen haber brotado del cerebro de Chibolín bajo los efectos del fármaco de diseño conocido como crystal-meth.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los buenos amiguitos que -con la mejor de las intenciones- me llevaron ilusionados hasta este páramo de pesadilla en el que todo invita al suicidio, me invitaron, espléndidos ellos, a cenar a un restaurante más bien apacible que prometía permitirnos el sencillo privilegio de llevar tan monse fiesta en paz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cháchara y el vino fluían con placidez y casi estaba comenzando a pasarla bien cuando, de pronto, hizo su ingreso atronador la aterradora banda de las obesas celulíticas. No sé cuántas eran. Lo que sí sé es que nunca había visto tanto bofe junto y en movimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé si serían las cocineras pero venían vestidas de porristas, y en cuestión de segundos armaron un estrépito infernal (iban armadas de matracas, soplapitos y tapas de olla). Obligaron a toda la clientela a ponerse de pie. Alegría, alegría. Y a ver, everybody con las palmas. La suerte estaba echada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algún traidor me había delatado y ahora venían, zangoloteando los mondongos, a por mí. La más flácida de todas se me abalanzó y ciñó, juguetona, en mi cabeza una cretina coronita de cartón. Apuesto a que no adivinan lo que se pusieron a cantar&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31965909-115592511915395191?l=nadieseduerma.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nadieseduerma.blogspot.com/feeds/115592511915395191/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31965909&amp;postID=115592511915395191' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31965909/posts/default/115592511915395191'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31965909/posts/default/115592511915395191'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nadieseduerma.blogspot.com/2006/08/esa-estpida-cancion.html' title='ESA ESTÚPIDA CANCION ¡¡¡¡'/><author><name>Perú 21</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31965909.post-115575707848474263</id><published>2006-08-16T12:35:00.000-07:00</published><updated>2006-11-22T08:41:12.493-08:00</updated><title type='text'>NECESITO UNA MUJER ¡¡¡¡¡</title><content type='html'>El otro día me levanté cruzado y dije: muy bien, basta, para gusto ya está bueno, necesito una mujer. Nadie me lo va a creer pero es la verdad, me dije así, ni bien abrí los ojos. A la vejez, viruelas. Esa es la idea con la que me desperté: si yo tuviera una mujer que hiciera contrapeso en esta cama, me pregunto: ¿cuál sería?, ¿parecida a quién?, ¿cómo, nomás, me gustaría? A ver, a ver, me gustaría -para comenzar- una mujer con buena dentadura y agradable aliento, risa frecuente, carnes firmes y excelente ortografía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Preferiría que no usara maquillaje. Sería extraordinario que pudiera prescindir de él completamente pero, como sabemos que eso es imposible, me conformaría con que no se pintara los párpados de verde tornasol, los labios de violeta ni de rosa chicle globo las uñitas de los pies. Y si no es mucho pedir, que careciera de tatuajes en las pantorrillas. No protestaría si, al abrir el botiquín, se suscitase un severísimo derrumbe de tampones, frasquitos, pinzas, lociones, cepillos, tijeritas, frotaciones, esmaltes, limas y prestobarbas rosaditas de esas que -en el sobaco- les hacen brotar cañones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tampoco si -trayendo a cuestas sus maletas- me pidiera duplicado de la llave en el primer día, hijitos en el segundo, matrimonio en el tercero y repetición en el cuarto. Que me ganara siempre a cinco orgasmos contra uno, a siete contra dos y allí paro de contar porque me canso. Que para convencer a su mejor amiga de que ese hombre mayor no le conviene y que ella tiene para más, le recitara de memoria y a gritos por los pasillos, párrafos enteros de Las mujeres que aman demasiado como una predicadora desquiciada que amenaza con el infierno tan temido vociferando versículos del Eclesiastés. Que me llevara a rastras hasta las vitrinas de un sex shop -al que siempre he ido solo- para presentarme al mejor de sus amantes: Bunny, el bicéfalo vibrador-turbo con sensurround que la acompaña en su cartera a todas partes, igualito que a Sarah Jessica en Sex and the city.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pucha, beibi, ¿nunca has visto Sex and the city?&lt;br /&gt;- No.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ay, oye. Pucha. Alucina que no puedo creerlo, beibi.&lt;br /&gt;- Prefiero ver Oz, ¿por qué, ah?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Porque, o sea, qué asco, ¿manyas? Pucha, beibi. Alucina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No me molestaría en absoluto que mirara la escoba y el recogedor ladeando la cabeza como un pavo sorprendido, con la cara de estupor con que se mira un meteorito y que exigiera aspiradora como quien exige amor o agua potable, que metiera el edredón a la secadora y lo encogiera hasta convertirlo en agarrador de sartenes, que, en su afán por perseverar innecesariamente en el anacronismo del streaking, caminara regando la ropa por toda la casa en la certeza de que detrás suyo viene el eterno escuadrón de empleadas de su vieja a recogerla, ni que fuera incapaz de hervir el agua sin quemarla (cocinar es cosa de hombres), pues nada me complacería más que hacerme cargo -vitalicio- de la cena siempre y cuando sea ella la que lave, seque y guarde hasta el último cubierto que yo ensucie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cerdo machista y todo -porque el mundo me hizo así- no tendría inconveniente en comenzar por primera vez a preocuparme en levantar el asiento del water antes de mear para que ella nunca tuviera que posarse sobre las reales o imaginarias gotitas que, de todas maneras, va a esmerarse en encontrar y me enternecería al contemplar, al levantarme, los sendos racimos -o, perdón, los ramilletes- de calzones lavados, de emergencia, la noche anterior festonando, cual guirnaldas navideñas, las paredes de mi baño: calzoncitos estampados en el poto con leyendas disuasivas en inglés -the bitch is back- éxito de ventas sin precedentes en los días R de Ripley.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No le mentiría ni una sola de las veces en que me preguntara: Amorcito, ¿me extrañaste?, al regresar de la esquina de comprar pan, ni forcejearía mucho en el cine para que me soltara un instante la mano que me tiene agarrada -y convertida en un trapeador viscoso- durante el íntegro de la película (con Hugh Grant), no me enfadaría ni un poquito si la ampayo rebuscando mis papeles, leyendo, uno por uno, mis correos electrónicos, hurgando entre los archivos de mi computadora, revisando uno por uno los 150 números que hay en la memoria del celular para enterarse -porque me quiere mucho- de quién me llama, a qué hora me llama y qué cosa dicen los mensajes de voz y de texto que me han estado mandando desde muchos meses antes de que ella (des)apareciera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; No insistiría en explicarle que es humanamente imposible que yo deje de roncar mientras haya 70 kilazos de ternura encima mío, impidiéndome por completo la respiración. Que la manera más segura de tener horrendas pesadillas en las que eres sepultado vivo bajo el peso de un container y levantarse de mal humor y con tortícolis aguda no es otra que esa, la bendita costumbre de dormir apuchungados como dos monitos de fieltro con pega-pega en las patas y en las manos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; No me opondría a que compitiéramos cumpliendo dieta estricta, a que desayunáramos yogurt natural con afrecho, que almorzáramos churrasco de soya a vapor con coliflores crudas y que cenáramos manzanilla con limón para que, a la primera de bastos, se reventara ella solita un macetero con medio galón de helado sabor Princesa rociado con todas las salsas: fudge, mermelada de fresa, crema chantillí, manjarblanco, butterscotch, mantequilla de maní, lentejitas de chocolate, plátano en rodajas, merengue, nueces, coco rallado y todo coronado por generosos y negros trozos de Charada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si no a tejer chalinas que donar a los vagabundos en invierno-que sería, sin duda, el pasatiempo ideal- me dedicaría a armar rompecabezas chinos de cinco mil piezas reversibles, mientras ella terminara de exfoliarse, de humectarse, de depilarse, de revitalizarse, de suavizarse, de reacondicionarse, de hidratarse, de fraganciarse, de delinearse, de empolvarse, de barnizarse, de laquearse, de accesorizarse, de laciarse o de rizarse una por una las pestañas y, transcurridas dos o tres interminables horas de agonía, saliera del baño de una puta vez solamente para preguntar: "¿Qué tal me veo?" y regresar a él para un último retoque rapidito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esperaría paradazo como un mástil, créanme, esperaría en una esquina empapándome el orto bajo la lluvia, con mi ramo de florones y mi mejor sonrisa Signal si ella me hubiera citado allí para encontrarnos a las dos en punto en la ilusión de almorzar conmigo, pan y cebolla y allí jugando a las estatuas me dieran, por supuesto, las dos y media y las tres y las cuatro y exactamente a cinco para las cinco llegara, de lo más pancha, toda taconeante, sofocosa y agitada -cual si en verdad se hubiera apresurado- y, de todas las excusas del mundo, se decidiera finalmente por: "Sorry, beibi, pucha, me estarás alucinando, pero es que no sabes lo que me pasó, pucha, es que yo sé que no me lo vas a creer si te lo cuento..."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Guardaría silencio respetuoso y sepulcral si la veo embutirse de lo más entusiasmada en un topcito trinquete de Hello Kitty diseñado para chicas quince años -y treinta kilos- más jóvenes que ella y que, por supuesto, la hará lucir, ni más ni menos, que como un tarrito (chico) de leche Ideal, una plastilitro con la etiqueta arremangada, un Todinitto de bolsa, un Bogli a medio terminar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me conmovería abrir el primer cajón de la cómoda para comprobar que -en un alarde de entrega, de renuncia y de pasión- ella ha lavado, sin excepción, todas mis medias apestosas y hasta mis fatigados calzoncillos que ahora lucen muy bien planchados, organizados en cuatro montoncitos, ocupando todo el lado izquierdo de la gaveta, mientras que -ah, Caracas- al derecho y sobre varias capas de papel de seda, reposa toda la línea otoño-invierno de Victoria's Secret con especial énfasis en la sección baby-dolls, batitas y negligés. (Y no, no son mi talla, graciositos).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me esmeraría en cumplir a cabalidad mi improbable rol de Machito Ponce. Recibiría muy gustoso las violentas cachetadas de sus tetas vengadoras. Obedecería como un buen can a sus más sofisticadas exigencias de Lady Chatterley, de dominatrix de la "Serie Rosa", de amante del teniente francés. Obedecería cada vez que me dijera: Perrea, papi, perrea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Embestiría incansablemente como un torete, como un torito de Pucará, dele y dele con coraje y con tesón, siempre dejando el nombre de la patria muy en alto, hasta que, clamando misericordia -ella y no yo, supongo que se entiende-, hiciera jirones el empapelado con la ferocidad de sus uñas acrílicas. Y entonces, hecho un Al Bundy borracho de amor, me quedaría dormido, inánime y desmondongado, no sin antes haber sido presa de un bochornoso ramalazo de nostalgia meridionale cuando, al menor ademán o movimiento en falso por Detroit, me pararan en seco, feamente, suave, loco, guarda ahí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ah, no, papito. Excuse me. Eso sí que no.&lt;br /&gt;- Pero, tomatito, ¿por qué no?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Porque no me gusta. ¿Tú qué me crees, oye?&lt;br /&gt;- Chirimoyita: ¿qué tiene de malo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Mala costumbre, ¿no? Cochino ahí!&lt;br /&gt;- ¿Cochino por qué, repollito?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Conmigo no te equivoques nomás te digo.&lt;br /&gt;- Bien esto eres tú también, pues, camotito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Qué tienes, ah? Estás bien grave tú.&lt;br /&gt;- ¿Y tú?, ¿piensas dejarme así? Qué mala.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ya dije ya. Por ahí no.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31965909-115575707848474263?l=nadieseduerma.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nadieseduerma.blogspot.com/feeds/115575707848474263/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31965909&amp;postID=115575707848474263' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31965909/posts/default/115575707848474263'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31965909/posts/default/115575707848474263'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nadieseduerma.blogspot.com/2006/08/necesito-una-mujer.html' title='NECESITO UNA MUJER ¡¡¡¡¡'/><author><name>Perú 21</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31965909.post-115557402712660261</id><published>2006-08-14T09:45:00.000-07:00</published><updated>2006-08-23T21:49:53.836-07:00</updated><title type='text'>PEQUEÑAS INFIDENCIAS......</title><content type='html'>&lt;strong&gt;El autor hace una entretenida lista de sus más insospechados secretos y pone al descubierto a muchos personajes&lt;/strong&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ha llegado el momento de confesarlo. Una vez pasé una noche entera con Susan León. Estudiando. Estudiábamos logaritmos para el examen final de Matemática Básica I de la pre-Lima. (Sí, sí, qué desperdicio, ya sé, ya sé).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«No lo intentes, ni siquiera hagas el ademán» -me dijo Jaime Bayly al verme buscar la billetera para pagar, a medias, la cuenta de una cena en su point favorito de Lincoln Road en el que, para mi máxima sorpresa, comió quinua.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«¡Nunca te voy a perdonar que hayas apoyado en sus mentiras a ese marica maldecido!» -me espetó, bastante huasquita, un exaltado Alejandro Toledo al toparse conmigo casualmente una madrugada del 2001 en el café Vivaldi de Ricardo Palma. Hablaba, claro, del asunto aquel del ADN.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«¡Yo, por defender a esta gente, me he peleado hasta con mi hijo!» -me dijo Mario Vargas Llosa en la Feria del Libro de Miami del 2003, al enterarse del rochoso decreto que el conchán de Raúl Diez Canseco le regaló al papacito de la tristemente célebre Luciana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuatro años antes de saber lo fácil que era hacer buen rating con programa diario, Cecilia Valenzuela una vez me gritó: «¡A mí me ve la gente más influyente de este país y a ti no te ven ni los peluqueros!» Quién diría que, diez años antes, cuando el autogolpe de Fujimori, juntos habíamos hecho flamear al viento, de lo más legendarios, una enorme pancarta que decía « ¡No nos callan!» por todo Camaná, Emancipación, Abancay, Plaza Bolívar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando Naamín Timoyco se quedó en tetas durante un atrevido musical que tuvo lugar en un cumpleaños de Mauricio Fernandini, Mónica Delta se aterrorizó, mientras la dueña de la casa no atinaba a mejor cosa que a echarse a llorar. En el mismo exclusivo evento, Pimentel acababa de ruborizar a otra recordada narradora -Lilian Zapata- con una pregunta repleta de elegancia: «Si así te ríes, ¿cómo cacharás?»&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Nunca sientas vergüenza de desnudarte frente a tu pareja» -me aconsejó don Edgar Vivar, o sea: Ñoño. Huelga decir que ahora dejo la luz prendida más seguido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El empleo que nunca pongo en mi currículo. Lo admito: fui jefe de práctica de Jessica Tapia en el curso de Técnicas del Reportaje I. La asombrosa ortografía de que supo hacer gala en sus controles de lectura no me permitió sospechar que esta agraciada alumna habría de llegar tan lejos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Admito que tal vez fue un poco obvio haberle regalado unas chaquiras a Shakira.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la entonces primera dama Keiko Sofía, el libro Las recetas de cocina de Leonardo Da Vinci que contiene consejos tan sabios y sutiles como este: «Si para la comida hay planeado un asesinato, se debe ubicar en la mesa al asesino en las cercanías de su víctima dado que, de este modo, se interrumpirá menos la conversación.»&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El olor de la India de Pier Paolo Pasolini es el nombre de un bonito libro que Gisela no me devuelve todavía. Tranquila, Gise, te espero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al enterarme de cuál era su signo en el horóscopo chino, le regalé -con el dolor de mi alma- a Natalia Oreiro mi anillo de la suerte: uno hecho de serpientes enroscadas. Ella dijo que sí, que aceptaba casarse conmigo y a la noche siguiente, la vi en TV durante su concierto en el festival de la cerveza cusqueña. Les miré las manos y ya no lo tenía. Así son todas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Excepción hecha de Mávila Huertas que alguna vez reveló que, década y media atrás, estuvo perdidamente enamorada del sujeto que escribía estas modestas notitas. Todo iba bien hasta que un día, para mala suerte, alguien cometió la torpeza de enseñarle una foto.&lt;br /&gt;Lo más cerca que he estado de enamorarme sin remedio de una estrellita a la que haya visto en persona: Laura Pausini.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Okey, okey: Laura Pausini y Gael García. Y Juliette Binoche. Y Benicio del Toro. Y Morella Petrozzi. Y el no menos famoso cantante Wayo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Me pone un poco nervioso... ¿quién es este tipo?» -secreteó Chayanne con su mánager al percatarse de mi incomprensible pelo azul.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Te juro por Dios que esa no es mi voz» -me dijo, mirándome a los ojos, José Francisco Crousillat cuando salió el primer audio suyo con Montesinos. Lo mismo le juró, uno por uno, a absolutamente todos los periodistas del canal que formaron cola varias horas en la puerta de su despacho, comiendo triples con gaseosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Hildebrandt me prometió un disc-man si yo le daba una entrevista y no cumplió» -se lamentó amargamente Zaraí Toledo, luego de lo cual fuimos juntos a la tienda Saga Falabella de Piura, donde, por supuesto, Don Pelotudo se lo compró.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«¿Sabes qué cosita? La plata nunca se regala» -me dijo Tula Rodríguez, reemplazando rápidamente por una moneda de a sol el billete de diez que yo había dejado de propina en una mesa del "Ari's Burger" en Iquitos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Iré a tu programa el lunes siempre y cuando me pongas en promociones durante todo el fin de semana, eso sí, de 8 a 10, ¿ah?, horario estelar» -demandó Fernando Ampuero, con la graciosa auto-estima que lo caracteriza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quise mucho más a Compay Segundo cuando, al ver la mancha que dejó en el sillón en que lo acababa de entrevistar, noté que se le había escapado un poquito de pichi.&lt;br /&gt;Y después de grabar con las imponentes gatitas de Porcel, una inquietante presencia bajo la tanga de una de ellas me dio la certeza de que se trataba, en realidad, de un gatito. O de un gatazo, más bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«¿Y por qué hacés tanta joda con eso de que sos trolo?, ¿en serio sos trolo, vos?» -me preguntó Fito Páez durante una pausa comercial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Déjame a mí nomás, mi amor, que yo te saco el macho bien rapidito» -me susurró una vez Mónica Adaro en la pista de baile del Kapital de Comas. (Era una cita de trabajo.)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mayor despliegue de glamour: mientras esperaba en Sao Paulo la llegada del fotógrafo Mario Testino recibí una llamada suya en la que se disculpaba por la tardanza: que ahorita llegaba, que estaba en Río de Janeiro, en la playa, con unos amigos. Antes de que tuviera tiempo de molestarme, su helicóptero aterrizó en la azotea del hotel. «No me vayas a grabar, ya tú sabes cómo es Lima, la gente habla» -me advirtió bajando de la nave con la camisa de seda inflada como un paracaídas, seguido de cerca por tres modelos italianos tremendamente pendientes de su bronceado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mayor lección de vida que aprendí jamás de un entrevistado: Frieda Holler me sorprendió revelándome que sonarse los mocos con el pañuelo era una asquerosidad imperdonable. Jamás lo he usado desde entonces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace poco, Pedro Suárez Vértiz admitió en una conversación algo que ya casi parecía una leyenda del rock nacional: que, en sus años mozos, él iba por la vida llevando en el bolsillo una traviesa fotografía que lo mostraba en alegre estado de erección. Como tarjeta de presentación o fotocheck le deparaba grandes satisfacciones, según cuenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eva Ayllón siempre usa una cintita roja en el tobillo. Cuando le pregunté para qué le servía, me dijo: «me protege de la mala onda de la gente». Yo haría bien en comprarme varios metros de cinta roja y vendarme, como mínimo, una pierna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Estamos en campaña electoral, cien soles a que vienen» -le aposté a un productor que se mostró escéptico ante la posibilidad de que los distinguidos candidatos al Congreso aceptaran participar en una ridícula competencia que consistía en someterse a las altas velocidades de una electrónica máquina de bailar (a ritmo rave). Gané la apuesta, claro y un flexible y agilito Carlos Bruce se llevó la medalla de oro. Gloria Helfer, la de plata y Fausto Alvarado, la de bronce.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Contra todo pronóstico, Xavier Barrón perdió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de hacerse conocido, Luis Solari se pasaba la vida llamando al canal para que lo entrevistaran. Nos tenía podridos a todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Archienemigos fue el nombre del programa que una vez estuve a punto de coconducir con Álamo Pérez Luna y... Laura Borlini. Y, en otra época, Hernán Garrido Lecca, hoy jefe de campaña aprista, se opuso inexplicablemente a la idea de bautizar Los 3 Chanchitos al programa que tampoco hicimos con él y Pedro Salinas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vez que las gemelas Bernaola me dejaron plantado llegué a pensar que la producción de Mónica Zevallos se había confabulado con el gobierno para arrebatármelas. Cuando la transmisión de su programa -en el que aparecían las dichosas conejitas- fue interrumpida a la mala sin ninguna explicación, la producción de Mónica llegó a pensar que yo era el confabulado.&lt;br /&gt;He sido acusado de fujimorista, de aprista y de toledista. Derechista nunca me han dicho. Humalista, tampoco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«¿Todavía te importa, alma sensible, que vomiten sobre tu nombre?» -me preguntó Rosa María Palacios cuando decliné opinar sobre la libertad de Laura Bozzo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Te quiero presentar a una amiga que yo adoro» -dijo Laura Bozzo en el backstage de los premios Billboard del 2002. La "amiga" -que me apapachó amorosamente como si yo fuera un hijo reencontrado- era Celia Cruz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alan García le ha contado a sus amigos que si aceptó reunirse conmigo durante su exilio en París fue solamente por el vivo interés que le despertaba conocer en persona a Michelle Alexander, mi productora de entonces, cuyo cinematográfico nombre lo tenía muy intrigado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una sola vez me he quedado dormido en televisión. Fue mientras padecía escuchando una interminable y seguramente profunda respuesta de Mercedes Sosa. (Solo le pido a Dios que este infierno acabe de repente.)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«¿Cuántos años tiene usted?» -me preguntó hace mucho tiempo César Hildebrandt, en medio de una entrevista de trabajo cuando buscaba reporteros para su programa La Clave de Canal 13 (para el que no fui contratado). Al oírme responder: «Veinticinco» se agarró la cabeza y exclamó: «¡Veinticinco!, ¡soy un anciano!»&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ricardo Montaner me rogó una noche que le consiguiera el número del celular de Mariella Zanetti. El insospechable 'Tongo' me entregó discretamente una tarjetita con todos los datos de uno de sus bailarines.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Y el contestatario Ricardo Letts se pasó varias semanas llamando al teléfono de nuestra oficina intentando sin éxito que le pasáramos con Andrea Montenegro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«¿Hasta cuándo vas a seguir siendo tan patéticamente autobiográfico?» -suele preguntarme Nicolás Lúcar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31965909-115557402712660261?l=nadieseduerma.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nadieseduerma.blogspot.com/feeds/115557402712660261/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31965909&amp;postID=115557402712660261' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31965909/posts/default/115557402712660261'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31965909/posts/default/115557402712660261'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nadieseduerma.blogspot.com/2006/08/pequeas-infidencias.html' title='PEQUEÑAS INFIDENCIAS......'/><author><name>Perú 21</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31965909.post-115540778133113166</id><published>2006-08-12T11:24:00.000-07:00</published><updated>2006-08-12T14:12:36.373-07:00</updated><title type='text'>¡YO LO DESCUBRI ¡</title><content type='html'>Con su particular estilo, nuestro colaborador recuerda las advertencias que lanzó sobre los nuevos protagonistas de la política criolla: The Humala Brothers.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos desgañitamos advirtiéndolo hace seis años en TV y nos llamaron payasos, sensacionalistas, locos. Lo repetimos en estas páginas hasta el cansancio y nos dieron el mismo crédito que al solitario pastor que gritaba: "¡Ahí viene el lobo!" ¿Y ahora? ¿qué me cuentan? Como diría mi viejo: ¿Se les dijo o no se les dijo? ¡Se les dijo! Ahora los van a poner a gozar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Se acuerdan de esas viejas tan patéticas del Fredemo que, días antes de las el&lt;br /&gt;ecciones del 90, salían en la tele llorando y gimiendo: "¡No queremos un chino, no queremos un chino!" ¡Cómo olvidarlas!, ¿verdad? Pues bien, todos los pomposos profetas del Apocalipsis que ahora salen a advertir los horrores de Humala a la estólida plebe, me hacen recordar a ellas: siempre esperando a tener la soga al cuello para recién ponerse a lloriquear.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No estoy en el Perú pero hasta aquí me llegan los agónicos estertores de esa desesperación tardía: mi buzón de correo amanece, todos los días, atestado de anónimos mensajes masivos de advertencia: peligro, peligro, Ollanta nos quitará nuestras casas de playa para donárselas a la indiada. Oh, miseria, oh, desolación: nos obligarán a hablar en quechua.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Qué hecatombe: nos dejarán sin celular. Bah. No tengo casa de playa, me encantaría aprender quechua y, por lo que recuerdo, la existencia es perfectamente posible sin celulares. Vivo en Nueva York, claro, ustedes dirán: así cualquiera. I am very sorry, my fellows.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que me disculpen los pontífices, los tremendistas y todo ese ejército de Colones que, a estas alturas del partido, vienen a descubrir América con el dedito en ristre, pero a mí, la verdad, me late que por ahí no era la jugada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Primero: porque ninguna de esas frívolas razones le quitarán a Humala medio voto y segundo: porque si este gallo ha llegado hasta donde ha llegado es precisamente porque muchos, muchísimos políticos, intelectuales y coleguitas se la pusieron en bandeja, con flores de rabanito, perejil picado y todas las salsas. Qué buena vaina. Ahora resulta que todo el mundo la vio venir. Ahora resulta que todo el mundo lo dijo primero. Aquiétense, desastrólogos. Bien brujos son. Relájense, bambis. Augusto Ferrando solo hay uno. A las pruebas me remito. Página 13 de la edición de Perú.21 del 19 de agosto de 2003. ¿Qué dice allí? Se siente, Humala Presidente. ¿Hace cuánto tiempo? Como mil días. Treintiún meses. Dos años y medio. ¿Cuándo te he engañado, primito? Cholo lindo... ¡yo te descubrí!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«"Como Manco Cápac y señora emergiendo absurdamente del Titicaca, asomaron sus trasnochadas cabecitas desde las insondables profundidades de la nada. Acapararon, de repente, todos los titulares. Sus nombres rezumaban exotismo. Parecían alias de bricheros. Ollanta y Antauro. Una exquisitez. Como si un marine de ancestros pieles rojas se llamara Danza con Lobos, más o menos. Hasta tenían una hermana Cusi Qoyllur.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pobrecita. Los Humala aparecieron cuando esa zarzuela rascuache ya no daba para más. El país coqueteaba con el vacío como Cahuide. Entonces, directo en directo, sublevación etnocacerista en no sé qué cerro, qué importa. ¿Etno qué? Nadie entendió nada y eso es intelectual. Etnocacerista, antropougartista, cualquier cosa. Cholos con Botas: el regreso. Eso es lo que era. Una barra brava de racistas. ¿Quién dio la primicia? La misma RPP, en la que a un lecherazo Jesús Miguel le ligaba Montesinos al teléfono."»&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y? ¿Cómo les quedó el ojal? Pero allí no quedó la cosa, mis queridos paranoicos. Más tarde, el 16 de enero del 2005, cuando la cobarde matanza de policías perpetrada por Antauro en Andahuaylas, este modesto pechereque les recordó, por si alguno lo hubiera olvidado, quién era el máximo alcachofa en esta historia:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«"Yo estoy de acuerdo con él" -señaló en aquel entonces (henchido de orgullo quechua), el candidato Alejandro Toledo, en declaraciones a la agencia EFE, al referirse a los motivos por los que el capitán Humala dijo haberse sublevado contra el presidente peruano. Aseguró "no compartir un sentimiento de sedición", pero dijo estar de acuerdo con los motivos de este militar rebelde. "No puedo dejar de compartir lo que hemos defendido a lo largo de esta campaña por la recuperación de la democracia. Sancionar a Humala sería acallar una de las tantas voces de descontento que existen al interior de las Fuerzas Armadas", finalizó, derrochando olfato político, más visionario que nunca."»&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicho artículito recordaba además cómo, allá por los aciagos días del 2000, algunos de nuestros más encumbrados analistas políticos también se habían dejado huevear olímpicamente por la señera figura de este rebelde tan... ¡¡auténtico!! Traigan la camilla que no aguanto más. Cucuchá-cuchá, cucuchá-cuchá:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«"En realidad, todo indica que el alzamiento de Humala es auténtico" -escribió Fernando Rospigliosi en su columna "Controversias" de la edición del 2 de noviembre del 2000 de la revista Caretas. "De hecho casi todos los políticos opositores le han expresado un cauteloso respaldo y son escasos los que lo han condenado. Entre estos últimos, destaca Jorge Santistevan de Noriega, casi lanzado como candidato. El defensor del Pueblo cometió un error al reprobar virulentamente a Humala e identificarlo con Hugo Chávez."»&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero todo indica que don Rospi no fue el único deslumbradito por las poses setenteras de nuestro lampiño y broncíneo Che Guevara. Desde los estrambóticos Ataucusis hasta ese microscópico protozoario que es hoy Olivera, todos parecieron enamorarse a primera vista de The Humala Brothers y derrocharon sus esfuerzos más locazos por treparse a la carretilla con un sentido de la oportunidad que ni Papaúpa en La Gloria, por mi madre:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Pocos han de recordar la razón por la que, a inicios del 2001, la muy bien papeada cantante de huaynitos Martina Portocarrero fue lanzada como candidata a la presidencia de la República por las barbadas huestes israelitas de Ataucusi. ¿Alguien sabe cómo terminó de cabeza de plancha del pertinaz partiducho del pescadito? Fue una candidata de emergencia ante una grave crisis: muerto y embalsamado el eterno patriarca Ezequiel, los hermanos del Frepap perdieron la brújula y no encontraron mejor reemplazo que Juanito Ataucusi, el primogénito que, no obstante, tenía fama de ser una joyaza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Para completar el desaguisado, la facción más dura de los iluminados del Nuevo Pacto Universal tuvo una idea fulgurante: ¡colocar en la primera vicepresidencia a Antauro Humala! Se armó la de Dios es Cristo entre las bases, desde luego, y la improvisada fórmula se disolvió, abriéndole así las puertas de la alta política a tan renombrada intérprete vernácula.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Haciendo gala de su ya conocida testarudez y con el fin de redondear sus pintorescos pininos electorales, Antauro Humala brincó entonces a la enclenque barcaza de otro barbudo delirante: Fernando Olivera, quien lo acogió patriarcal en su seno y, quizá en reconocimiento a su sólida formación académica o a su indesmayable lucha por la paz, lo galardonó con el número uno en la mazamorrienta lista de candidatos al Congreso por Moquegua del Frente Independiente Moralizador."»&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sorprendentemente, el malogrado candidato Popy, que ahora lo ataca (malogrado significa "mal logrado", por si acaso), coincidió entonces con los más pintados voceros apristas, que, en su momento, también saludaron el mítico surgimiento de este Frankenstein patriotero que hoy todos quieren desactivar sin que nadie sepa cómo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Ahora que ya hay muertos de por medio es que comienzan a preocuparse. Después de que casi todos -Del Castillo, Solari, Salinas Sedó- les dieran tanta pelota, ahora se vienen a dar cuenta de que los Humala son -además de ser, como Kouri, otra carta bajo la manga del Vladi- unos completos genocidas en potencia. ¿No estaba cantado, acaso? ¿Era necesario ser Jorge Basadre para verlo venir? Cualquiera que propugne la superioridad de un ser humano sobre otro es candidato de fuerza al asesinato.»&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recitad conmigo a nuestro gran poeta Washington Delgado: ya todo está dicho pero como nadie escucha, hay que decirlo de nuevo. Por si alguien seguía creyéndose el cuento aquel de los "líderes de opinión" será motivo para irse bajando de sus nubes, nubetores. ¿De qué sirvió la andanada de denuncias, a ver? Si lo desenmascaraban años antes, santo y bueno, pero ¿ahora? Too late. Too late para públicas advertencias, manifiestos o condenas de Vargas Llosas, Bryce Echeniques o Gianmarcos Zignagos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más gordo favor no pudieron hacerle, mis queridos ídolos del populórum: los feligreses podrán escuchar de rodillas al Papa pedir abstinencia, pero ni bien salen de misa se van corriendo a tirar. Lección aprendida, entonces. Como decía el memorable Pocho: lo veníamos diciendo, señoras y señores. Inútilmente, claro, pero lo veníamos diciendo una y otra vez, como aburridos. Nuestra alucinada futurista del 2003 terminaba así:&lt;br /&gt;«Ojalá, pues, les ganen a Alan y a Fuji el 2006. Como cuando Susy llegó al Congreso dirán: "Ha sido un voto de protesta"»&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La voz del pueblo es la voz de Dios. Y vaya que esta vez Dios luce más que encabronado, rayadazo, hecho un pichín, completamente decidido a cagarla toda.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31965909-115540778133113166?l=nadieseduerma.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nadieseduerma.blogspot.com/feeds/115540778133113166/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31965909&amp;postID=115540778133113166' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31965909/posts/default/115540778133113166'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31965909/posts/default/115540778133113166'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nadieseduerma.blogspot.com/2006/08/yo-lo-descubri.html' title='¡YO LO DESCUBRI ¡'/><author><name>Perú 21</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31965909.post-115523973596921078</id><published>2006-08-10T12:52:00.000-07:00</published><updated>2006-08-10T12:55:35.976-07:00</updated><title type='text'>TRAICIONES PERUANAS.......</title><content type='html'>Algunos lo llaman idiosincrasia. Otros, mucho más precisos: criollada. Para nosotros -los peruanos que vivimos fuera y que no nos queda otra que pelear conscientemente contra eso- se trata, simple y llanamente, de una nefasta maldición nacional. Y no son pocas las veces en que, a pesar de todos tus esfuerzos, vuelves a claudicar y permites que se te salga una vez más todita la peruanada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A continuación, algunos ejemplos que intentan descifrar el enigma de nuestra internacionalmente famosa mala imagen, aquella de la que tanto nos gusta responsabilizar a desdentados panelistas televisivos y que -todo indica- se debe, en realidad, a ese mayoritario estilacho que tenemos de navegar sin bandera por la vida para boicotearnos solitos, para traicionar nuestros propósitos mejores por creernos siempre los muy entradores y cancheros. Bien vivos somos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estampa Costumbrista 1:&lt;br /&gt;La superestrellaOmitamos su nombre. Supongamos que se llama Gloria porque, en el fondo, eso es lo que es. Una Gloria nacional. Una rutilante supernova del firmamento artístico iberoamericano. Algo caída en desgracia, pero estrella al fin. Imaginemos que, en alguna lejana ciudad, usted ha llegado por accidente a uno de esos cócteles de intelectuales influyentes y ha terminado, sin saber cómo, conversando de tú a vos con la non plus ultra de una de las mayores casas editoriales de Estados Unidos quien, al enterarse de que usted es peruano, le confiesa lo mucho que le interesaría publicar -para toda América y España- la autobiografía de Gloria. "¿Cómo podría hacer para establecer contacto con ella?", le pregunta y usted, siempre tan conmovedoramente servicial, coge su celular, la llama y se la pasa. Todos quedan muy felices de la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego de firmar un contrato millonario con la editorial y de bocinearlo a los cuatro vientos, loca de contento, Gloria lo llama a usted y le dice: "Eres lo máximo. Siempre lo he dicho: eres el mejor. Tú tienes que escribir mi libro, cholito lindo, amorcito, corazón, te adoro".&lt;br /&gt;A usted no le hace ninguna gracia escribir un libro que otro va a firmar y mucho menos si se trata de una 'autobiografía' ajena, pero, en un súbito arranque de locura regalona, Gloria le hace a usted una oferta que no puede rechazar y, por supuesto, una vez más, sucumbe a la tentación del desastre y acepta. La editorial ha dado un plazo de nueve meses para completar un libro de 350 páginas. Moco de pavo no es. Hay que correr.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Convienen verbalmente -porque son amigos- que Gloria abonará el 25% del monto acordado al inicio y el resto contraentrega de cada capítulo terminado que es como se estila entre ustedes, los negros literarios. "¿Cuál es tu número de cuenta para hacerte el depósito?", pregunta Gloria. Usted, nacido inocente, se lo da. Le da también el índice tentativo que ha pensado para su libro y sugiere un título hiperbólico, recibiendo a cambio un muy entusiasta: "¡Los de la editorial están encantados contigo!".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Okey, creo que hasta aquí ha quedado meridianamente esbozada la situación, ¿verdad? Vayamos ahora a las tres posibles soluciones con que podría culminar el conflicto planteado:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;a) Gloria deposita en la cuenta de usted el monto inicial acordado y usted le escribe el libro de marras a la exacta medida de su ego, cobrando sus haberes puntualmente con cada episodio terminado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;b) Gloria se desanima a medio camino y decide que, pensándolo bien, usted cobra muy caro o escribe horrible o se demora demasiado o las tres cosas juntas, así que -como no hay contrato de por medio- le dice que la disculpe pero que no está quedando del todo satisfecha con los resultados, le paga de buena fe por todo lo trabajado hasta la fecha, le vuelve a agradecer por ayudarla a obtener un contrato tan absurdamente bueno y santas pascuas, buena suerte y hasta luego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;c) La peruanada: Luego de cuatro semanas de completo silencio, Gloria lo llama para decirle, amiguito, que la disculpe, que no vaya a creer que se ha olvidado de usted pero que en estos días anduvo como loca, que ha estado en mil cosas, que ha tenido que hacer una cantidad de gastos terribles -la vida en Lima está carísima, ya no se puede- que la editorial todavía no le entrega su cheque (usted se ha enterado -por boca de la propia editora- que asciende a medio palito verdolaga) y le implora que por favor no sea malito y la espere unos diitas, una semanita a lo mucho, amiguito, que le jura por la vida de sus hijas que de eso no pasa, pero que, por ahora -¡se muere de la vergüenza!-, le puede depositar, como máximo, la cuarta parte de lo que acordaron, cosa que, como es fácil adivinar, tampoco hace jamás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fascinado observador de la conducta humana, queda usted flotando abstraído en la infinita vía láctea de sus pensamientos largo rato, pues esta vez transcurren ya no cuatro semanas ni cuatro meses, sino las cuatro estaciones completitas: aparece el sol, brotan las astromelias y con ellas, la alergia al polen, el verano feroz enciende las pieles, se alfombra el asfalto de hojas amarillas, sobrevienen -etéreas- las nieves, regresa, otra vez, el sol y cuando usted ya ha rociado el asunto en cuestión con ingentes cantidades de cal viva, de repente, en la edición internet de un periódico chambría, Gloria anuncia para julio el lanzamiento mundial de su libro, que promociona desde ya con el mismo título que usted le puso con esa tremenda pluma que tiene, tan inspirada.&lt;br /&gt;Estampa costumbrista 2:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La coleguitaLuego de tres años sin verla, la coleguita te llama desde un taxi Tico en Lima para decirte: "Gordo, llego mañana a la una de la tarde a La Guardia en el vuelo 478 de Delta que viene de Atlanta". Le preguntas: "¿Quieres que vaya al aeropuerto a recogerte?" Te responde: "¡Mostro!" Le preguntas: "¿Te vas a quedar en mi jato?". Te contesta: "¡Claro, mostro!" A ti también te parece mostro. Por fin vas a ver a tu gran amiga después de tantísimo tiempo. Gran amiga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gran emoción. Gran expectativa. Te despiertas más temprano ese día, preocupado por levantar el clásico campamento de los sofás-cama, echas un vistazo al baño a ver si hay jabón y papel higiénico y a la refri para cerciorarte, hombre soltero, de que haya, por lo menos, algo de beber.&lt;br /&gt;Para evitar posibles atolladeros, inicias la larga travesía a las once, catay. Llegas al terminal a las doce y cuarto, chumay. Muy calmadamente, con el bere-bere criollo de aquel tu paso peruano, te diriges al tablero a buscar el vuelo 478 de Delta que llega de Atlanta y te encuentras -no con uno- sino con dos inconvenientes:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1) El vuelo 478 de Delta no existe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2) Ni uno solo de los doscientos vuelos que llegan procede de Atlanta. En realidad, todos los vuelos de Delta hacen escala obligada allí, pero ninguno registra Atlanta como punto de partida. Mala voz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una esperanza: hay un vuelo 5478. Se habrá comido el cinco, dices. Pero ese vuelo viene de Charlotte, North Carolina. ¿Será que hizo un Lima-Charlotte-Atlanta-New York? Qué itinerarios extraños los que impone el canje publicitario, piensas. Lo único cierto es que la coleguita puede estar llegando en cualquiera de esos doscientos aviones o en ninguno. Pero ya que se equivocó en el número de vuelo, quieres creer que la hora de llegada que te dio anoche desde su Tico, será, por lo menos, la correcta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te paras con tu mejor cara de "Welcome to the Big Apple" frente a la puerta de llegadas nacionales a la una en punto, confundido entre esposos con ramos de rosas y uniformados choferes de limosina con pizarritas. Apoyas ceremoniosamente tus espaldas en una columna y tu rostro delator esboza una plácida expresión de budista zen, perfectamente mentalizado para esperar, con la paciencia perfecta del que nada espera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Posibles epílogos de esta bonita historia? Solamente dos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;a) Tal como lo sospechabas, ha sido una pequeña desinteligencia la involuntaria causante del desencuentro. Te dictaron mal los datos o el vuelo se retrasó o se adelantó significativamente o, por último, se canceló por huaico en la Carretera Central. En cualquiera de los casos, la coleguita que es tu amiga, o cualquiera de sus productores y asistentes de producción que tienen -toditos- tu número de celular (que, encima, está clonado con un número de Lima y llamarte les cuesta lo mismo que una llamada local) te llamarán, como siempre, muy agilitos, con la misma presteza con que acostumbran llamarte a pedir toda suerte de datitos y gauchadas y te dirán: "Ya no esperes más, lo que pasa es que ocurrió esto y lo otro y aquello" a lo que, sin duda, añadirán un infaltable: "Pucha, sorry". ¿Les parece suficientemente malo este final? Espérense un ratito. You ain't seen nothing yet.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;b) La peruanada: De una a dos de la tarde esperas nomás como todo un soldadito. A las dos y cuarto llamas a su celular de Lima. Nadie responde. No puede haber pasado nada -piensas- porque si así fuera, te hubieran llamado. ¿No es para eso que tienes celular? A las dos y media empiezas a doblarte de hambre. A las tres decides echar un vistazo por la zona de equipajes. A las cuatro te empiezas a cocinar por dentro en tus jugos gástricos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; A las cuatro y cuarto vuelves a llamar a todos los teléfonos posibles y tampoco. A las cuatro y media eres un completo cebiche de bilis porque no solamente no llega sino que tampoco llama, por la parimpamputa. Nadie llama. ¿No es para eso que uno tiene celular? Tratas de disculparla: de repente te ha mandado un e-mail que no has leído. Tampoco. Cero mensajes. Te cagares. A las cinco de la tarde alguien te contesta por fin en esa muy efervescente oficina de Lima en la que, al parecer, la noticia nunca se detiene.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tratando de tomar aire, preguntas dónde (chucha) está la bendita coleguita. "Entrevistando al cónsul", te contestan. "¿Pero cómo?", retrucas, con la aguja marcándote extremo recalentamiento de motor. "¡Llevo cuatro putas horas esperándola en el aeropuerto!". Te responden: "Ay, pero si ya llegó a Nueva York hace uff, montón de rato, en la mañana. Pucha, qué pena". "¿Estamos completamente seguros de eso?", pregunto. Lo están: "¡Pero claro!, ¡ya nos llamó, ya hemos hablado!" Al promediar las seis de la tarde, coleguita se digna llamar por fin desde su apacible alojamiento en algún lugar de la ciudad y no se le ocurre mejor cosa que decirte: "Creo que ha habido un pequeño malentendido".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Un malentendido, claro. Un peruanísimo malentendido. Que me desmienta Ese dedo meñique si me equivoco: Con un "Pucha, sorry" hubiera quedado mucho mejor.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31965909-115523973596921078?l=nadieseduerma.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nadieseduerma.blogspot.com/feeds/115523973596921078/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31965909&amp;postID=115523973596921078' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31965909/posts/default/115523973596921078'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31965909/posts/default/115523973596921078'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nadieseduerma.blogspot.com/2006/08/traiciones-peruanas.html' title='TRAICIONES PERUANAS.......'/><author><name>Perú 21</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31965909.post-115498151063913953</id><published>2006-08-07T13:09:00.000-07:00</published><updated>2006-08-08T08:41:06.186-07:00</updated><title type='text'>ANGOSTO DE AMARGURA</title><content type='html'>Un boleto regalado hacía años por el Día del Periodista, un pasaporte casi repleto y una maleta con rueditas fue lo único que me traje de Lima en junio del 2003. Traje también a cuestas, por supuesto, una aplastante y pelotuda depresión que debo haber ido dejando regada como arena gruesa por las calles del East Village como quien arrastra un pesado costal que, felizmente, tiene hueco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al pasar por los controles migratorios, no tenía modo de saber por cuánto tiempo me habría de quedar aquí. Creía que sería un par de meses a lo mucho, y eso fue lo que le dije al oficial que me puso el clásico sello de D/S, que significa during status, o sea: quédate mientras la visa dure. Para nada estaba en mi libro que empezaba un exilio que iba a durar sabe Dios cuánto.&lt;br /&gt;Ninguno de mis pocos buenos amigos de Miami fue a recibirme porque no les avisé. Llegué nomás, cual paracaidista, de buenas a primeras. Los llamé recién desde un teléfono del aeropuerto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada vez que me preguntaban: "¿Qué haces por acá?", yo hacía lo posible por no responderles la verdad: que no tenía ni la más remota idea. Gustavo y Carlos, camarógrafos de los buenos tiempos del Panorama de inicios de los 90, se turnaron en acogerme con gran hospitalidad en sus estresadas nuevas vidas floridenses, ambos con mujeres, casas, hijos, perros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para mí, era el inicio de una decisiva fase de mi historia: el período nómade. Los primeros días fueron errabundos, mochileros y, digamos, hippies. Días de sleeping bags, colchones inflables y sofá-camas. Andrés, otro camarógrafo peruano que es dueño de una productora de video, me ofreció un trabajo que se hubiera pintado perfecto para mí si no fuera porque lo último que yo quería era trabajar y muchísimo menos trabajar en televisión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Lo que quería, en realidad, era dormir. No tenía fuerzas para nada. No jalaba. Me moría de sueño las 24 horas del día. Me quedaba dormido en cualquier parte como si en vez de 35 años tuviese 90. Y ese maldito calor tan paralizante de Miami no hacía sino empeorar esa horrorosa sensación de haber sido disecado vivo. Yo pensaba que estar deprimido significaba estar triste. Nada que ver. Para sentir tristeza es necesario justamente eso: sentir. Y creo que, salvo el sueño y el calor, ya no sentía nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cero dolor, placer, deseos, sentimientos. Era como si -en un acto de caridad cristiana- me hubieran sacado todas las vísceras para impedir que me pudriera.&lt;br /&gt;Por si no lo he repetido lo suficiente, diré otra vez que ese conjunto de malls y autopistas con mar caliente que es Miami fue el escenario de mi propia pesadilla americana. Allí descubrí lo que era realmente estar recagado, hundido, en la última lona. Y, como no producía un dólar, tuve que comenzar a vender las pocas cosas de valor que me quedaban como solo suelen hacerlo los drogos en angustia. La única diferencia es que no me las fumé, me las comí. La primera víctima fue mi laptop, que se convirtió en dos meses de dieta desbalanceada: atún y Nescafé, tallarines y más tallarines.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después correrían igual suerte mi reloj de pulsera y un soberbio libro autografiado por un gran escritor que, estoy seguro, sabrá comprender y no se enfadará conmigo cuando se lo cuente. Pero, eso sí, cuando se enteraron que también me había comido la Canon XL, mi nuevecita cámara de TV, Gustavo y Carlos casi me estrangulan: "¡Eres una bestia!, ¡aunque sea nos hubiéramos puesto a grabar bautizos!" Ahora sé que fue también la manera que encontré para evitar la tentación de ponerme a grabar suicidios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los tres primeros meses: junio, julio y agosto me parecieron tres años, y si bien estaba legalmente en Estados Unidos, no tenía autorización para trabajar, lo cual me servía de perfecta justificación para continuar vegetando en mi esplendoroso estado de coma. No me sorprendería enterarme de que he sido el único migrante hispano tan respetuoso de las leyes y la verdad. Es que no me explico por qué no chapé más rápido mi wok y mi espumadera en lugar de dedicarme a lamer al infinito las heridas como un pitbull que ha perdido la pelea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque, pensándolo bien, sí me lo explico: quería permanecer despatarrado en el piso hasta que alguien viniera a recogerme con cucharita. Iba a esperar bastante ciertamente, pues, por mucho que lo intentara, ningún hombre iba a ser capaz de hacerlo. Los hombres -los malagracias y los querendones, todos- carecemos por completo de ese misterioso chip apapachador que ellas -casi siempre- poseen. No había duda de que este era un trabajo para una mujer, y ese estoico papel lo aceptó Rocío -otra ex integrante de aquel Panorama de emigrados y hoy productora de Discovery Channel-, quien tomó la posta, me recogió una mañana del Aventura Mall y, literalmente, me adoptó: me llevó a su casa, me sobrealimentó y me cedió la alegre y colorida alcoba de Sophie, su hijita de dos años que más tarde se convertiría en algo así como mi ángel sanador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Fue un milagro que la minúscula camita con edredón de Dora, La Exploradora no se desfondara con mi peso. Pasé la mayor parte del tiempo dormido en aquella cama de juguete, ovillado como un puerco espín con delirio de persecución.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tengo la impresión de que, algunos años antes de la extraña mutación que me transformó en el fatuo insufrible de la tele, hubo un tiempo en que debo haber sido buena gente. Lo que me lleva a pensarlo es el inmenso cariño con que los viejos amigos de correrías reporteriles se turnaron en proporcionarme los primeros auxilios. Para suerte mía, ellos solamente conocían al antiguo.&lt;br /&gt;Con el aire acondicionado a full y las persianas cerradas, Rocío me dejó hibernar las primeras dos semanas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; De repente, como la enfermera recia que obliga a pararse y caminar a un recién operado, una soleada mañanita me desahuevó: me levantó muy temprano (¡arriba, gordito, arriba!), me llevó a rastras, primero, a la ducha fría y luego ante una sobrecogedora PC encendida frente a la cual pronunció una sentencia atemorizante pero redentora: "¡Escribe, carajo!".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Obedecí. Tampoco me quedaba otra. Las primeras cosas que escribí me salieron atroces. Textos resabiosos, tremebundos o, como dicen los charapas: renegridos. Parecían las letras del peor compositor de rock subterráneo. Tenía razones de sobra para estar amargo. Amargo de Angostura. O Angosto de Amargura, más bien. Poquito a poco -conforme drenaba el pus- mis notas fueron mejorando y así pude volver a publicar en este diario unas esporádicas, famélicas columnitas de apenas 200 palabras que me costaban jornadas íntegras completar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Vamos a armar tu resumé", fue la siguiente orden de Rocío. Resumé es currículo en gringo. Ella estaba empeñada en insertarme -a patadas- en el mercado laboral. "No puedo, no tengo papeles", pretextaba yo. "No importa. Que te los saquen ellos", me respondía. Imprimimos resumés como posesos y los repartimos en su carro cual volantes del Emmanuelle. No hubo canal, estación de radio, revista o diario de Miami que no recibiera su ejemplar pero nada pasó.&lt;br /&gt;Semanas después, recibí la primera respuesta: el broadcaster mexicano Ángel Gonzales -más conocido como El Fantasma- me esperaba en las oficinas de Fonovideo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo había oído en Lima una serie de historias tétricas sobre él, pero me pareció un tío inteligente y simpático. Hablamos largamente de política y farándula peruana y, al final, me propuso algo que sonaba a regalo de los dioses: conducir un programa de TV en alguno de sus muchos canales en Centroamérica. Quedamos en volver a reunirnos la semana próxima para ultimar detalles pero -cosa rara- jamás volvió a llamar ni a contestarme el teléfono. Creo saber cuál fue el motivo. Gonzales, como se sabe, es el propietario de dos televisoras en Lima: Canal 13 y... Canal 9. Parece que hay odios que son para siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otro dueño de estación entabló contacto conmigo por aquellos días: el argentino Omar Romay, de América Canal 8, me escribió diciéndome que buscaba reemplazo para su conductora estrella que acababa de firmar por otro club. Nuestra reunión, sin embargo, fue brevísima, pues comenzó por el final: me preguntó a quemarropa cuánto me pagaban en Lima y yo cometí la salvajada de decirle la verdad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No me dio tiempo ni siquiera de barajarla. Salió disparado a grandes velocidades, súbitamente convertido en el ratoncito Speedy Gonzales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"¡Ven acá, peruano traidor, ya me enteré de que has querido reemplazarme!"- me dijo, al día siguiente, la guapa periodista cubana María Elvira Salazar con tremendo abrazo y la mejor de sus sonrisas. Después de la aparatosa -y muy sintonizada- gresca en que ella y yo nos habíamos enfrascado en setiembre de 2002 cuando fui invitado como panelista a su programa inaugural, lo menos que me esperaba era que, ante mi sola presencia, ella optara por cambiarse de vereda. Todo lo contrario: me hizo fiestas: "A mí lo que me encanta es la gente que no tiene miedo de fajarse con quien sea, mi niño. Y tú lo que estás es listico para el pleito, muchacho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Encojonaíííto!, ¡puesto para el daño es lo que tú estás!". Pocos como ella me alentaron tanto a retomar la investigación del caso Almeyda-Villanueva que había dejado botada -como tantos otros proyectos- en el fondo de la maleta. "Vaya y haga lo que tiene que hacer: investigue, escriba, opine, ¡joda!". Siempre me repetía que los periodistas, para sentirnos vivos, solo necesitamos eso: pelear, que sin una buena bronca, agonizamos sin remedio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Me temo que es cierto. Pero si algo no voy a olvidarme nunca es lo que me dijo cuando leyó en los diarios peruanos que yo había terminado convertido en denunciado: "¡Pero es que ese país que tú tienes es candela! ¡Yo no entiendo cómo todos esos periodistas de Lima se matan diciendo que eres un siniestro conspirador y que un agente secreto y que un espía internacional!... ¡si tú lo que eres es un pobre comemierda!".&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31965909-115498151063913953?l=nadieseduerma.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nadieseduerma.blogspot.com/feeds/115498151063913953/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31965909&amp;postID=115498151063913953' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31965909/posts/default/115498151063913953'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31965909/posts/default/115498151063913953'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nadieseduerma.blogspot.com/2006/08/angosto-de-amargura.html' title='ANGOSTO DE AMARGURA'/><author><name>Perú 21</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31965909.post-115454830387318563</id><published>2006-08-02T12:47:00.000-07:00</published><updated>2006-08-10T12:34:52.356-07:00</updated><title type='text'>¿¿¿CAIHUAS RELLENAS ???</title><content type='html'>Me gusta marihuana, me gustas tú", solía cantar el intérprete apodado Manu Chao. Pero como al autor de esta huevera nota no le gustan las mismas cosas -o, por lo menos, no le gustas tú- prefirió ensayar en la crónica que sigue un inútil inventario de sus cosas favoritas.Por más que sepan un poco a cactus, me gustan las caihuas crudas (en ensalada), también guisadas, salteadas o licuadas con jugo de piña (muy bueno para adelgazar), pero me gustan sobre todo -y muy por encima de muchos otros potajes sofisticados- las insuperables caihuas rellenas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me gusta el olor de la albahaca, el olor de la gasolina, el olor de las cebicherías, el olor a papel de los libros nuevos, el olor de la masa cruda del bizcocho de naranja y el olor de la lejía que me recuerda al cloro de las piscinas de la Guay de Pueblo Libre donde aprendimos a nadar los que no teníamos piscina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Me gusta escuchar a Caetano Veloso equivocarse en su versión de "Fina estampa" y cantar "la populí se ríe" allí donde debió decir "la cuculí". Me gusta verles las caras a los que viajan en el tren que viene en sentido contrario al mío y creer reconocer entre ellas la de alguien que ya se murió pero qué lindo sería que siguiera vivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Me gusta escuchar, a lo largo de los años, a una animadora de la tele volviendo a decir: "dijistes" y a la otra perseverando en su no menos clásico: "pero sin embargo". Me gusta corregir -patológicamente y por todas partes- los errores ortográficos, sintácticos, morfológicos, gramaticales. Me gusta el pulpo al olivo con arroz graneado bien caliente. Me gusta comerme el concolón de la lasaña, el maíz morado que queda en la olla de chicha, el pan de molde con gelatina, la cola extra-crispy del pejerrey, el limón con sal, las salchichas bien heladas y la yuca frita con Sublime.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me gusta recibir cartas de extraños -especialmente si son mis lectores- y contestarlas siempre, a menos que se me pongan belicosos o zalameros en extremo. Me gusta que se me salga el gas de la Coca-Cola por la nariz.&lt;br /&gt;Me gusta cuando a la gente que se jura la chucha cagada le va mal, por ejemplo: me gusta imaginar la diarrea convulsiva de Olivera tras el flash electoral y después imaginarla de nuevo, pero, esta vez, en cámara lenta y con la épica banda sonora de Carros de fuego. Me gusta pedalear de pie en las subidas más empinadas y agradecer que lo que Dios no me dio en abdominales me lo dio en pantorrillas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me gusta sorprender a la gente que no se ha percatado que los coros de Should I stay or should I go están en español. Me gusta pelarme libros en las ferias, especialmente cuando son absurdamente caros. Me gusta leer las novelas que ganan premios y estar convencido de que yo las hubiera escrito más bonito. Me gusta gorrear -en los multicines- tres películas seguidas pagando una sola entrada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Me gusta ver cómo salieron las fotos, aunque sean de gente que no conozco ni de vista. Me gusta olvidarme de que esa historia ya la conté y luego descubrirlo en la cara que ponen los que me escuchan volverla a contar. Me gusta cuando leo algo que consigue hacerme llorar, pero más me gusta cuando lo logra una frase mía mientras la escribo. Me gusta cuando alguien dice exactamente lo que yo quería decir y viceversa. Me gustan los periódicos vírgenes. Me gusta encontrar el geniograma que alguien ha dejado a medias y terminarlo. Me gusta la última cucharada del pezziduri.Me gusta, por supuesto, la punta del baguette.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me gusta soñar que voy al baño a echar una meada y luego despertarme sobresaltado porque me estoy meando en la vida real. Me gusta recibir e-mails privados de famositos y que después me odien a muerte por haber fracasado en mi lucha contra la tentación de publicarlos. Me gusta ladrarle a mis perras con ladrido de chihuahua. (Me gusta imaginar los altísimos brincos que van a pegar el día que nos reencontremos.) Me gusta quitarle la fruta confitada al panetón. Me gusta buscar el diseño perfecto para un tatuaje, aunque sé que nunca me voy a animar a hacerme uno. Me gusta reventar una por una las burbujitas del plástico de embalaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Me gusta organizar carreras entre gotitas sobre el parabrisas cuando llueve. Me gusta el ruido de las pisadas sobre el cascajo que cubre el piso de las playas de estacionamiento. Me gusta el horrible ardor que me produce la loción después de afeitarme. Me gusta que me inviten vodka tonic bien helado con la boca. Me gusta dibujar, en los márgenes de la agenda, cada vez que hablo por teléfono y dibujar siempre la misma reiterativa escena de batalla: miles de espermatozoides que pelean por trepar una enredadera de maracuyá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me gustan las conversaciones -entrecortadas e incoherentes- en la cama cuando ya estamos más dormidos que despiertos. Me gusta dejar que jueguen con el pallar de mi oreja o con la uña de mi pulgar. Me gusta dormir con el walk-man puesto. Me gusta darle, varias veces, la vuelta a la almohada. Me gusta vestirme de estricto negro para zamparme en las inauguraciones de las galerías del SoHo hasta ponerme morado de vino ajeno. Me gusta la bendición del agua helada en medio de una resaca criminal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me gusta regalar a mis amigos las cosas que más quiero en este mundo, aunque después me falte vida para terminar de arrepentirme. Me gusta llamarlos por teléfono apenas me despierto de haber soñado con ellos. Me gusta arrancarles carcajadas a los niños y a los camarógrafos de estudio. Me gusta cuando el conductor del programa dice algo más que "Volvemos" cuando termina un reportaje mío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Me gusta cuando el director del periódico dice algo más que "bien recibido" al recibir mi artículo para la mañana. Me gusta salir con chicas, de vez en cuando, aunque solo sea por sacar de cuadro. Me gusta que mi mejor amigo heterosexual me cele a muerte como si yo fuera su hembrita. Me gusta muchísimo que un beso sepa a cigarro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me gusta cancelar un plan a último minuto, citarme a ciegas con alguien y dejarlo plantado o -mejor aún- llegar, de improviso, a una fiesta sin haber sido invitado, sobre todo si sé que va a ir mucha gente que no me traga. Me gusta cuando me sé todas las respuestas de "¿Quién quiere ser millonario". Me gusta cuando un amigo con el que me he peleado -por años y años- por cualquier cojudez me saluda de lo más cariñoso como si nada, aunque pensándolo bien, también me gusta pelearme por años y años con mis amigos por cualquier cojudez. Me gusta escribir obscenidades en los baños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me gusta despilfarrar dinero, aunque me falte. Me gusta intentar cumplir, en tiempo récord, con el mayor número posible de rituales de año nuevo. Me gusta encender una vela para nadie en especial cuando necesito que un plan se realice. Me gusta ponerme a tostar ají y provocar accesos de tos cada vez que quiero que todos salgan de mi cocina. Me gusta que el público aplauda de pie mi lomo saltado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me gusta sucumbir a la flojera y quedarme todo el día en mi pijama de franela. Me gusta sentir que cada día me perfecciono más en mi paciente cultivo del difícil arte de la antipatía. Me gusta la adrenalina de escribir estas notas al filo del cierre de edición cuando perfectamente podría entregarlas una semana antes. Me gusta mentirle descaradamente a los periodistas de espectáculos, aunque solo sea por ahorrarles el trabajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me gustan los cuerpos desnudos cuando la luz de la refrigeradora abierta los revela de improviso en la oscuridad. Me gusta usar el mismo jean una semana, pero cambiarme de anteojos todos los días. Me gusta cuando logro correr una hora completa en el treadmill y cuando cumplo una semana entera de abstinencia (rubro manualidades incluido, que eso no es fácil).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me gusta hacerme peinados estúpidos frente al espejo del baño. Me gusta caminar con zapatos muy viejos. Me gusta cuando se me revienta el globo de chicle y se me queda pegado en la barba. Me gusta arrancarme las canas, las costras, los pellejos, las cejas demasiado largas y los granos. Me gusta haber desempeñado aquí un sinfín de oficios modestos -mozo, anfitrión, cocinero, barman y robin- porque de otro modo, me hubiera sido imposible el aprendizaje del cansancio y de la humildad. (Y también me gusta contarlo y exagerarlo y hacerlo trágico para que tanta gente que sufre tanto en el Perú tenga, por lo menos, un momento de alegría.)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me gusta descubrir pequitas en el dorso de mi mano y comprobar que me estoy volviendo viejo. Me gusta meterme a los supermercados indios a comprar especias y a bucear a las tiendas de juguetes japoneses para comprarme la mayor cantidad posible de muñequitos de Ultramán. Me gusta quedarme todo el día sin quitarme de encima la arena ni el agua de mar y probarme el brazo, de rato en rato, con la lengua para verificar si estoy bien de sal. Me gusta pararme en las azoteas y en los extremos de los muelles. Me gusta fantasear con la idea de poder pasarme un solo día repartido en tres países para así contemplar el amanecer lila de la selva del Perú, el atardecer sangriento de La Habana y el anochecer azul metálico que se divisa desde cualquier ventana que dé al skyline de Manhattan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me gusta tener a San Martín de Porres, a la Sarita y a Astroboy pegados, uno junto al otro, en el monitor de mi PC. Me gusta que la gente me recuerde con cariño o con rencor, que, al final, da igual, si la cosa es que te recuerden. &lt;strong&gt;Y lo que más me gusta de haber terminado este artículo es que he cumplido una vieja ilusión que tenía de escribir cualquier cosa que pudiera titular Caihuas rellenas. &lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31965909-115454830387318563?l=nadieseduerma.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nadieseduerma.blogspot.com/feeds/115454830387318563/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31965909&amp;postID=115454830387318563' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31965909/posts/default/115454830387318563'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31965909/posts/default/115454830387318563'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nadieseduerma.blogspot.com/2006/08/caihuas-rellenas.html' title='¿¿¿CAIHUAS RELLENAS ???'/><author><name>Perú 21</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31965909.post-115446267626440054</id><published>2006-08-01T12:55:00.000-07:00</published><updated>2006-08-03T23:44:19.090-07:00</updated><title type='text'>PORNOLANDIA PARK</title><content type='html'>Ya me contaron, ya lo sé todo, picarón" -me dijo hace poco, al teléfono, una vieja amiga con la que no hablaba en varios años-; "así que ahora te estás dedicando al cine porno, ¿no? ¡Pillín, pillín!" Aunque es obvio que, a esta avanzada edad, uno ya no está, pues, para esos trotes, ni siquiera me tomé la molestia de intentar desmentirlo. Para qué. Si siempre le van a terminar creyendo al enemigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hay nada que hacer. Qué mala es la gente.Por más canchero que puedas ser en el asunto, no deja de ser aunque sea un poquito incómodo que para poder cumplir aceptablemente con tu rudo trabajo te tengan que maquillar el poto con polvos compactos -plach, plach, plach- a los palmazos, como quien apana un bisté o enharina una papita rellena mientras tú -relajando, relajando- esperas leyendo echado sobre la mesa de masajes el último libro de la Rowling para enterarte por fin de qué cosa era exactamente lo que hacía el príncipe mestizo con el Potter.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Nos encontramos -como dicen los reporteros de noticias, que lo más probable es que nunca se hayan encontrado porque estoy seguro de que, en realidad, ni siquiera se han buscado- nos encontramos decía en San Francisco, California, nada más y nada menos -como dicen los reporteros de noticias cuando no tienen nada más ni nada menos que decir- que en las instalaciones de Cybernet Entertainment, el Palacio del Porno Duro, un megaestudio de producción industrial de películas triple X para la internet que -a no dudarlo- está superequipado con la más sofisticada tecnología de punta, mueve millones de dólares (y de humeantes manitos) al año y es, pues, sin ir más lejos, un negocio frenético, recontrapujante y a todo meter.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero mejor volvamos al sabrosongo cojinovito al que con tanto envidiable tesón andaban empanizando, al lomito fino, al triplepapito que, para la ocasión, ha escogido el vendedor y guerrero nombre de "Rico Suave" por mucho que se llame Gerson Calderón, boricua a todo lo que da y, encima, del tipo mami, llegó tu papi con el funkete. Destroza, como corresponde, el español y dice pol favol, mi amol, qué calol, no importa, uno no le va a pedir, encima, facilidad de palabra y correcta pronunciación mientras oye cómo cuenta, emocionado, que esta es su primera vez -lo mismo les dirás a todos- y que ha venido -extraviado cervatillo del señor- por el aviso. Se lo dice -girando la cabeza para atroya- a la señora maquilladora de partes pudendas y no a mí, qué va, a mí no me mira ni para escupirme. I&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;gual le escucho decir chino de risa que ya firmó contrato y ya aceptó sin chistar que lo amarren y lo humillen y lo flagelen y lo ultrajen y, si se ofrece, le metan corriente y también -por decirlo de alguna manera- que lo paren de cabeza, you know what I mean. Porque eso está escrito bien clarito y con todas sus letras en una cláusula en negritas. No por gusto, mi querido jugador, el website para el que vas a posar se llama Men In Pain que, traducido, viene a ser Hombres Adoloridos (y no precisamente del corazón).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero, total, los latigazos y todo eso -piensa, ilusionado, Rico Suave- tanto, tanto no pueden doler, son quinientos dolarazos cash facilitos y hay mucha gente en este mundo que hace muchísimo más por muchísimo menos y mejor no pongamos ningún ejemplo, aunque se me están ocurriendo varios y toditos conocidos. It's okey -jura Rico Suave- serán dos que tres horitas de sudor, como quien se saca la chochoca en el gimnasio -digamos- y, por último, si va a doler, que duela, que ya lo dice el lema de los fisicoculturistas: no pain, no gain, que no por gusto somos machos. ¿Hembritas?, claro, cuñau, es lo que más hay, por montones, cuñau, adonde voltees: gringuitas, cuñau, por mi mare, peladitas, cuíau, alucina, en todas las poses y con todas las salsas, pero ojetividá tampoco me pidan, que acá el que cuenta lo que vio soy yo y si no me van a dejar hablar, siéntanse libres de optar por "El Tonel de Diógenes" de Alejandro Tudela Chopitea. Con toda confianza. Les garantizo que no me voy a molestar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vuelvo y repito: Princesa Donna, la dominatriz -que aquí es la reina del guaguancó porque es actriz y directora al mismo tiempo y más bien debiera llamarse Princesa Dora, La Abusadora- se ha embutido diestramente en su micro-mini de enfermerita chuchumeca y, al verla así, con el alma al viento a través de su lente digital, mi amigo Martín, El Camarógrafo del Perú, se ha puesto tan contento, pero tan contento, que cualquiera creería que trae un celular de los antiguos en el bolsillo frontal del pantalón, o que, por fin, logró grabar un alma en pena mandando un saludo para Zárate, o un escuadrón de ovnis haciendo acrobacias de vuelo en el cielo de Chilca o el remoto cumpleaños de la tercera hija secreta de Toledo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nada de eso, lo que ha visto nítidamente Martín -con el zoom, por supuesto, a todo chuzo- es la muy célebre totona -así se solía decir antaño- de la Donna que, estaba, pues, de fríquiti manganzúa o de la madonna, según tuvo a bien explicarme después porque tampoco es que me haya fijado al detalle. Hoy a la imponente Princesa Donna le toca "modelar" -se dice así- para un website que, con no poca inspiración, han bautizado Wired Pussy, algo así como, a ver, esto es un poquito fuerte, cómo decirlo: ¿papayitas electrizadas? Electrocutadas, más bien, con baterías de carro y toda la cablería de rigor, saquen su línea. Como para que se te crucen todititos los chicotes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mañana es un día bien duro porque le toca dobletear: por la mañana: una peliculita para Whipped Ass ("Derrières Azotados" Nótese la elegancia.) y, por la tarde: otra para Hogtied ("Chancha amarrada"), en fin, se rompe los lomos la pobre princesa, agenda más atorada ni la Elianne Karp, ya no se puede, así no hay cuerpo que aguante. No hay nada qué hacer que la creatividad empresarial de estos cristianos de Cybernet , más conocida como Kink punto com, no tiene parangón. Cómo se nota que hay detrás, por lo menos, un peruano que triunfa en el exterior, ni se imaginan, averigüen quién que no seré yo el que lo eche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay que tener talento artístico. Porque no me van a decir que un orgasmo por inducción electromagnética se le ocurre a cualquiera. (Amiguitos: no intenten esto en casa.) No es por nada, pero las pornos de mis tiempos eran tan saludables y normales. De un humilde pan con pescado no se pasaba. "Hacemos lo humanamente imposible" promete el ingenioso eslogan de Fucking Machines, que, como su conchudo nombre lo indica, privilegia la actuación de robotitos con lubricación HD (ingeniería líquida) y nombres extremados como Penetrator que han dejado sin chamba a los actores varones en atención al multitudinario reclamo del público masculino que prefiere ahorrarse la visión no necesariamente gratificante de velludos glúteos a toda pantalla. O para decirlo de otra manera: Cómete la papa y déjame el cuy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una rubiecita toda dulcecita que bien podría estar viniendo de grabar Nubeluz acaba de llegar con sus cuadernos bajo el brazo. Es poco menos que una colegiala, pero, cual si fuese una superheroína de historieta, se quita toda la ropa y deja al descubierto su otra identidad: Vendetta, la fantasía secreta de los cientos de miles de usuarios del portal Hogtied.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Si estás solo y aburrido en tu cuarto y quieres entrar a este universo mágico de luz y de color, antes de digitar como un zombie carretón el número de tu tarjeta de crédito, tendrás que rezar el credo de la gran logia universal de todos los jeropas fetichistas sadomasos: "Yo creo que los juguetes eróticos no son ofensivos. Yo creo que la introducción recreativa de objetos (con preservativo) no es dañina para la salud física ni mental de las personas. Yo creo que ataduras, azotes y demás prácticas de maltrato simulado no constituyen obscenidad" Sírvase cliquear: "amén". O, en su defecto, consígase una vida, ¿no? Más práctico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego de grabar a Rico Suave alejarse de mi vida para siempre, chino de risa, billete en mano pero cojeandito, pobrecito y de inmortalizar también a los muy nobles asistentes de rodaje que, al fin de la batalla y muerto el combatiente, cumplen con la ímproba tarea de trapear el teatro de operaciones de todo rastro de relajo y -lo que es más triste- deben lavar uno por uno esos sobrecogedores supositorios de hule a punta de escobilla y Salvo con Limonex, Martín apaga la cámara y formula su audaz pedido musical: basta de hipocresías, quiere saber de una vez por todas qué se siente quedar a merced absoluta de Donna y de Vendetta. ¿Te gustaría ser dominado? -pregunta, severa, la princesa, malísima ahora en su chaqueta de látex rojo, al tiempo que corta el viento haciendo culebrear su temible soga de Wonder Woman o girl scout.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y antes de que él siquiera le atine a responder, zuaz, le arranca el polo de un violento zarpazo, crac, le tuerce los brazos hacia atrás y, lejj, se los amarra a la mala con un nudo que ni David Blaine. Oe, suave, oe. A un lado, cual indefensa exploradora a punto de ser devorada por una horda de caníbales, Vendetta espera, toda candor, toda inocencia, toda pudor, echadita boca abajo sobre su barril del Chavo del Ocho. Y es entonces cuando, de pronto... de pronto, nada. Guarda ahí. Este es un diario familiar, por favor, señores, más respeto.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31965909-115446267626440054?l=nadieseduerma.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nadieseduerma.blogspot.com/feeds/115446267626440054/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31965909&amp;postID=115446267626440054' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31965909/posts/default/115446267626440054'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31965909/posts/default/115446267626440054'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nadieseduerma.blogspot.com/2006/08/pornolandia-park.html' title='PORNOLANDIA PARK'/><author><name>Perú 21</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-31965909.post-115437477675775515</id><published>2006-07-31T12:36:00.000-07:00</published><updated>2006-09-05T17:17:50.883-07:00</updated><title type='text'>TODO ES GAY</title><content type='html'>&lt;a href="http://www.laprimera.com.pe/images/seccion/20060723_esp02.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 200px; CURSOR: hand" alt="" src="http://www.laprimera.com.pe/images/seccion/20060723_esp02.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;No lea este artículo al pie de la letra&lt;/strong&gt;. El listado de síntomas que vienen a continuación no implican, necesariamente, un diagnóstico irreversible ni definitivo. Me explico: no quiero decir que todos aquellos que reúnan una o más de las características que aquí se enumeran estén predestinados -sin remedio- al estrellato porque no es así. Debo, sin embargo, ser tajante al advertir que si cumple usted con diez o más de estos requisitos, haría bien en comenzar a preocuparse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fumar con el codito apoyado en la mano es gay. Entrar a un bar y pedir cualquier trago con sombrillita es gay, pero más gay es pedir un martini de manzana y mucho más gay aún si, encima, lo llamas appletini. Haber usado alguna vez cartuchera es gay, especialmente si era una de esas con puertita magnética y contenía borradores de aromas frutales. Subrayar con rojo es gay. Haber jugado con muñequitos musculosos y articulados es gay y gaysísimo si estos tenían la ropita intercambiable. Decir gaysísimo es gay y decir ropita, también. (Los hombres no hablan -perdón: no hablamos- en diminutivos y sus -nuestros- aumentativos terminan en 'ón' o en 'azo', jamás en 'ísimo'). Es gay saberse la letra de la canción tema de Los ricos también lloran ("No te quiero mentir/no esperaba tu amor/porque tú no sabías amar/aprendí a llorar/aprendí a llorar/pero no aprendí a olvidarte"), pero más gay es saberse cualquier estrofa de cualquier canción de Rafaella Carrá (desde Pedropedropedropedropé hasta Explotexplotamexpló, no hay una que se salve.) Haber ido alguna vez al Bar La Sede es gay. Hablar en abreviaturas, apócopes o palabras al revés (o sea, invertidas) es gay: mi abue, tu celu, el ñoba, mi lompa, la pela, el bille, seño, veci, porfa o -¡qué disfuerzo!- porfis. Quitar las últimas sílabas a los nombres -Férnan, Javi, Fede, Gonza- es gay.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;l l&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Chatear es gay, chatear usando emoticones es recontragay y si los emoticones tienen efectos especiales del tipo labios-gigantes-que-te besan-a toda-pantalla, bueno, eso ya no es gay, eso es cabrazo. Usar puntos suspensivos... es gay. Haber visto a Yola Polastri de chico y cantado a gritos "si toco la trompeta-ta-eta-eta-eta" es gay, pero haber sido burbujito es lo más gay que existe sobre la tierra. Ir a un restaurante y decirle al mozo: "por favor, sin arroz" es gay pero: "por favor, sin ají" es más gay. Hacer dieta es gay y más gay si la haces por acompañar a tu novia o esposa. Ser el tío preferido de todos los sobrinos es gay. Hacer yoga o tai-chi es gay, pero hacer aeróbicos es más gay. Usar toda la ropa de una sola marca es gay, especialmente si esa marca es Tommy Hilfiger y mucho más gay si, para ir juntos a misa de doce, tu esposita va toda de Tommy también. Meterle al pantalón cuando te queda muy suelto es gay. Usar el perfume Calvin Klein One -que no es ni para hombre, ni para mujer- es gay. Ser culto es gay. Tener un blog es gay, tan gay como tener diario, slam o cuaderno de recuerdos. Coleccionar cualquier cosa es gay. Poner un tarro de Baysol en el baño es gay, pero adornar la tapa del water con velitas aromáticas es mucho más gay. Bailar La Macarena, el Meneíto o cualquier canción coreografiada de antemano es gay. Cantar el happy birthday es gay. Querer salir en la foto es gay. Ir a tomar lonche con tus tías es gay. No saber hacerle el nudo a tu corbata es gay. Tomar té o -peor- manzanilla en lugar de café es gay, pero pedir un capuccino, un mokaccino o un frapuccino es regay. Y endulzarlo con nutra-sweet, más gay. Usar lentes de contacto de colores es gay, por más que sean de medida. Hacerse cualquier cosa en el pelo -iluminaciones, laciados, permanentes, frisados, rayitos, colitas, trencitas, ondulaciones- es gay. Comprar reacondicionador religiosamente es gay. Usar gel es gay. Echarse sprays para el buen aliento es gay. Llevar siempre un paquetito de kleenex es gay. Ir a la playa con ropa de baño-nariz es gay. Echarse bronceador es gay, pero echárselo a otro es más gay. Ducharse en el gimnasio con slaps por miedo a los hongos es gay. Guardar los peluches que te regala tu hembrita es gay. Ser fotogénico es gay.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;l l l&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tener discos de Ima Súmac es gay, pero ponerle una canción suya a tu programa es gay de aquí hasta la China. Sacar a pasear cualquier perro más chico que un cocker es gay. Ponerse una chompa tejida a mano por tu mamá es gay. Preguntar: "¿de qué signo eres?" es gay y concluir que alguien es capricornio con solo saber cuándo es su santo es gay. Tener cualquier cosa de lycra es gay. Quejarse porque alguien en la sala está fumando es gay. No saber ni cómo se abre el capó cuando te quedas plantado es gay. Llamar al gasfitero para que te desatore la tina es gay. Comprarse un pantalón con pliegues y correa incorporada es gay. Usar joyas es casi tan gay como usar gemelos, prendedores o sujetacorbatas. Ser masón, scout, león, cursillista, del opus dei, sodálite o rotario es gay. Saber cómo se llaman las plantas es gay pero ser capaz de diferenciar hortensias, de agapantos es más gay. Contratar a un decorador para que ambiente tu casa a su gusto es gay. Permitir que te prendan el cigarro es gay, pero dejar que te sirvan la cerveza es aún más gay. Combinar el color de las medias con el de tu polo es gay, pero usar top-siders sin medias es archigay y usar sandalias es ya demasiado gay, tanto o más que ponerse pantalón blanco. Ser soltero siempre es gay. Tener más amigas que amigos es gay. Decir "¡Hay que ir a bailar el sábado!" es gay. Saber diferenciar el color conchoe'vino del color fresa machacada es gay. Desayunar en La Tiendecita Blanca es gay. Ponerse ropa con dorados o plateados es gay. Hacerse la lipo es gay. Psicoanalizarse es gay. Ir al bingo, al tragamonedas o al karaoke es gay. Hacerse las cejas o la manicure es gay. Confesarse es gay. Y solo depilarse la espalda por electrólisis es más gay que someterse a un implante capilar. (Y que el pelo no te prenda es todavía más gay.) Decirle que no a una chica que te saca a bailar es gay. Saber el nombre de algún grupo de danza moderna es gay. No saber cuándo empieza el mundial es gay. No perderse la entrega del Oscar es gay. Saberse versos de memoria es gay. Bailar marinera es supergay y la resbalosa -¡ay, no!- réquete-réquetegay.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;lV&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alardear mucho de cuántas chicas te has tirado es gay. Decirle semifredo a una torta helada, crépe suzette a un panqueque y créme bruleé a una vulgar leche asada es gay. Hablar italiano es gay, pero hablar francés es aún más gay. Ser metrosexual es gay. Decir "qué asco" o "qué regio" es gay. Casarse con una chica excesivamente bonita es gay. Ir a almuerzos de ex alumnos es gay. Llevar a tu prima a la fiesta de promoción es gay. Quedarte a dormir con tu primo es gay. Pertenecer al coro o a la tuna es gay. Ir a ver una película de Almodóvar es gay. Patinar es gay. Tener gato es gay, pero tener canario es más gay. Saber quién es Paris Hilton es gay y más gay saber quién es Andrew Cunanan. Pedir autógrafos es gay. Afeitarse cualquier parte del cuerpo que no sea la cara es gay. Salir exclusivamente con chibolas o con viejas es gay. Comprarse un carro de cualquier color que no sea negro es gay. Dormir con pijamas es gay. Salir en las páginas de sociales con mucha frecuencia es gay. Apuntarlo todo frenéticamente en tu palm es gay. Mandar correos masivos es recontragay, especialmente si se trata de cadenas de oración o de las últimas fotografías de tus hijos. Ponerle mascaritas de colores a tu celular o a tu i-pod es gay. Tener fotos de ti mismo en tu casa es gay, pero tenerlas como protector de pantalla es hipergay. Sentarte por horas a esperar un e-mail es gay y reclamarles a tus amigos porque ya no te escriben es melodramáticamente gay. Tener un celular que, en lugar de timbrar, maúlla (créanme, existe, yo lo he oído) es escandalosamente gay, aunque no menos gay es uno que toca música clásica, por más que sea la quinta de Beethoven. Grabar tu voz en la contestadora es gay. Mandar mensajes de texto muy largos es gay. Ser periodista de espectáculos es gay, pero cubrir la sección culturales es aun más gay. Escribirse con alguien a quien no conoces en persona es gay. Estar más interesado en la gastronomía que en el fútbol es gay. Ir a los baños turcos es gay. Usar coquetones politos rojos de Amor por el Perú es gay, pero votar por Alan también es gay, aunque haber votado por Lourdes probablemente sea bastante más gay. Servir de anfitrión al Puma José Luis Rodríguez por todo el hemiciclo es gay. Ser célibe es gay. Ser partidario de Jaime Salinas es gay pero llamarte Natale es muchísimo más gay. Fumar habanos es gay. Recibir condecoraciones es gay. Fijarse en las etiquetas del güisqui que te sirven es gay. Comer marcianos, chupetines, caña de azúcar, mangos o cualquier cosa que se chupe es gay. Tener tus seis abdominales marcaditos es gay.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;V&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Saber cuánto mide tu pene es gay. Llamar pene a tu pene es gay. Mostrar tus lamentables testiculitos en televisión es gay, pero más gay aun si lo haces para intentar demostrar que has sido maltratado por mujeres. Escoger a un lado las cebollitas que flotan en tu sopa es gay, pero tomar sopitas licuadas y cremitas de espárragos es más gay. Comer barritas de granola, salvado de trigo o cualquier huevada demasiado saludable es gay. Almidonar las camisas es gay, planchar los jeans es regay, pero ya planchar los calzoncillos es supragay. Mear acompañado -me parece- es casi tan gay como usar pantimedias de coquitos. Leer alguna vez a Bayly es gay, pero tener vergüenza de aceptar en público que se ha leído alguna vez a Bayly es más gay. Las últimas novelas de Bryce son indudablemente gay. Reírse a carcajadas con La China Tudela es gay. Ir a presentaciones de libros es gay. Leer Etiqueta Negra -con sus galardonados colaboradores que han sido todos traducidos al finlandés, conocen Marruecos de cabo a rabo, no escriben crónicas sino perfiles y son ííííntimos de Sabina- es gay, pero leer Helio más gay -con sus recetitas de Bellinis y sus tips para triunfar en la vida como Inés Temple y sus informes sobre las prendas de marca que desechan los famosos- es gay. Escribir en una crónica sobre el debate de los candidatos la siguiente frase: "Alan García con su terno elegante y esa corbata ploma que tan bien combinaba con sus patillas grises" oh, my God...that's so fucking gay!! El editor de Todo Sport que decidió poner el nada desdeñable culito de Guadalupe en su primera plana -hay que pasarle la voz porque tal vez no se ha dado cuenta todavía- es gay. (Aunque no estoy seguro de que haya sido Guadalupe y no saber reconocer a un destacado futbolista -así esté tolaca y de espaldas- es gay).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ser exitoso es gay. Ser pituco es gay. Ser famoso es gay. Ser snob es gay. &lt;strong&gt;Y escribirse una página entera de periódico sobre lo que es gay, es gay, pero más gay todavía es leérsela completa. &lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/31965909-115437477675775515?l=nadieseduerma.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nadieseduerma.blogspot.com/feeds/115437477675775515/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=31965909&amp;postID=115437477675775515' title='13 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31965909/posts/default/115437477675775515'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/31965909/posts/default/115437477675775515'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nadieseduerma.blogspot.com/2006/07/todo-es-gay.html' title='TODO ES GAY'/><author><name>Perú 21</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>13</thr:total></entry></feed>
